Movilización

Los bloques de izquierda y de derecha plantean el 9J un plebiscito que dirima si acaba esta legislatura inviable

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EUROPA se juega su futuro –incierto– en las elecciones del próximo 9 de junio. Pero no esperamos que en España haya un solo debate serio entre los partidos políticos referido a las cuestiones que importarán en Bruselas y en Estrasburgo en el próximo lustro. 

Esta XV Legislatura es tan inviable que en nuestro país las votaciones para elegir a los 61 diputados que ahora le corresponden a España de los 720 parlamentarios que compondrán la Eurocámara a partir de ahora tendrán un cariz absolutamente nacional, unos comicios planteados como un plebiscito que dirima si los españoles aprueban la enésima pirueta de Pedro Sánchez para mantenerse a toda costa en el poder: formar una mayoría parlamentaria sin ser el más votado y cediendo una infame amnistía –que se aprobó definitivamente ayer– en una transacción corrupta que intercambió investidura por impunidad.  

Pero no ha sido suficiente. Sánchez está maniatado, sin capacidad de real de gobernar y pendiente de que la formación del Gobierno autonómico en Cataluña determine si los apoyos que le invistieron perviven o se marchitan. Y, sobre todo, está cercado por casos en los que se investiga supuesta corrupción en su propio Gobierno –caso Koldo– y en su familia –caso Begoña Gómez–. Por ello no sale del bucle de citar una imaginaria máquina del fango que sólo refleja que su soberbio autoritarismo no soporta la acción de los contrapoderes que definen una democracia. De ahí su ataque permanente a jueces y medios de comunicación. Cree que le basta con decir que todo es ultraderecha. Como si eso, de ser cierto, le eximiera de algo. 

El PP tampoco parece haber evolucionado desde su victoria insuficiente de julio. Siguen convencidos de que el antisanchismo basta como palanca de movilización del voto que le haga reafirmarse como el partido más votado de España. 

Y es ahí donde está la clave de qué ocurrirá el 9J: el triunfo será para el bloque electoral que llegue más movilizado. Ése era el objetivo de la performance de Sánchez simulando que podía dimitir, precisamente en una cita en la que la participación no llega al cincuenta por ciento del censo cuando las elecciones europeas no coinciden con municipales y autonómicas de comunidades que accedieron al autogobierno por el artículo 143 de la Constitución. La tendencia demoscópica apunta a que el bloque de izquierda está movilizándose mientras el de derecha muestra signos de agotamiento. Queda una semana de campaña, la más decisiva. El resultado está en manos de los que sí voten.

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