Hoja de ruta

Ignacio Martínez

Mal humor a flor de piel

ESTE país tiene una sobredosis de cabreo y ha decidido pagar su mala leche con el gobierno. Mejor dicho, con los gobiernos. El primero que paga el pato es el Gabinete Zapatero: el PSOE se queda ocho puntos por debajo del PP en el último estudio del CIS. Pero también doblan las campanas por el tripartito catalán; el mismo sondeo da a CiU diez puntos de ventaja sobre el PSC en las elecciones autonómicas de dentro de tres semanas. Y en Andalucía el panorama es similar. Los siete puntos que el PP le saca al PSOE en la encuesta que publica hoy este diario serían una mayoría absoluta, si la región fuese un distrito único.

El personal está deprimido y su primera tentación es desahuciar a los socialistas, culpándolos de la crisis y de no resolver sus problemas. Hay funcionarios de la Junta a los que todavía no se les ha pasado el enfado del recorte salarial del 5% y ya se suman a la protesta por la asimilación del personal laboral en las agencias autonómicas de nueva creación. Estas 25.000 personas, procedentes de empresas públicas o fundaciones, han sido calificadas por el PP como una administración paralela. Y ahora hay sindicatos de funcionarios que los consideran apátridas. Los sindicatos son así. En Cádiz amenazan con movilizaciones contundentes porque hay que buscarle todavía una colocación a los 600 antiguos trabajadores de la multinacional norteamericana Delphi. Si fuesen de una pequeña o mediana empresa nacional, les partiría un rayo.

Pero las protestas no se quedan ahí. He leído barbaridades contra la propuesta de Tráfico de que los coches circulen con las luces encendidas, incluso de día. Parece que es malo para el cambio climático, porque obliga a consumir más energía, y el lobby de fabricantes de bombillas saca tajada. Mal humor a flor de piel. En el Ministerio de Exteriores están que trinan con los cambios que está haciendo doña Trinidad. El tea party español está indignado con Zapatero, porque estaba en Afganistán en lugar de en Santiago, con el Papa. Y en Cataluña les pasa lo mismo con Puigcercós, que estará en Ascó protestando contra el cementerio nuclear, a la hora de la misa en la Sagrada Familia. Gane quien gane las elecciones, este país necesita recuperar la serenidad y el sentido del humor.

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