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Andrés Luis Cañadas

Manuel Alejandro: un justo reconocimiento

Conocí y comencé a tratar a Manuel Alejandro, hace ya muchos años, de la mano de su inolvidable hermano Luis. Un santo en vida postrado en su lecho del dolor por una terrible artrosis degenerativa y al que me llevaría el común amigo Rogelio, tan vinculado a la Iglesia de Santiago y a la Hermandad del Prendimiento - esa que cada Miércoles Santo volvía al balcón donde aguardaba impaciente la presencia del paso con la Imagen de Jesús, el bueno de Luis Álvarez - y ya desde entonces hemos mantenido una sincera y leal amistad; de esas de las que no es preciso hablar más de lo necesario para certificarlas.

Especialmente desde que tanto Manolo y yo entendimos que a su hermano, dada su tremenda situación médica, había que proporcionarle un motivo para la ilusión y la esperanza, una razón de vivir, surgiendo entonces así aquel programa radiofónico, en las antenas de Radio Popular, la actual COPE, que llevaría por título ‘El dolor es Amor ' que Luis Álvarez Beigbeder grababa íntegramente en su propia cama, con la inestimable ayuda de “esa mujercita del cabello blanco”, su madre, y de su hermana Angelita, Tita para todos nosotros, que ejercían con eficacia las funciones de técnicos de sonido y de montadoras musicales, preferentemente con obras del gran músico que fue don Germán Álvarez Beigbeder, padre de Luis y de Manolo y, por supuesto, de grandes éxitos nacidos de la inspiración de quien el próximo 27 será un nuevo y merecido Hijo Predilecto de nuestro pueblo, que ya por entonces había compuesto, entre otros artistas, para la Jurado o Rafael y que hoy día siguen interpretando otros muchos famosos, prueba de su vigencia y calidad.

He compartido con ese gran músico que es Manuel Alejandro momentos, para mí inolvidables, desde el debut de Bertín Osborne en una cena de la Fiesta de la Vendimia en el Hotel Jerez, a una velada entrañable en el chalet de Julio Iglesias, en Indian Creek, la villa del condado de Miami-Dade, con Tomás Muñoz, alto directivo de la CBS; Fernando Ónega y Pedro Antonio Martín, que sería primer portavoz del Gobierno de Aznar entre otros,. O un largo vuelo desde el estado de Florida americano hasta Madrid y naturalmente aquí en Jerez, siendo alcalde Pedro Pacheco, el memorable descubrimiento de la calle que lleva su nombre, cerca de la barriada de San Joaquín, acto en el que se hizo presente el mencionado Julio. Y otras muchas ocasiones con los llamados ‘jerezanos de la diáspora’ en Madrid y aquí en nuestra ciudad o en las playas de Vista Hermosa y Las Redes de El Puerto, y siempre he podido comprobar su afabilidad, su bonhomía, su sentido del humor y su auténtico jerezanismo que le vincula aún más a la tierra en la que ‘antes de ayer’ viera la luz por primera vez, este “escribidor de canciones”, como él mismo se autodenomina.

Por eso, me alegra su confirmación oficial por parte de la Corporación municipal que al concederle tan preciado Título no le honra a él, que también, sino que se enaltece a sí misma por tan justo y merecido reconocimiento, que es mucha la gloria que Manuel a Alejandro le ha regalado a su tierra.Enhorabuena, amigo…

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