El resumen de Jerez estos días es fácil: zambombas, zambombas y más zambombas. El Vente pa' Jerez en homenaje a Migue Benítez. Y más zambombas. Y mucha gente por las calles del Centro. Tanta y de tantos sitios como para que los taxistas equiparen ya esta época a la Feria. Los más 'puristas' dirán que las zambombas que se llevan a cabo ahora en las calles del centro de la ciudad no se asemejan a las originales. Esto "ya no es lo que era". Turistificación es un término utilizado ahora en el Centro de Jerez. Durante la mayor parte del año, la frase es otra: "Hay que ver cómo está el Centro… Está abandonado…". ¿En qué quedamos?

El turismo no es la panacea, pero es lo que nos queda. Una de las pocas cosas que nos diferencia del resto de ciudades del mundo es nuestro arte. El ejemplo lo hemos tenido este fin de semana en la Sala Paúl con el Vente pa' Jerez, un homenaje a Migue Benítez años después de su fallecimiento. Es solo un ejemplo significativo de que en Jerez lo que exportamos son el arte y los servicios. Las zambombas son otro ejemplo. El flamenco. Los turistas vienen porque les llama nuestro arte, nuestra fiesta y los servicios que podemos ofrecerles, no porque se haya grabado aquí una serie o porque se asfalten los parques. El turismo, al menos, da dinero a nuestros ciudadanos, que lo pasan 'regular' el resto del año: taxistas, hosteleros...

Nada me gustaría más que un cambio de modelo productivo en Jerez, poniendo sobre todo las miras en la universidad y las nuevas tecnologías. Lo veo harto complicado. De momento, con un tejido empresarial reducido y políticos mediocres incapaces de liderar siquiera una comunidad de vecinos, Jerez debería dar las gracias al turismo por ser un clavo ardiendo al que agarrarse.

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