Tribuna libre

José Luis Cañavate Toribio / Urbanista De La Empresa Contorno S.A., Asesora Del Ayuntamiento De Jerez En Movilidad Sostenible.

El derecho a una ciudad accesible...

E l derecho a la ciudad no es simplemente el derecho de acceso a lo que ya existe, sino el derecho a cambiarlo a partir de nuestros anhelos más profundos. (D. Harvey)

Cualquier derecho, en el ejercicio de la ciudadanía, debe llevar apareado una serie de obligaciones, y algo tan simple como disfrutar de la vecindad, implica, no solo privilegios, también una serie de compromisos que se comienzan a establecer allí donde habitualmente comienza el derecho de los otros a formar parte de la ciudad, en un plano de igualdad.

Esta simple regla, aceptada como base de las relaciones ciudadanas desde el derecho romano, adquiere un tinte perverso cuando además de las imposiciones asumidas se nos pretenden transformar derechos por obligaciones, y uno de los ejemplos más contundentes es la movilidad, paradigma de los derechos del ciudadano moderno, de la libertad que permite al ciudadano de hoy controlar un gran territorio físico y social en su vida cotidiana, que ha terminado por convertirse en el símbolo más determinante de esclavitud en nuestra errática sociedad urbana.

Desde una libertad que suponía la movilidad sin límites, hemos acabado cautivos del automóvil para desarrollar casi cualquier actividad… ya no cogemos el coche porque queremos, sino porque "debemos" y esta es una diferencia, nada sutil, que condiciona nuestra calidad de vida, y la de nuestra familia, hasta lo inaceptable.

Los nuevos símbolos de libertad están cambiando hacia aspectos tan simples, como poder ir andando al trabajo, que los niños vayan solos al colegio, si puede ser en bicicleta, y no coger el coche más que el fin de semana, y si nos apetece. Está de moda, con enorme éxito, en Alemania y en Inglaterra, diseñar barrios nuevos, en los que el colegio, la tienda, la librería..., están a distancia peatonal de las viviendas y el trabajo en un radio de máximo 250 mts. desde una parada de bus, parece que estamos reinventando una ciudad, que muchos todavía recordamos haber conocido. Las nuevas urbanizaciones de gran lujo están convirtiendo en indicador de calidad, la libertad de "no tener que coger el coche", paradójico que nuevamente la libertad de elección, en esta caso, el poder ir andando, queda reservada de nuevo a los ricos.

Y en nuestras añoradas ciudades, donde seguimos viviendo casi todos, continuamos cometiendo los mismos errores en el tratamiento del problema, por un lado, hemos simplificado su lectura a sus síntomas…, al tráfico, y por otro, pedimos a nuestros lideres-gestores que solucionen el problema del tráfico, cuando tal vez deberíamos preguntarnos antes, cuáles estos problemas y como los identificamos.

Los problemas de tráfico en Jerez, ó mejor dicho, aquello que identificamos como problemas de tráfico, no son realmente, sino la consecuencia de una larga acumulación de errores en la forma de entender la ciudad y su gestión. Este es un proceso, que por otra parte, no es exclusivo de Jerez, sino de cualquier ciudad que haya estado sujeta al desarrollo social, económico e infraestructural, asociado al final del pasado siglo y que ha basado su objetivo principal en la posesión absoluta de un automóvil por cualquier ciudadano que se precie.

Es curioso, como en algunos países desarrollados, el derecho, ó mejor dicho, la obligación al automóvil, ha precedido la adquisición de muchos derechos sociales, en algunos países el automóvil delante de la puerta llega antes que el derecho al voto, y es curioso cómo los problemas y costos asociados a la posesión absoluta de un automóvil, han sido gradualmente asociados a un modelo de bienestar social que con el tiempo ha quedado lejos de sus objetivos.

Es muy triste la relación de problemas, incluidos en el actual modelo urbano y territorial, que provoca la generalización del coche como modelo asumido, y es interesante, la voluntad que hemos depositado en gradualmente ir aceptando todo tipo de costes, cuya relación es obvia en cualquiera de nuestras ciudades y, muy especialmente en Jerez, la desigualdad en el uso del espacio público, desaparece el derecho de los niños y de los ancianos a la ciudad, el automóvil consume hasta 30 veces más sitio que el transporte público, los problemas de carácter ambiental con sus derivaciones en salud, los desproporcionados consumos energéticos, siete veces superiores al bus, los inaceptables costos económicos, un ciudadano medio gasta unos 6.000 euros anuales en tener coche, etc, etc.

