Pilar Cernuda

Mazazo

Crónica personal

El PP anuncia recurso y recuerda que ha sido drástico en la lucha contra los corruptos, pero su mensaje no cala

25 de mayo 2018 - 01:43

Mazazo para Rajoy. El voto particular del presidente del tribunal sirve de consuelo al presidente y sus leales, incluso la propia sentencia delcaso Gürtel, que no confirma que Rajoy formara parte de las actividades delictivas o que las conociera. Pero es un mazazo con todas las letras, aunque en la calle Génova se advertía más tristeza que preocupación.

Adivinaban que la oposición les iba a dar hasta en el carnet de identidad insistiendo en que se trata de un partido corrupto, y tenían razón: le han dado. Sobre todo Rivera, aunque hace mucho tiempo ya que en el PP no se extrañan de la caña que reciben de su supuesto socio de gobierno.

El PP anuncia recurso y recuerda que tanto el Gobierno como el partido han sido drásticos en la lucha contra los corruptos, pero su mensaje no cala. Porque son tantos los casos, tan graves, protagonizados por gente tan relevante en la historia del partido, que es difícil que los dirigentes del PP consigan quitarse la mancha de encima por mucho que repitan, con razón, que los casos más importantes relacionados con la corrupción proceden del pasado. El problema es que Rajoy formaba parte de ese pasado y, aunque no se ha demostrado que haya incurrido en ninguna ilegalidad, los empeñados en quitarle de en medio no tienen más que publicar la fotografía de los gobiernos de Aznar, con tantos compañeros procesados, para hacer creíbles sus acusaciones. Aznar, por cierto, se mantiene silente. Actitud muy irritante para aquellos que esperan que algún día asuma la responsabilidad de haber creado equipos de partido y equipos de gobierno trufados de personas que hoy se enfrentan a los tribunales por prácticas delictivas.

Contaba este jueves un dirigente nacional del PP que ni conoce a Zaplana ni a ninguno de los que acaban de ser condenados por la Gürtel, y que eso ocurría con todos aquellos que incluyó Rajoy hace tres años en la nueva dirección del partido. Le indignaba que los pecados de esa gente que no conocía afectaran al PP actual y a su propia biografía, que considera intachable. No le faltaba razón, pero guste o no guste, mientras Rajoy esté al frente del PP la oposición encontrará motivos para reiterar las acusaciones de corrupción, aunque hasta ahora no haya una sola prueba de que conociera las actividades delictivas de miembros de su partido, y mucho menos que formara parte de ellas.

Están tristes en el PP, pero la preocupación llegará en próximas fechas: cuando se vayan conociendo las sentencias de los casos mediática y políticamente más sangrantes y estén a punto de celebrarse unas elecciones municipales y autonómicas de las que depende el futuro del partido.

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