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Marco Antonio Velo

Jerez: un apunte sobre la Fiesta de la Vendimia

Alberto Durán, figura clave de la fiesta, con el alcalde Tomás García Figueras.

Alberto Durán, figura clave de la fiesta, con el alcalde Tomás García Figueras.

Congratula que a veces Jerez no necesite un audífono para oír los ecos lejanos de la memoria. En las capas interiores de la Fiesta de la Vendimia -sobre todo las celebradas en su época cenital cuya cronología comprende cuatro décadas centrales: las que abren el corchete en los años cincuenta y las cierran a finales de los ochenta- se sostienen muchos electrodos y algodones de la propia historia de Jerez. Leo en este papel prensa, con gratitud y complacencia, la mesa redonda que tendrá lugar el día 13 del próximo mes de septiembre, a partir de las 20.30 horas, al objeto de conmemorar los 75 años de tan jerezanísimas fiestas, a iniciativa de Juan Souto, de ‘En la Gloria’, y ‘La Galería del Jerez’ (sita en calle Asta, número 2). El gran investigador y reconocido académico Antonio Mariscal Trujillo moderará dicha mesa redonda que cuenta entre sus contertulios con quien fuese Reina de la Vendimia 1974 Carolina Ruiz-Mateos, el comunicador y presentador de numerosísimas ediciones de la Fiesta de la Vendimia Pepe Marín, así como el ex coordinador de Relaciones Públicas de Bodegas Domecq Francisco Pérez y el ex capataz y venenciador de Bodegas Williams & Humbert Francisco Salas. Para confirmar la asistencia ha de escribirse un correo a visitas@galeriadeljerez.com. Ojalá el índice de asistencia alcance el potencial grado de éxito que promete la cita.

Un acto cultural, sea cual fuese su sedimento, genera de por sí una apuesta de emprendimiento. Sobre la nada se construye un algo, un proceso creativo, un intercambio de experiencias, un análisis. Y esta tertulia contiene visos de raigambre jerezana. La iniciativa es tan loable como digna de aplauso. Incluso me atrevería a consignar que, bajo idéntico epígrafe, podrían celebrarse mínimo un par de mesas redondas más conformando así un ciclo monotemático o bien que esta puntual convocatoria constituya -por suelto- la primera de otras que, con periodicidad anual, encuentren continuidad en años venideros. Dejo la propuesta a quienes, con puntería y criterio, han roto el hielo de esta gestión cultural harto beneficiadora para un acontecimiento siempre tan impreso de pura jerezanía. Entre los nombres y apellidos que sin dudarlo fueron también artífices germinales de la Fiesta de la Vendimia encontramos a personas tan conocidas como José Antonio Pérez-Rendón Castro -¿Jerez sostiene la asignatura pendiente del gran homenaje que Pérez-Rendón merece por sus eficaces implicaciones en no pocos estamentos e instituciones de la ciudad siempre con perseverancia y mano maestra?- o el por todos conocido y muy activo Pepe Soto Ríos, recordado Relaciones Públicas de Cajasol, hoy implicado hasta el desaliento en causas solidarias. Ambos han sido piedras angulares de la Fiesta de la Vendimia en épocas distintas aunque no distantes.

A colación del tema que nos ocupa es de obligado cumplimiento anotar in memoriam dos hombres preclaros. Dos insignes cada cual en sus tareas convergentes al fin y al cabo. De una parte el culto, polifacético, ilustrado Alberto Durán Tejera, quien destacara en la gestión municipal desde que, en 1941, entrara a formar parte de la Comisión Gestora del Ayuntamiento entonces presidido por Eduardo Delage y Atané -y nombrado a la sazón 4º Teniente de Alcalde- y, luego, durante una segunda experiencia similar, ya en 1948, ejerciendo de alcalde Antonio Mateos Mancilla, para trabajar a fondo en la vocalía de Fiestas, de Ensanche y Viviendas y de la Asociación Jerezana de la Caridad. A su actuación se deben, entre otros logros, la instalación de una estación depuradora, esto es: consiguió que Jerez tuviera ni más ni menos que agua -cuando además en aquellos entonces se trataba de un lujo del que carecían todos los pueblos de la zona-, organizó la Policía Municipal y propuso los pasos de peatones.

Paralelamente un entusiasta grupo de poetas y escritores elevaron la propuesta de un concurso literario, abierto a todos los autores de España, “entregándose la Flor Natural al poeta ganador dentro de unos Fuegos Florales”. Y sucedió el fenómeno de convergencia de hacer coincidir esta entrega en septiembre justamente con la vendimia. Dicho y hecho, pero, a su vez, supuso el bautizo de cuanto acto seguido ya se denominaría la Fiesta de Vendimia al englobar, en una misma programación, el concurso literario con una pisa de la uva a las puertas de la Colegial, una cabalgata y otros incontables eventos para tal ocasión. El otro jerezano capital ha sido el bueno de Antonio Sanz Zamorano en tanto nos dejó un libro esencial: ‘Gloria y ocaso de la Fiesta de la Vendimia’. De Antonio y de la obra -de su parto y gestación- hablaremos, al detalle, en otra quizá septembrina entrega de ‘Jerez íntimo’. Ya sabemos que, en cuestiones de cultura y tradición, suele perderse por el desagüe del descuido aquello que se olvida o ignora. Y sólo se gana -como valor de lo genuino- cuanto es rescatado o extraído de la memoria. ¡Pues eso!

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