José Ramón Mata

Pero... ¿Dónde está Dios?

Cupressus

13 de abril 2022 - 01:34

Hoy es miércoles de la semana más importante de los cristianos, en víspera de vivir el Triduo Pascual que es el centro de la Fe. Por las calles de nuestras ciudades nos encontramos con un gran fervor de fe popular. Dios está presente. Pero nos rodean noticias malas y podemos preguntarnos: ¿Dónde está Dios?

Sasha, el niño con cuatro años desaparecido con su abuela cuando huían de Vyshhorod, cerca de Kiev, ha sido encontrado muerto. ¿Cuántos niños están muriendo en las guerras? Tanto en la de Ucrania como en tantas otras menos publicitadas pero que son infantes arrancados de este bello mundo.

Erika, una niña de catorce años es asesinada por su vecino de 32. Erika era una niña muy religiosa. Su fe no la salvo de ese mal hombre, de ese cobarde que se encerró en el cuarto de baño huyendo de las fuerzas del orden público. Pero, si ella es una de los tuyos ¿por qué no te llevaste al malvado?

Niño de 12 años muere de forma repentina en el Instituto Sierra de Mijas. En la flor de la vida y sin tener constancia de enfermedad. ¿Por qué Dios se lo llevo a él y no a otros?

Desgraciadamente, podría poner más momentos que pellizcan el corazón. Estamos viviendo la semana de Pasión. Las Hermandades y Cofradías, con belleza plástica y acordes musicales, nos muestran una catequesis. Son las escenas de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. Es una historia de Amor, de sacrificio por el otro, de darlo todo hasta la vida. Pero en esta bella narración también tenemos personajes traidores, que venden a su amigo por el más barato petróleo; Pilatos que se lavan las manos con una pulcra neutralidad; Sayones que disfrutan martirizando; personajes que se lo quedan todo, incluso arrancan las vestiduras; soldados que disfrutan con bombas de fósforo o de racimos que atraviesan como clavos y para rematar ya no les hacen faltan mazas rompe huesos, las balas son más cómodas.

Es una bella historia de amor de Dios con los hombres, pero también es una crónica de la humanidad. Nos llamamos hermanos, pero no nos tratamos como tales.

Para los que no me conozcan les digo que soy cofrade. Disfruto con las vísperas, con los cultos, con los pregones y exaltaciones. Me deleito con la música de los pasos de Misterio, gozo con las marchas de los Palios, busco el rechinar de las alpargatas y el musical golpeteo de una bambalina. Estoy atento a una buena levantá, al saber mandar de un capataz, me recreo con el buen andar. No dejo de mirar un manto, un techo palio, hasta que se pierde en la distancia. Me conmueve la mirada de Cristo doliente, las lágrimas de su Madre. Y con paciencia espero el paso del cortejo de nazarenos. Pero busco a Dios en mis hermanos.

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