Jerez íntimo

Marco Antonio Velo

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Lola Flores en la obra de Francisco Umbral (III)

Umbral escribió que “Lola Flores fue el amor imposible de todos los españoles”.

Umbral escribió que “Lola Flores fue el amor imposible de todos los españoles”.

‘Diario político y sentimental’ (Planeta,1999) alumbra en su página 418: “El kitsch es una expresión menor del barroco español. Raphael es la mayor y más valiosa expresión viva de nuestro kitsch. Lola Flores hizo el kitsch llameante del Greco. Juan Belmonte hizo el barroco magro de Goya”. Anna Caballé escribió un alumbrador ensayo sobre datos desconocidos de la vida del escritor tan vanguardista por lo menudo. Esta propuesta también biográfica se tituló ‘Francisco Umbral. El frío de una vida’. Espasa Calpe, 2004. Resaltemos qué nos adelanta Anna Caballé en las páginas 283 y 284: “Pues bien, ese triunfo aparente y arrollador, por el que tanta gente con razón o sin ella suspira, le llega de forma indiscutible y unánime a Umbral en 1976, es decir, quince años después de su arribada a la capital. Unos pocos meses separan la concesión del premio Nadal de su fichaje por ‘El País, gracias al cual, y a su talento para saber aprovechar la oportunidad que se le ha ofrecido, se alza con el liderazgo absoluto de la crónica social. Sabemos que el escritor era ya un personaje suficientemente destacado del articulismo desde muchos años atrás, pero ahora se acentúa y se intensifica, así como el carácter inclasificable de sus escritos, en los que van a formarse parejas de hecho tan dispares como Dámaso Alonso y Lola Flores, o bien Nadiuska y Gonzalo Fernández de la Mora, y Martín Heidegger y, en fin, Isabel Tenaille”.

‘Crónica de esa guapa gente’. Planeta 1991. La literatura también es rosa entonces. Páginas 175 y 176. Umbral es inclemente con Lola: “Los pellejos no está probado que sean más prestigiosos que las arrobas, para el teatro, pero doña Lola Flores lleva sus pellejos como las Franco llevan sus collares: a rastras. A mí doña Lola Flores me llama “constipaíllo”, por la bufanda, y me grita de acera a acera de la Castellana, en la noche: -Umbrá, Umbrá, joputa, constipaíllo, que te vi arrancá loj huevo si escribe tú más de mí! De Manolo Caracol al Pescaílla, pasando por el futbolista Coque, un genio de los cincuenta, descubierto por Helenio Herrera, que no hacía a hembras, doña Lola ha sido el amor imposible de todos los españoles y últimamente de Borrell. El 18 de julio en la Granja, cuando el César visionario adelantaba el Parkinson para coger el primer taquito de jamón, rompían a bailar las fuentes y a correr Lola Flores, que enseñaba en sus giros hasta el lazo de Isabel la Católica”. Claro ejemplo del Umbral más atizador y deslenguado.

En 1993 -el 21 de abril- acudió a hablar de su libro, recién presentado ese mismo día, al programa ‘Queremos saber’ de Antena 3. Es de perogrullo reproducir cuánto sucedió casi al término de este espacio presentado por Mercedes Milá. Umbral estuvo soberbio en la mejor acepción del término. Le asistió más razón que a un santo. Y puso los puntos sobre las íes y los bemoles encima de la emisión. El directo contribuyó a la causa. ¿De qué libro se trataba? De ‘La década roja’. Lola Flores aparece en una comparativa -páginas 155 y 156- que vamos a omitir porque quizá desmerezca la ponderación del escritor. Por encargo

Editorial Planeta, y dentro de la colección ‘Diccionarios de autor’, Francisco Umbral escribe en 1995 su ‘Diccionario de Literatura. España 1941-1995: de la posguerra a la posmodernidad’. Fue un bombazo en todos los registros. Una propuesta de amena lectura. Y aquí muestra Umbral la osadía y asimismo la generosidad de otorgarle una entrada a Lola Flores en las páginas 88, 89 y 90. Entrecomillamos: “Carmen Laforet fue la nada entre dos platos de los tiempos del plato único Ana María Matute fue y es la nueva lista minuciosa, numerosa y delicada que nos contó su autobiografía y sus puras conversaciones con el mar. En cuanto a las modernas de ahora son unas liberadas (…) en la sonrisa vertical con definición sorpresa y mala prosa entre una y otra. Sólo Lola Flores acierta con su copla espuria clavada en el corazón femenino, en una veleta macho donde sigue dando vueltas. Gracias, Lola”.

En ‘Los cuerpos gloriosos’, memorias y semblanzas que habla de artistas, políticos, mujeres famosas, escritores intelectuales, gente insólita y gente cotidiana, páginas mordaces y brillantes editado por Planeta, en 1996, Paco Umbral ya no hace ninguna referencia a Lola Flores. Sí parece que la imagina en ‘Teoría de Lola’, que ve la luz en septiembre de 1995: libro de cuentos, ficción al canto. Narra en el primer relato: “El Che mira desde su póster el desnudo de Lola y ya el agua de la ducha viste su cuerpo de espléndidas desnudeces”. Corría mediados del año 1997 cuando Planeta publica a bombo y platillo ‘La Derechona’: “semblanza crítica de la derecha española en el poder por uno de los comentaristas más vivos, intencionados y leídos de España”. En la página 196 dice: “España vota según el ‘Hola’ y luego Lola Flores tuvo un entierro como el de Franco”. A la vuelta de dos días, este próximo miércoles, cuarta y última entrega de la relación Lola-Umbral según los escritos públicos y publicados de este gran literato capaz de crear un lenguaje propio.

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