Crónica Personal

Sánchez y el PSOE madrileño

El PSOE madrileño tiene un 'terminator' que no milita en el PP sino en su propio partido, y además reside en Moncloa

Hay decisiones de ciertos políticos que no se comprenden. Menos aún cuando el político es nada más y nada menos que el presidente del Gobierno. Madrid siempre ha sido una región complicada para el PSOE, los mayores aún recuerdan cómo la dirección madrileña tuvo en ascuas a Felipe González durante varios días antes de aceptar que encabezara la lista al Congreso, el lugar de honor que ocupaban los candidatos presidenciales de todos los partidos. El Madrid socialista sabe de escisiones, rupturas, expulsiones y gestoras, y no siempre han ganado la batalla los mejores. En unos casos por los problemas internos y en otros por las discrepancias irracionales con la dirección nacional.

Pocos saben quién es hoy el líder del PSOE en Madrid. Para deshacerse del anterior, José Manuel Franco, lo nombraron director del Consejo General de Deportes. El candidato a la Presidencia del Gobierno regional, Ángel Gabilondo -que quería ser Defensor del Pueblo- tuvo un resultado tan desastroso que decidió no recoger su acta de parlamentario y desde entonces una gestora dirige a los socialistas madrileños.

El PSOE madrileño tiene un terminator que no milita en el PP sino en su propio partido, y además reside en Moncloa. Si el PSOE tenía alguna posibilidad de revivir en Madrid se la está cargando Sánchez.

Promover la descentralización de los organismos públicos y que se repartan por toda España está bien, no es el único presidente del Gobierno que ha defendido esa idea y algún paso se ha dado en ese sentido. Pero hacerlo cuando faltan cuatro días para que se inicie el congreso federal del partido que debe elegir una nueva Ejecutiva es un disparate. Como lo es que Ximo Puig lleve semanas arremetiendo contra Ayuso para intentar echar por tierra las medidas fiscales e iniciativas sociales que la han convertido en un icono, una persona intocable a la que han votado ciudadanos de todas las ideologías incluido un buen número de votantes socialistas y también de Podemos. Porque Ayuso, con sus propuestas que rechazan Sánchez y Puig, presenta resultados incuestionables: más empleo, más inversiones, más recaudación.

Las arremetidas de Sánchez contra Ayuso pueden tener efecto boomerang para el presidente, su falta de visión es asombrosa. Sólo a él se le ocurre entrar en una palea en la que tiene todas las de perder. Ayuso tuvo un millón más de votos que el PSOE, que quedó además como tercera fuerza. A esa gente que ha votado masivamente a Ayuso no puede gustarle que Sánchez los considere poco menos que imbéciles por haber dado su confianza a una candidata que él considera irrelevante, una nulidad.

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