Crónicas levantiscas

Juan Manuel Marqués Perales

El violinista

ROSA Díez solicitó ver a Rajoy, y en 24 horas su petición fue resuelta. El hombre al que llamó misógino y la dirigente a la que no traga -y mira que Rajoy es transigente- se pusieron de acuerdo. Horas más tarde, la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, lo anunció: una oferta para crear un frente constitucionalista en Cataluña. De momento, sólo se ha sumado UPyD. Ése era el gato encerrado de Rosa Díez, que, en cualquier caso, espera que Ciudadanos se sume a este cúmulo frentista. Artur Mas, al que le quedan cuatro telediarios para chocarse contra el muro -antes vivirá una eufórica Diada-, no sacará las urnas el 9 de noviembre, convocará unas elecciones anticipadas, pero desea ir en coalición con ERC. Un frente independentista con demasiado olor a Pujol al que los de Esquerra no van a sumarse. Y el PCA, que es el Partido Comunista de Andalucía, propone un frente popular junto a Podemos y Equo para gobernar en la comunidad. Qué oportunidad. IU va directa al desfiladero con sus nerviosismo. El espectro político español ha entrado en ebullición, hay corrimientos hacia el rojo, hacia el azul y, en medio, el PSOE cree resistir, incluso, a la avalancha de las encuestas. Pedro Sánchez -es verdad que en medio ha estado el verano- se pasea con su cara de dependiente bueno, como si no estuviera aquí. El violinista del Titanic.

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