Unidad ante ETA y voto en libertad

Editorial

08 de marzo 2008 - 01:00

EL asesinato alevoso y cruel del ex concejal socialista de Mondragón (Guipúzcoa) Isaías Carrasco ha interrumpido abruptamente el final de una campaña electoral que se ha desarrollado con interés y pasión. ETA ha entrado en liza de la única manera que sabe, matando a un inocente y amenazando al conjunto de la sociedad. Ni el despliegue de las fuerzas de seguridad ni la evidente debilidad de la organización terrorista han podido impedir el crimen, tan asequible siempre, por otra parte, para una banda de fanáticos totalitarios.

No nos han dejado tener en paz la fiesta de la democracia, pero el dolor causado no se va a traducir en ninguna ventaja política para los chantajistas. Así nos la garantiza la reacción unánime de las fuerzas políticas al condenar sin ambages el atentado y suspender los mítines finales de la campaña, actos habitualmente festivos y en los que se alardea de partidismo y división, es decir, lo contrario de lo que necesitaba el país ayer. También acordaron los partidos convocar concentraciones y manifestaciones unitarias en toda España el próximo lunes, sea cual sea el resultado de las elecciones de mañana, queriendo simbolizar de este modo la determinación común de combatir juntos el terrorismo independientemente de la posición en que las urnas pongan a los actuales rivales electorales. No hay, no puede haber, rivalidad cuando se trata de expresar la firme voluntad de acabar con la pesadilla que ETA ha supuesto para la sociedad española desde hace cuatro décadas.

La lección a sacar de estos acontecimientos está clara: el Estado democrático ha de empeñar todas sus fuerzas e instrumentos legales para lograr la erradicación de la violencia terrorista y la democracia ha de mostrar su fortaleza celebrando mañana unas elecciones generales -y autonómicas en el caso de Andalucía- en las que los ciudadanos voten masivamente sabiendo que, salga quien salga elegido, luchará sin desmayo contra el terror.

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