Monumento de Lola Flores, en el barrio San Miguel. Monumento de Lola Flores, en el barrio San Miguel.

Monumento de Lola Flores, en el barrio San Miguel.

NO voy a hablar de la película, ahora que está de moda esto del coronavirus. Hablo de lo ocurrido con el asunto Museo Lola Flores. De sobra era conocido el interés municipal por albergar, pese a las críticas desde distintos colectivos, en la Nave del Aceite el futuro Museo de Lola Flores. La familia está encantada, dicen, no es para menos, los Flores no son tontos y saben bien que ubicar dicho museo junto al del Flamenco les resultará rentable. A quién le importa lo que quería Lola.

El problema es que no sabemos qué clase de convenio está firmado (algo que en su momento se deberá aclarar), porque los rumores hablan de que el centro socio-cultural que irá enfrente, será dirigido por la familia, con lo cual, de una u otra forma, money, money, money.

El Ayuntamiento ha sido fiel a sus ideas, hacer el museo en la Plaza Belén, pero esa firmeza demostrada no se corresponde con la torpeza exhibida entre bambalinas. Han pasado 3 años desde el anuncio del museo, tiempo suficiente para haber negociado con la peña Buena Gente y que ésta abandonara la Nave del Aceite. Es cierto que ha habido reuniones (incluso con la propia Mamen Sánchez), ofrecimientos y propuestas, pero al no cerrarlo, se corre el riesgo de que ocurra lo que está ocurriendo, es decir, que al gobierno local le haya explotado en la mano. Más si cabe si tenemos en cuenta la labor realizada por este colectivo desde hace seis años, una labor que le ha servido para ganarse el respeto de los vecinos de San Mateo y hasta de muchos artistas (aunque la mayoría no se atreva a decir públicamente lo que piensa por miedo a no ser contratados).

Está claro que todo hubiese sido más fácil con un acuerdo previo al anuncio de la licitación, porque tiempo ha habido. Ahora vienen las prisas, y se juega con que el plazo para ejecutar estos proyectos se agota.

Ahora bien, acusar a una entidad de no pagar el IBI (no lo hacen al estar en precario), cosa absurda porque si algo ha demostrado la Buena Gente es que el dinero no es un problema, es una excusa demasiado burda, como lo es el hecho de ir por detrás vanagloriándose de echarlos de ahí.

En toda esta historia, Jerez debe estar por encima de todo, pero señores, cada cual tiene una responsabilidad y ni unos son tan buenos ni otros tan malos. Asuman los errores, actúen y aquí paz y después gloria.

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