TRIBUNA LIBRE

Aurelia María / Romero / Coloma / Abogada Y Escritora

La Guerra de la Independencia en la pintura de Goya (II)

EL resultado de la petición de Goya a la Regencia se concretó en dos de las más importantes, trascendentales e impresionantes obras históricas de la pintura española y universal de todos los tiempos.

Se trata de dos lienzos conmemorativos, que ilustran dos episodios históricos que sucedieron en dos días consecutivos, el 2 y el 3 de Mayo de 1.808), en la capital de España. Ambos lienzos, hoy en día, pueden ser considerados como dos carteles que reflejan, para que la memoria no lo olvide nunca, la valentía de todo un pueblo volcado en contra del invasor.

No representa en estos dos lienzos momentos de paz, ni de gloria, sino precisamente la lucha, trepidante y dantesca. Son lienzos monumentales que impactan al espectador que se acerca a verlos, no dejando a nadie indiferente.

Hay que tener en cuenta que Goya era una persona inclinada a la exaltación, por lo que su mente acogió, con horror, los episodios de la guerra, las violaciones, los asaltos, los pillajes, los robos y sacrilegios, las matanzas y las torturas.

Goya, a lo largo de la invasión francesa, se mantuvo, como artista, sometido al dominio francés, pero, a su vez, fue respetado por el invasor, y nadie le molestó durante esta época, e incluso se vio, en cierta medida, forzado a pintar una Alegoría de José I, el rey impuesto por Napoleón en el trono español. En esta época, disminuyeron, evidentemente, los encargos que el artista español recibía, debido a las circunstancias histórico-políticas tan adversas para la creación artística.

A Goya debieron de impresionarle intensamente las terribles y trágicas consecuencias de la guerra, siendo estas emociones las que él refleja en estos dos lienzos, más que vislumbrar en ellos un fuerte sentido del patriotismo.

Con anterioridad, en Siglos precedentes, la guerra había sido tratada como un tema lúdico, como un espectáculo bello incluso. Pero Goya se sitúa como un artista absolutamente moderno, en una posición muy distinta y elevada, observando la lucha contra el invasor francés al modo en que lo haría un filósofo o un pensador. En esta trágica lucha, él no se siente español o, al menos, no solamente español, sino que se reafirma como un hombre que está viviendo un gran tragedia, con una mentalidad pesimista y una forma de enfocar la existencia con incertidumbres y vacilaciones personales y existenciales profundas. Es Goya, en estos momentos, un artista extraordinariamente moderno, al convertirse en un claro antecesor del realismo del Siglo XIX.

Goya vio la virulencia del pueblo, de la masa sin nombre, de la gente anónima y, con cierto espíritu doctrinario, de profeta, sus multitudes prorrumpen, desbordadas, ante la injusticia, levantando gritos de protesta y reivindicando sus derechos. Desde esta perspectiva, el artista se presenta como un visionario y como un hombre netamente moderno, anunciando - o preanunciando - la socialización posterior de las artes plásticas. En este sentido, cabe referirse a Goya como un verdadero precursor del realismo del Siglo XIX. La vida del pueblo, sus costumbres, sus ansias de libertad, con tintes eminentemente políticos, comienza a percibirse en cuanto precursora de las grandes agitaciones y rebeliones político-sociales de los Siglos XIX y XX.

Goya se convierte, así, en un precursor de lo que sería, más tarde, la pintura posterior. De hecho, un gran número de artistas posteriores a él se inspirarían en su genio para representan la convulsa realidad política española y universal).

Pero, además del realismo que impregna sus pinturas de la Guerra de la Independencia, Goya se deja guiar por su fuerte imaginación. Estos dos lienzos, aunque son trozos de una realidad histórica, también tienen mucho de inventados, porque la creación del artista, su originalidad, están, asimismo, claramente presentes. Él hizo aparecer al tumulto, a la masa sin nombre, a los personajes anónimos, pero heroicos, y al pueblo, que exasperado y frenético, reclamaba su puesto en la pintura, algo que, sin duda, le había sido negado tiempo atrás. Es un pueblo que reclama su puesto, su lugar, en la sociedad. Es el nacimiento del Tercer Estado como protagonista artístico.

Mayer aludía a una declaración de Cristóbal Freís, según la cual fueron pintados, además de los dos lienzos del Museo del Prado, ya citados, otros dos cuadros relativos a la revuelta ante el Palacio Real y a la defensa del Parque de Artillería. No obstante, la mayoría de los críticos han rechazado esta información, así como la noticia de que los dos lienzos del Prado hubieran sido expuestos sobre un arco de triunfo.

En 1.834, los dos lienzos se hallaban en los depósitos del Museo del Prado, pero en los catálogos de este Museo no aparecieron hasta 1.872. Durante la Guerra Civil Española (1.936-1939), los lienzos sufrieron algunos daños, especialmente el titulado "El dos de Mayo", y hubieron de ser evacuados.

Del lienzo "El dos de Mayo" se conservan dos bocetos que, con el análisis de la pintura definitiva, muestra la evolución de la composición en la mente de Goya.

El primer boceto es un óleo sobre cartón existente en Madrid, en Villahermosa. Según arraigada tradición, el episodio estaría ambientado en la Puerta del Sol, pero el catálogo del Prado recusa este particular, y esta negativa podría tener más peso desde que Demerson, en el Archivo Español de Arte de 1.957, de mostró que, en 1.808, Goya no habitaba aquel lugar. Sin embargo, como allí vivía su hijo Francisco Javier, es posible pensar, al menos como hipótesis lógica, que el boceto hubiera sido tomado del natural, precisamente en la Puerta del Sol que, por entonces, era un espacio más reducido de lo que, en la actualidad, es.

Un óleo sobre tabla de la Colección Lázaro Galdiano (Madrid) es el otro boceto que el artista realizó para "El dos de Mayo". Éste está más próximo a la versión definitiva que el óleo citado antes, aunque la masa de muro que aparece en el centro, visible también en la obra anterior, ha sido eliminada del cuadro definitivo, quizás para aumentar la especialidad. Fue catalogado por Gassier-Wilson.

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