Una abstención inquietante en Cataluña

Son inadmisibles los ataques violentos en la campaña catalana; porque ni hay territorios vedados ni en democracia se provoca cuando se va explicar un programa

LAS elecciones que se celebran el próximo domingo en Cataluña no tienen el carácter plebiscitario de las anteriores, cuando una mayoría constitucionalista, en votos, impidió una resaca del proceso independentista. Un poco más del 80% del censo electoral participó en las urnas en una elección que, si bien alumbró a un Gobierno independentista, colocó como primer partido de la Cámara a Ciudadanos, una formación de clara vocación española. Esto puede cambiar ahora, porque a la pandemia se suma la sensación de que estas elecciones o no son tan decisivas o llevarán a un Ejecutivo que, como el anterior, se mantendrá en la parálisis. El problema de la abstención en Cataluña es que es asimétrica; los votantes que se abstienen son los que, en otras elecciones generales, votan al PSC, Ciudadanos y PP. El sondeo que publicábamos en el día de ayer indica que poco más de la mitad de estos electores tienen decidido ir a votar este domingo, frente a un 75% de los independentistas, que se muestran muy seguros de acudir a las urnas. La ley electoral catalana, que es la nacional porque nunca han querido reformarla, favorece a las provincias de mayoría nacionalista. Entendemos que el Gobierno de la Generalitat, que es el que debe asegurar la libre y segura elección este domingo, no puede arrojar más dudas sobre el proceso electoral. Ya ha deslizado que quizás no pueda dar los resultados la misma noche del domingo o que hay problemas para constituir las mesas. Sin embargo, al día de hoy, el 98,9% de las mesas ya tienen asegurada su constitución. A los partidos constitucionalistas cabe pedirles que refuercen su participación, aunque hay que anotar que sus candidatos están muy implicados y que algunos de ellos, como el caso de los de Vox, están siendo atacados de modo violento en algunas de sus convocatorias. Esto es del todo inadmisible. No hay territorios vedados, no hay provocación en democracia cuando un político acude a explicar su programa. Cada voto que se pierda el próximo domingo, probablemente, será de posiciones constitucionalistas, por lo que es necesario llamar a la participación de todos.

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