Atrévete a pensar
Hace poco vi Los domingos, la película que arrasó en los Goya. Me sorprendió que una historia tan contracultural triunfara así. Algo se mueve. Aun así, no faltaron comentarios como el de Silvia Abril: "Me niego a aceptar que la juventud tenga esa tirada hacia lo cristiano". Hay prejuicios que pesan más que los hechos.
En la película aparece gente que mira la fe con desconfianza, como si Dios y la Iglesia fueran inventos para engañar a ingenuos. Pero ya lo dice el refrán: la ignorancia es muy atrevida.
Estos días he estado con un amigo que conocí estudiando Medicina y que ahora es obispo en Helsinki. Allí los católicos son poquísimos y sin recursos, pero están llenando todo de alegría. Piden templos prestados… y los llenan. Hay jóvenes, matrimonios, conversiones. No tienen casi nada, pero tienen fe.
En el Evangelio, Jesús le dice a la samaritana: "Si conocieras el don de Dios…". Es como si nos dijera: "Si supieras lo que Dios te ofrece, tu vida sería distinta". No es un reproche, es una invitación a abrir los ojos.
Vivimos rápido, con opiniones superficiales y eslóganes fáciles. Por eso es tan importante formarse, pensar, profundizar. No basta con titulares: hay que buscar la verdad, contrastar, preguntar, escuchar.
La verdad no es sólo una idea: es un encuentro. Y cuando la descubres, trae armonía, bienestar y hasta belleza.
El lunes escuché un concierto precioso mientras se leía la Pasión según San Juan. En un momento sonó la pregunta de Pilato: "¿Qué es la verdad?". La música creó un ambiente de paz que te hacía sentir que la verdad no es teoría: es vida.
Un propósito claro: estudiar, crecer, descubrir el don que Dios ha puesto en ti. Si conociéramos ese don, nuestra vida sería mucho más auténtica y luminosa.
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