La Crestería

Manuel Sotelino

Sábado Santo

Desde que arrancó el proyecto del Sábado Santo no ha sido una ni dos ni tampoco veinticinco las personas que me han interpelado el qué tenía yo en contra de la nueva jornada con procesiones. Comentario al que salía siempre por la tangente porque no es necesario tener que ir dando explicaciones a cada esquina.

Ahora han quedado las cartas descubiertas y he de ofrecer la explicación que me han pedido muchos cofrades que siguen las informaciones desde este periódico. He de confesar que tener, no tengo nada en contra. Sin embargo, entendí que había que abrir un debate porque desde el espacio que ocupamos también debe de existir un contrapeso o una mirada distinta. Dejando a un lado personalismos o intereses de cualquier índole, a quien suscribe no se le iba la vida en la posibilidad de que hubiera una jornada más en la Semana Santa. Sigo pensando, no obstante, de que fue una pena quitar el Sábado de Pasión —donde las nuevas cofradías se estaban forjando poco a poco— por un Sábado Santo que no ha tenido una excesiva respuesta positiva por parte de las cofradías de nómina en la Semana Santa. Alargar por el final ha resultado no arreglar ni descongestionar las jornadas con muchas procesiones. Todo esto teniendo aparte los argumentos litúrgicos.

Ahora, con el visto bueno de don José, solo toca remar juntos. No habrá en estas páginas cofrades un pero más. Si el pastor diocesano lo ha querido, desde estas páginas vamos a hacer todo lo posible por hacer de esta jornada una de las grandes. Atrás queda el debate porque ya no tiene sentido. Meter el hombro y desear que el nuevo Sábado Santo venga cargado de momentos extraordinarios en la ya más que fastuosa Semana Santa jerezana. De eso se trata ahora.

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