Vía Augusta
Alberto Grimaldi
23-F: más que una desclasificación
El domingo 7 de junio de 1970 visitaron Jerez dos notables magnates del petróleo: “Mr. Jamieson y Mr. Campbell”. Ambos llegaron a la ciudad acompañados por sus esposas y socios y recibidos a su vez por el alcalde, duque de Primo de Rivera, así como por el marqués de la Viesca, entre otras significativas personalidades. En las bodegas Domecq se les sirvió un aperitivo. Almorzaron, posteriormente, en ‘La Peñuela’, dentro del marco de una fiesta campera organizada ex profeso por Fermín Bohórquez en honor de los visitantes. Jerez coronaba así una semana de temperaturas cambiantes. Lluvias, calor, frío, ambiente invernal y jornadas de solano. El jerezano, abrumado por los giros copernicanos de la climatología, no acertaba a cambiar el fondo de armario. De modo que, sorpresivamente, sobre los antaño clásicos galanes de los dormitorios podían coincidir el bañador presto para una jornada dominical en Valdelagrana con los paraguas de urgencias para amaneceres lluviosos. Como en un juego de ping pong, la ropa saltaba a la comba. Sin posibilidad de previsión ni incluso de predicción. En los mentideros cofradieros se hablaba de la procesión de impedidos de la parroquia de Santiago.
¿Qué dio de sí la semana precedente? Veamos a salto de mata algunas pinceladas. Por ejemplo que en la Academia de San Dionisio quedó inaugurado el III Salón Fotográfico y de Cine Amateur. No es, ni de lejos, manca la temática. El asomo de la vanguardia y de la cultura independiente en una época ya rupturista con antiguos -que no casposos- cánones conservadores -y no necesariamente clásicos-. No confundamos aquí la cebolleta con las cuatro témporas. Otro titular entonces a la orden del día: Álvaro Domecq Romero hizo su triunfal reaparición, como rejoneador, en Barcelona. Comenzaba en la iglesia conventual de San Francisco la solemne novena a San Antonio de Padua. El pintor jerezano José Herrera inauguraría una exposición en el salón cultural de la Caja de Ahorros. Sobre el tema ‘Asta Regia y Jerez’ dictó una ponencia -enmarcada en el ciclo ‘Los amigos del museo’- el director de la Biblioteca Municipal y del Museo Arqueológico Manuel Esteve Guerrero. Un ruego publicitario recorría la ciudad de este a oeste: “Conductor de autobús: en la calle usted es el más fuerte, no abuse de su fuerza”. El sábado 6 de junio recibió su primera comunión, en la parroquia de Santa Ana, la niña Katherine Dolores Walter Pérez, alumna del colegio de Jesús María e hija de María del Carmen Pérez Mesa y Jaime Walter.
Entre el vecindario se comentaba, con anticipada alegría, la boda prevista para el día 20 en la parroquia de Santa Bárbara, de Madrid, y cuya celebración uniría en matrimonio a María Eva Mateo Madrid y Antonio Rodríguez Álvarez, de conocida y reconocida familia jerezana. Por distintos canales las delegaciones provinciales y agencias del Instituto Nacional de Previsión y la Sección Femenina del Movimiento propagan la siguiente información: “Empleados del hogar: la Mutualidad Nacional de Empleados de Hogar concede asistencia sanitaria desde la afiliación y alta, sin tener que esperar periodo alguno”. Una misa celebrada este mismo día 7, en la parroquia del Salvador, dedicaría la familia a María Zarzuela Gómez -fallecida el 8 de junio de 1965 y esposa que fue de Antonio López Giménez- en el quinto aniversario de su muerte. Sus hijos Antonio, Juana, María Josefa y Manuel; hijos políticos Fernanda Trigueros Peñalver, Manuel González Barroso y María del Carmen Soto Fernández rogaron asistencia.
A las cuatro de la tarde tuvo lugar el entierro de Carmen Cabellera Amaya, viuda de Antonio Romero García. Vivía en Plaza Monti 18 y 20. Suplicaron: su nieto político Ramón Anguita Frías y su sobrino Ricardo Cansino Romero. La Delegación Nacional de Educación y Deportes creó el distintivo nacional de aptitud deportiva. Para así destacar y premiar el esfuerzo físico y la preparación y desarrollo del deporte. Las pruebas para la obtención de este distintivo se realizarían mediante convocatorias anuales por las Juntas Provinciales de Educación Física y Deportes, habiendo sido designado el Club Nazaret para que en sus instalaciones se verificasen aquellos exámenes. La edad de los participantes estuvo comprendida entre los 19 y los 61 años. De igual modo, y en paralelo, organizado por la Federación Provincial de Salvamento y Socorrismo, se activaron en el referido club, concretamente en su piscina olímpica, los cursos de salvamento y socorrismo en la modalidad acuática. El título de socorrista ya entonces cobraba el debido auge. Por último, todos los socios del Club Nazaret, a partir de 4 años de edad, pudieron beneficiarse de los cursos de natación realizados en su propia sede.
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