Enarbola el Rey la bandera de la Cruz

06 de marzo 2026 - 03:06

Fue un francés, Joseph Peyré, quien vio mejor que nosotros a Jesús Nazareno. A veces ver algo por primera vez, al excluir esa familiaridad que puede inducir a darlo por conocido, es revelador. En La pasión según Sevilla el gesto de Jesús Nazareno le evocó al rey David abrazando el harpa. Su sugestiva visión del Dulcísimo Nazareno ponía de relieve la realeza davídica y el carácter alegórico que hacen única esta imagen sagrada. A diario en su altar, especialmente hoy y mañana en su besapié, y sobre todo sobre su paso.

Viéndolo navegar por la Madrugada en su galeón de oro nadie puede dudar que este es el Señor a quien el ciego Bartimeo gritó “¡Jesús Nazareno, hijo de David, ten piedad de mí!”. Viéndolo alzar, más que abrazar, la cruz, nadie puede dudar que es una imagen alegórica. Esculpió Ocampo a Jesús Nazareno llevando su cruz por el stipes o largo madero vertical. El gesto de abrazar, más que portar, ya estaba en él. Pero le faltaba la gigantesca cruz de carey y plata que los indianos Juan Leonel Gómez de Cervantes y Juan de Cervantes y Casaús, descendientes de los patronos fundadores, le donaron en 1636, para que alcanzara su definitiva significación. Por la riqueza de los materiales, la cruz tenía un valor simbólico. Por su tamaño, convertía el abrazo en la exaltación de la Santa Cruz, primera titular, no se olvide, de esta Hermandad, que Jesús Nazareno alza como la bandera del antiquísimo himno Vexilla Regis prodeunt: “Las banderas del rey se enarbolan:/ resplandece el misterio de la Cruz,/ en la cual la vida padeció muerte,/ y por la muerte se nos dio la vida. (…) Oh árbol hermoso y resplandeciente/ adornado con la púrpura del Rey”.

El resto lo pusieron quienes le dieron los ángeles que lo escoltan, el paso sobre el que navega en un tumultuoso revoloteo de querubines, faroles de galeón y túnica de rey. Y así culminó este otro rompimiento de gloria resurreccional en la Madrugada: altivo, regio y davídico, no sufriente, el rostro y el gesto; triunfal la exaltación de la Santa Cruz. El otro rompimiento de gloria, ya saben Quién es. Hace 30 años lo dije: “Qué dos glorias de Sevilla nacidas en el mismo barrio, qué dos formas de hacer bello el dolor: plata y carey por Cuna, y una cara en la Campana”. Hoy es primer viernes de marzo en San Antonio Abad.

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