En definitiva, se hace necesario, urgente, y así es asumido por la mayor parte de las ciudades europeas, la implantación de políticas que expresen actuaciones para favorecer de formas de desplazamiento mas sostenibles, caminar, bicicletas y transporte público, es decir, de modos de transporte que hagan compatible crecimiento económico, cohesión social y defensa del medio ambiente garantizando una mejor calidad de vida para los ciudadanos.

Un Plan de Movilidad Sostenible como instrumento de trabajo incorpora entre otras medidas, un nuevo esquema de ordenación y control del tráfico, medidas para la gestión y limitación del aparcamiento en determinadas áreas, potenciación del transporte colectivo, optimizando sus recorridos e implantando sistemas de intercambiadores, implementación de redes para bicicletas, mejoras en seguridad viaria de carácter universal, recuperación de áreas peatonales, pero quizás el aspecto que habría que subrayar en todo este proceso es su dimensión colectiva, su valor como expresión de la ciudadanía y su éxito como un proyecto de todos.

Pero no hay que engañarse, la redacción de este tipo de documentos plantea nada más que un método de trabajo en el que la participación de 'todos' es imprescindible, y no basta con una serie de actuaciones mágicas del Ayuntamiento. La implantación de un nuevo modelo de transporte público, es la primera medida sobre la que se pueden ir estructurando las demás medidas, y la modificación de los viejos trazados, cómodos para unos pocos, pero ineficaces para la mayoría, es un paso irrenunciable que debe dejar paso a concepciones más solidarias, y más de futuro, del transporte colectivo en Jerez.

Indudablemente, las modificaciones de los perversos hábitos del viaje mecanizado 'puerta a puerta', que es necesario asumir por todos y cada uno, son un requisito imprescindible para poner en marcha cualquier política efectiva, requieren un nivel de conciencia colectiva y de pertenencia a una sociedad urbana que tanto echamos de menos a veces en nuestra percepción de la ciudad.

La transformación de nuestro recorrido habitual en coche de puerta a puerta, hacia un recorrido donde el vehículo se queda a 250 mts. de nuestro destino, posibilita crear áreas peatonales de medio kilometro de diámetro, donde los niños pueden andar sueltos y se puede experimentar un espacio en todas sus dimensiones cultural, comercial y de ocio…, como siempre fue.

Asumir un recorrido medio andando de 100 mts hasta la parada del bus, supone reducir los tiempos de viaje entre un 30 y un 40 % y poder ofertar una eficacia para todos los usuarios, que sería imposible si el bus tiene que pasar por la puerta de cada uno.

Sería injusto garantizar todas las soluciones a todos los problemas actuales en Jerez en unos meses, pero también sería injusto no reconocer la gravedad del proceso en que se encuentra la ciudad si continua con la política de favorecer el automóvil privado a costa de los espacios peatonales, del transporte público, de las áreas comerciales y, porque no, de la competitividad de la misma ciudad. No faltan ejemplos de ciudades españolas que iniciaron procesos similares hace un par de décadas y hoy han consolidado modelos de habitabilidad y eficacia en el transporte envidiables, San Sebastián, Oviedo, Barcelona, etc., y de ciudades europeas, que siempre nos han fascinado por la eficacia de sus tranvías y su facilidad para moverse andando o en bicicleta, lo cierto es que en Jerez, tenemos mejor clima, mejores condiciones de patrimonio y población y, hoy precisamente, mucha más necesidad de modificar algunas costumbres en el transporte, que conviertan nuestra ciudad en un modelo del que sentirse tan orgullosos como los vecinos de estas ciudades cuando las muestran a sus visitantes.

¿De quien depende?... De todos un poco y de cada uno, un poco más cada día, no olvidemos que llevamos casi 20 años construyendo un modelo insostenible con el trabajo de muchos y que la recuperación de la ciudad soñada, requiere si queremos acortar el plazo, el trabajo de todos y la obstrucción de cuantos menos mejor.

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