"La Ley y las salchichas"

26 de septiembre 2021 - 03:02

CON esta frase original de John Godfrey Saxe, aunque atribuida frecuentemente a Otto von Bis-marck, nos referimos a la Ley del Flamenco de la Junta de Andalucía que pretende poner en el 'tálamo' el 'arte' que contiene el documento del anteproyecto. "La ley y las salchichas" tienen en común según el autor de esta frase, que es mejor no conocer cómo se elaboran. Y es que este anteproyecto de ley que deberá debatirse en el Parlamento andaluz contiene aspectos fundamentales en lo que afecta a artistas, formación y peñas flamencas.

En Jerez es conocido la importancia de este tejido artístico, formativo y asociativo. Nuestra ciudad tiene un vinculo y gran dependencia al flamenco porque aglutina además de una extensa nómina de artistas y aficionados, una gran 'masa sosiá' (masa social) alrededor de las peñas flamencas. Las peñas que hay en Jerez, suponen el 25% de todas las peñas de la provincia de Cádiz con más de 12 peñas activas y federadas ejerciendo como tales. Además es la única ciudad de Andalucía y creo que de todo el mundo que tiene una Federación Local de Peñas Flamencas debido al peso histórico, trayectoria e importancia de este tejido asociativo jerezano que además contribuye a la cultura y al flamenco de raíz.

En el momento en el que una ley pretenda regular esta realidad debería tener muy en cuenta el derecho consuetudinario (la ley se basa en la costumbre). Precisamente porque si la ley se hace como las salchichas no iba ser menos con el flamenco.Para empezar, en lo que respecta a los artistas no todos están en situación de poder vivir del arte y no pueden darse de alta de forma continuada en actividad económica.¿Cómo se regularía esto? o ¿solo la ley tendrá en cuenta a los 'artistas' de primer nivel? ¿Tendrán que seguir en la furtividad muchos de esos artistas y aficionados que son solicitados por los programadores pero no pueden facturar ni darse de alta en la seguridad social porque están cobrando cualquier tipo de irrisorio e insuficiente subsidio para llevar una vida digna?

En lo relacionado a la formación y enseñanza se observa en el anteproyecto que no tiene asesores con el suficiente conocimiento o bien no se atiende este aspecto al nivel necesario. Por ejemplo ¿para cuándo el departamento de canción popular en la Universidad? Es decir, que nuestros artistas autodidactas que no son diplomados universitarios pero que heredaron de la universidad de la transmisión oral las disciplinas flamencas tanto en el cante como en el toque o el baile puedan enseñarlas de forma homologada o al menos reconocida a las tantísimas personas que vienen del mundo entero a Jerez a aprenderlas.

Esto no es un descubrimiento que tengamos que auto proclamar porque ya nos lo reconocen y lo llevan a la práctica en otras Universidades como la de Canadá.Y en lo que se refiere a las peñas se observa en el documento que en algunos momentos se asimila a un tablao. Algo que puede ser perjudicial para unas entidades sociales de carácter privado y sin ánimo de lucro. Exactamente todo lo contrario a un tablao.

Por lo tanto asignar, asimilar en todo o en parte las características de un peña a un tablao es cuando menos inapropiado como lo son las declaraciones que algún representante del tejido asociativo suele realizar.Esto sucede porque tiene una percepción distorsionada de lo que es en realidad una Peña Flamenca. Una asociación nunca es un reclamo turístico en su concepto. Pero claro, algunos se distraen y les traiciona el subconsciente cuando el mensaje que debe ser sobre un tejido asociativo y cultural sin ánimo de lucro lo mezclan con un atractivo turístico en un discurso político que es en realidad su objetivo.

Decía la letra: "mal fin tengan… no sé lo que inventan que se van por los aires los… y no se dan cuenta…". Esa concepción errónea pone en peligro la existencia de las peñas pues las encuadra como entidades susceptibles de actividad económica con las debidas obligaciones que les serían de aplicación al igual que las sociedades mercantiles. ¡Cuidado! que no está la cosa para arriesgar mucho.

Por lo tanto el anteproyecto hay que analizarlo, desmenuzarlo y trabajarlo a conciencia por-que a día de hoy y salvo error por parte de este que suscribe, es confuso, abstracto e impreciso, vacío, lleno de generalidades y es excesivamente vago. Y es que quizás como las salchichas (de antes) esté elaborado de aquella manera... y vaya usté condió.

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