Relato María Von Campo

Angeles / Bueno / Trujillo

La pregunta de Nieves

TTengo que preguntarle… -repetía Nieves, aligerando el paso todo lo que le permitían sus regordetas piernas. Pero fue inútil. Cuando llegó, su marido era cadáver-. ¿Es una sonrisa o es un rictus? -pensó, mientras lo observaba.

El fulano había muerto como había vivido, sin esfuerzo.

No se le había ocurrido que muriera. De borracheras peores había salido. De juerga en juerga, de juego en juego, cuando la avisaban, recogía sus despojos con la furgoneta y lo llevaba a casa. Y alguna vez al verlo malo lo llevó al ambulatorio donde trabajaba como limpiadora, para al día siguiente largarle un billete, que le sacaba con zalamerías.

Lo rotundo de la muerte la dejó sin pensamiento. Solo al paso del velatorio y del entierro recordó que tenía que preguntarle algo a su marido.

Alejada de todos vivía la médium. Nieves superó el miedo que le producía esa mujer vieja y desagradable y se encaminó a la casucha donde vivía para conseguir una respuesta.

El rictus de la cara de la médium cambió mientras escuchaba la pregunta que Nieves quería hacerle a su marido y despidiéndola, quedaron para la segunda cita a los dos días previo pago de los honorarios.

Nieves no llegó a su casa. Se volvió sobre sus pasos y al llegar de nuevo a la casucha no tuvo tiempo de llamar a la puerta.

- Me pillas cuando iba a salir -dijo la vieja cargada de bultos cuando Nieves le interrumpió el paso.

- Déjame pasar -dijo amenazadora, pero viendo la cara de Nieves preparó la mesa para el primer encuentro del matrimonio.

- Haz tu pregunta, te está escuchando -le dijo agriamente la médium.

- ¿Cariño, dónde está el dinero que ganaste en el juego antes de morirte?

Después de un silencio rotundo resonó en el aire:

- Acabo de responder esa misma pregunta.

Y el corazón de Nieves latió con fuerza al reconocer la inconfundible voz de su juerguista marido.

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