Crónica Personal

Ni un minuto

En las páginas web de la casi totalidad de los organismos públicos no dan citar previas por falta de huecos en el calendario

Millones de españoles vagan desde hace meses, años incluso, de sede en sede tratando de resolver sus asuntos administrativos. Altas y bajas de la seguridad social, renovación de documentos imprescindibles para moverse y para trabajar, duplicados, y solicitudes de información sobre cualquier tipo de tramitación o de convocatorias. Inútil. En las páginas web de la casi totalidad de los organismos públicos no dan citar previas por falta de huecos en el calendario, piden a los solicitantes que llamen por teléfono a un número para exponer su problema , pero el número jamás lo atiende nadie. Cuando acudes a la sede correspondiente sin cita previa el guardia de la puerta no te deja ni dar una explicación sobre la urgencia del problema y directamente te impide la entrada.

España no funciona. Meses atrás, desde el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social explicaban que necesitaban unos 9 mil funcionarios más para atender esas gestiones, que las oficinas estaban colapsadas y las páginas web bloqueadas por el exceso de peticiones. Y así siguen las cosas. Sin que los españoles puedan resolver problemas que son vitales, y que hasta hace poco tiempo se solucionaban con una cita previa que se conseguía con facilidad.

Hace un tiempo Antonio Resines interpretó el mejor papel de Resines cabreado cuando en la puerta de una sede de la seguridad social estalló de ira porque ni él, ni nadie, podían acceder al recinto. Sin cita previa no les dejaban entrar. El actor, y el resto de la cola, llevaban varios intentos a la espera del milagro, de que la Administración respondiera como se supone que debe responder la Administración, con eficacia.

Los ministros Iceta, Escrivá, Montero, Díaz y Calvo, todos ellos con competencias en esos asuntos, no dedican ni un minuto al problema. Se ocupan de las minorías, no de lo que preocupa a millones de ciudadanos que vagan desesperados sin que nadie les atienda, nadie les escuche y nadie se preocupe de que se resuelvan trámites que en tiempos pasados se solucionaba entrando en internet. Se pedía cita, se acudía a la hora fijada y se cogía un papelito con el número del turno, siendo atendido en cuanto su número aparecía en pantalla. Listo. Hoy, eso es un sueño, una quimera. Y encima llegan multas si no se han presentado determinados papeles a tiempo. Por si fuera poco, en la tele, radio y periódicos, siempre aparecen ministros presumiendo de grandes logros.

Falta personal y medios, dicen las autoridades. Pues que contraten personal y pongan medios, que es lo que hay que hacer, en lugar de legislar tanto para tan pocos. ¿Quién dijo que gobernar es que un país funcione?

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