Su propio afán

Ucrania salvará Europa

En su esfuerzo de defensa, Ucrania generosamente está salvando a Europade su ensimismamiento

La lucha de Ucrania está siendo también por la salvación de Europa y ahí, sin ninguna duda, está ganando. Su vocación europeísta nos servirá para valorarnos. Cuántas veces el aprecio ajeno nos ha sostenido cuando estábamos más hundidos. Que nuestros amigos nos valoren infunde valor. Europa tiene que hacer un esfuerzo para estar a la altura de la idea de ella que tienen los ucranianos. No alcanzará, pero se está alzando.

Hace unos días remarqué cómo el caso ucraniano es un toque de atención a todas las naciones soberanas para que ejerzan como tales de una vez. El ejemplo de Alemania replanteándose la energía nuclear y redoblando literalmente sus esfuerzos en Defensa muestra hasta qué punto han aprendido la lección. Siendo eso imprescindible, la cohesión de Europa como actor geopolítico, en un mundo de grandes bloques, también es necesaria. Y también, gracias a Ucrania, se está entendiendo. Nada menos que Suiza, y Finlandia y Suecia abandonan su neutralidad. Y Polonia y Hungría, países antes de la periferia de Europa, han devenido en indiscutibles actores principales. Por el desplazamiento del foco al Este, sí, pero también por su claridad de ideas, que se han revelado realistas y atinadas; sin olvidar su generosidad en la solidaridad con los refugiados, su apoyo a Ucrania desde el principio y su coraje ante las amenazas rusas. Tampoco dudará nadie de su compromiso con Europa. Con Bulgaria, República Checa, Estonia, Letonia, Lituania, Eslovaquia y Eslovenia, han pedido la integración de Ucrania en la UE.

Cabe cierto escepticismo, pues esta Europa ha estado más concentrada en imponer una visión política y antropológicamente posmoderna que en actuar como una agente responsable en el concierto internacional para asegurar nuestra relevancia, nuestra prosperidad y nuestra seguridad. Le queda muchísimo por cambiar y por hacer. Pero Ucrania nos advierte de que no hay otra. No será fácil, porque pronto saldrán los viejos egoísmos y demagogias. Pero la situación ha llegado a un extremo tal que la vuelta atrás será muy difícil. Lo demuestra Sánchez, que, aunque ha arrastrado los pies para no enviar armas, al final no ha tenido más remedio.

Deseamos la paz para Ucrania porque la deseamos para todos, pero hemos de ayudarles también por justicia, agradecimiento e interés. Es muchísimo lo que los ucranianos ya han hecho por nosotros. Que sea con su victoria y no con su sacrificio.

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