Su propio afán

El prurito

Hay quienes necesitan pagar en efectivo por lo que se les regala porque si no se confunden

No es grato lo que se ha hecho en Ceuta contra Santiago Abascal, desde luego; pero Vox no debería quedarse sólo en el feo. Ceuta, donde Vox tiene más votos que el PP, es el caso de laboratorio de lo que pasará donde haya sorpasso. Y allí el PP gobierna con el apoyo del PSOE, y ambos ejercen una virulencia verbal e institucional contra Vox tan impúdica como histérica.

El PP se ha pasado de frenada al permitir la declaración de Abascal como persona non grata. Lo analicé aquí hace poco. Hasta el ABC ha editorializado para pedir… a Vox que no haga sangre. Sabiendo el fervor casadista de ese periódico, el editorial se entiende mejor. En mi artículo ya decía que el PP había caído en la trampa que le había tendido el PSOE y que había concedido a Vox la oportunidad de ganar mucho terreno perdido en tantas negociaciones en las que los de Abascal habían primado cerrar el paso a la izquierda como fuese.

No vengo a repetirme. Ahora quiero analizar a la otra parte, esto es, a Vox, que también puede equivocarse. No tiene más remedio que revolverse; pero sería torpe limitarse a pedir unas excusas formales o una desautorización de Casado a su líder ceutí, Vivas. Se transmitiría a la opinión pública que la cosa va de dignidades heridas. Y que Vox se conforma con nominalismos y formalidades, con un prurito, y ya.

Teniendo en cuenta la importancia paradigmática de cuanto pasa en Ceuta, a Vox le urge exigir al PP la contraprestación de medidas concretas e inconfundibles de su programa en aquellas comunidades y ayuntamientos donde los populares gobiernan con su apoyo. Incluso la inclusión (uso la redundancia como un recurso retórico de insistencia) de algún miembro de Vox en algún gobierno.

Hay quienes necesitan pagar por lo que se les regala, porque si no se confunden. El precio -como supo Antonio Machado- ayuda a los más desorientados a valorar las cosas. Si el PP no es capaz de agradecer con una mínima lealtad un apoyo prácticamente gratuito desde fuera y siempre que le hace falta, habrá que hacerlo solidario con Vox en medidas y nombramientos. ¿Qué mejor mecanismo de seguridad para que no caiga en la tentación del insulto y el desprecio? Mírese cómo mima mientras tanto Juanma Moreno a Juan Marín y a los demás de Cs. Un acceso de Vox a la gestión cotidiana y de los presupuestos evitaría -de paso- muchos impulsos de llamarles "extremistas" a las primeras de cambio, como es lógico.

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