Crónica Personal

Esto empieza a moverse

Por lo que se ve, algunos de los actuales colaboradores de Pedro Sánchez recibirán con alivio sus salidas del Gobierno

Lo inteligente es no caer en la tentación de especular sobre los posibles cambios en el Gobierno. Hay ejemplos, para aburrir, de nombres que se daban por seguros en distintas remodelaciones y que nunca accedieron a una cartera ministerial o la abandonaron. Sin embargo, se advierten cosas. Se escuchan confesiones y se producen silencios clamorosos en miembros del Gobierno que se caracterizaban hasta ahora por expresar de forma contundente su apoyo a algunas de las más polémicas decisiones del presidente.

Hay quien da por hecho que Carmen Calvo saltará del Gobierno cuando Pedro Sánchez concrete la crisis que podría producirse a finales de mes. De ser cierto, se comprende. A Calvo, como a otros ministros, se les nota ya que la fascinación por Sánchez se ha acabado. Han comprendido que antepone su continuidad a cualquiera de los principios que defendían quienes le acompañaron en la aventura gubernamental creyendo que los compartía también el presidente, y han considerado que ellos quieren mantenerlos por encima de los acomodos políticos. No sólo millones de españoles piensan que falta dignidad en ministros que no pueden estar conformes con defender posiciones que no comparten, sino que es seguro también que varios ellos se sienten más y más incómodos cada día que pasa.

Incomodidad que viene de atrás, empezó cuando los socialistas consideraban que Pablo Iglesias marcaba excesivamente el paso, se agudizó cuando Montero y Belarra se han llevado el gato al agua con leyes contrarias a las que eran señas de identidad del PSOE, y ha puesto en guardia a los responsables económicos por el anuncio de la subida del salario mínimo interprofesional y la posible aprobación de la Ley de Vivienda.

Demasiado. Porque se suma a todo lo concerniente a Cataluña, donde Calvo ha sido apartada de la primera fila porque insistía en que no se cediera en aspectos que le provocaban profundo rechazo e inquietud. Y se suma que Sánchez no para los pies a los independentistas que dedican estos días a visitar Bruselas y Estrasburgo para retomar la llamada "internacionalización del conflicto", echando abajo la importante labor que han hecho los eurodiputados socialistas. Junto a los del PP y Cs, explicaban que en España no hay presos políticos. Los indultos han dejado sus argumentos a los píes de los caballos, y hay ministros que prefieren estar fuera del Gobierno cuando Sánchez avance por el innoble camino que le marca Junqueras.

Algo se mueve, aunque sólo Sánchez tiene las claves sobre su futuro Gobierno. Pero lo que se ve, es que algunos de sus colaboradores actuales recibirán con alivio el anuncio de salida.

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