Descanso Dominical

Ojana

Dónde me dejan casapuerta, ‘revenío’, cochambroso, berza, amontillado, babucha… muchas de ellas ya reconocidas

Lo que no tiene perdón de Dios es que en el diccionario de la Real Academía de la Lengua Española aparezcan ya términos de tan dudosa procedencia y gusto como ‘perreo’, ‘big data’ y ‘cookie’, y no haya ni rastro de palabras con la pureza, la raigambre, la dignidad y la trascendencia de ‘ojana’ y ‘pelúa’.

El jueves, eran las siete y cinco de la mañana en los relojes de Andalucía, di un respingo cuando mi admirado colega Jesús Vigorra desveló que le había sugerido a don Santiago Muñoz Machado, flamante Hijo Predilecto de nuestra tierra y, a la sazón, director de la RAE, que incluya en nuestro magnífico glosario oficial estas dos palabras andaluzas. Lo celebré como el primer gol de una remontada, apretando los puños, contenido y esperanzado a partes iguales. No son estos los únicos andalucismos que merecen una parcela con buenas vistas en las páginas del diccionario de la RAE -hay una ‘jartá’-, pero quiero pensar que no haremos más el ‘carajote’, que se hará justicia aunque sea tarde, como con la Medalla de Los Romeros de la Puebla, y que irán siendo reconocidas no solo ‘pelúa’ y ‘ojana’, sino también ‘arrecío’, ‘tajá’ o ‘papafrita’, por citar solo algunas. Mientras escribo esto en un portátil y con el típico programa informático que usa media humanidad, se me va salpicando toda la pantalla del rojo y el azul que subrayan algunas de estas palabras y las señalan como desconocidas o supuestos errores ortográficos… Que sabrá un burro lo que es un caramelo de menta. Y me viene a la sesera José María Pérez Orozco, el gran, grandísimo catedrático de Lengua Española que defendía a sangre y fuego que el andaluz es el mejor español de los hablados. No se pierdan, si es que no lo han visto, su disertación sobre el famoso dicho ‘Viva el Betis manque pierda’ y sobre la manera en que le calló la boca a dos o tres pretenciosos con los que se cruzó cierto día en Madrid. Lo tienen en internet. Es una clase magistral.

Me produce cierto repelús cuando en una entrevista cursilona, en un concurso cualquiera o en la encrucijada de una página web pasada de moda le preguntan al personal por su palabra favorita. Unas y otros, otras y unos, normalmente en un evidente ejercicio de ‘bienquedismo’, escogen vocablos del tipo amor, paz, concordia o hasta silencio. Que están muy bien y son muy dignas por su significado, no digo yo que no. Pero donde me dejan casapuerta, ‘revenío’, cochambroso, berza, amontillado, babucha…muchas de ellas ya reconocidas por la oficialidad. Podría parecer que tienen menos glamur o un significado no tan trascendental y profundo, pero, que quieren que les diga, vamos a dejarnos de ‘ojana’ y apostemos por el andaluz. ‘No ni ná’.

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