Un elogio en la tragedia

22 de enero 2026 - 03:04

Los periodistas no estamos para elogiar, para eso están los hagiógrafos, los publicistas, los agradaores y los narcisos, pero después de visitar la zona cero del accidente de Adamuz, allá en medio de Sierra Morena, y de imaginar cómo fue la noche oscura y fría de ese domingo, se impone un reconocimiento a quienes coordinaron la evacuación de medio millar de personas, la asistencia a los heridos leves y la hospitalización de los más complicados. La estación técnica de Adamuz no está junto al pueblo, sino a varios kilómetros, en medio de un encinar y al que sólo se accede por medio de un carril. No fue nada fácil aquello, el accidente fue un desastre, pero la coordinación de las emergencias aportó la única cara amable de esa triste noche.

Una operación de este tipo no se improvisa en unas horas, hacen falta protocolos, entrenamientos y que cada uno de los engranajes encajen de modo previsto. Y mucho de todo esto dependía de Antonio Sanz, que es el consejero de Emergencias, además de Presidencia. Cuando Juanma Moreno llegó esa noche a Adamuz, su número dos ya estaba allí, con el chaleco que a veces nos sirve de broma entre los periodistas, con sus carpetas y sus pantallas digitales, todo un personaje. Cualquier comparación con lo sucedido en la tragedia de la dana de Valencia resalta la importancia de lo sucedido, había un responsable político que se responsabilizó de las emergencias.

Renfe también actuó en consecuencia, constituyó el comité de crisis poco antes de las nueve de la noche, envió 18 autobuses y 12 taxis y se puso a disposición de los servicios autonómicos y de la Guardia Civil.

La respuesta comunicativa del ministro de Transportes, Óscar Puente, no fue mala, informó en línea desde la misma noche del accidente hasta ayer por la tarde, pero le precede un lamentable historial de insultos, improperios y gracietas cuando quienes estaban al mando de otras catástrofes eran personas distintas a su Gobierno y a su partido. Fue Puente quien se mofó de Juanma Moreno este agosto pasado por no estar en el incendio de Tarifa, lo mismo hizo con Alfonso Fernández Mañueco y con María Guardiola. Si ahora se desvive por explicar lo sucedido, es porque el ministro se está defendiendo, si fuera otro, no tendría piedad.

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