Barbate

Una bandera con nombre de mujer

  • La localidad de Barbate estrena himno y bandera en el 81 aniversario de su independencia de Vejer

Juana Jiménez, en el balcón del Ayuntamiento, tuvo un lugar privilegiado para ver cómo se izaba la bandera. Juana Jiménez, en el balcón del Ayuntamiento, tuvo un lugar privilegiado para ver cómo se izaba la bandera.

Juana Jiménez, en el balcón del Ayuntamiento, tuvo un lugar privilegiado para ver cómo se izaba la bandera. / Manuel Aragón Pina (Barbate)

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La vejeriega Juana Jiménez Domínguez no se podía imaginar, cuando se fue a vivir a Barbate cuando tenía unos 20 años, que su nombre y su trabajo de costura formaría parte de la historia de una localidad que acaba de cumplir 81 años de independencia, precisamente de Vejer.

Ha sido su hijo, Luis Miguel Rossi el responsable de todo ello. El Ayuntamiento de Barbate había convocado un concurso público para dotar al municipio de himno y bandera, y acogiéndose a las bases establecidas empezó a darle vueltas a un diseño que uniese la historia de la población, y unos colores que representasen a sus convecinos.

Además, había que argumentar porqué se elegían esos y no otros, así como ponerle un nombre como identificación anónima del trabajo que debería valorar un jurado sin conocer al autor de la obra.

‘Sangre roja. Sangre Azul’, era el nombre, y su descripción era un paño rojo dividido en un tercio por una franja azul, con ondas marinas de color azul cobalto y bordes en blanco. Se trata de los colores propios del escudo barbateño, con las ondas figurando las olas del mar Atlántico y también del propio río Barbate.

Los colores son los mismos que imperan en el escudo actual del municipio y suelen estar asociados al subconsciente colectivo del municipio, ya que son empleados por la mayoría de equipos deportivos vinculados de manera directa con la localidad. El nombre escogido por figurar la sangre barbateña: a caballo entre la hemoglobina roja y la mar azul.

Todo ello se diseñó sobre el papel. El boceto se podía presentar dibujado o en tela a tamaño de una bandera real, de un metro por un metro y medio. Y así, se hizo. Juana se fue a la tienda de telas de Gázquez, un comercio de toda la vida situado frente al mercado de abastos, y allí eligió el rojo, el azul cobalto y el azul para el mar, todo ello acompañado del cordón de color blanco con el que los marineros aprenden a hacer nudos, para darle relieve a las olas del mar.

Un corte por aquí, otro por allá, contando siempre con la colaboración de Juan Rossi, padre de Luis Miguel, que se encargó de la confección de los patrones. Un trabajo en familia que tuvo su momento culmen cuando la bandera fue izada en el balcón del Ayuntamiento el pasado 11 de marzo.  

Ese día, en la presentación de este trabajo, Luis Miguel Rossi, dijo que “como barbateño era un orgullo llevar a gala ser la persona que expuso su idea para que luego crear la bandera, esperando que en 100 años, esté perpetuada, ya que el concurso no lo gano yo ahora, lo ganaré realmente cuando la gente haga suya la bandera”.

La otra seña de identidad del municipio, su himno, ha sido compuesto, en letra y música por el compositor local, Manuel Varo, responsable de grandes agrupaciones del carnaval barbateño, y que ha exportado su talento hasta las tablas del Gran Teatro Falla, donde logró primeros premios.

A sus 72 años, nueve menos que la independencia del municipio, tiró de sus recuerdos de niño para la confección de la partitura que pidió que se llamase: ‘Zafa y Arría’, dos vocablos que utilizan los marineros cuando salen a faenar.

Emocionado, con lágrimas en los ojos, agradecía al equipo de gobierno el retomar la idea que hace cuatro años planteó el concejal de Cultura, David Rodríguez Porras, a la vez que exponía que le hubiese gustado que la participación hubiese sido mayor, solo se presentaron dos propuestas para el himno, una la suya, y la otra la presentada por José Sanjuán, director de la Asociación Musical Banda de Música de Barbate.

Varo, dijo que jugaba con la experiencia, aunque tuvo que recopilar cada minuto de su vida “desde que jugara en el Hoyo de la Tota, el río, la barra, el Pozo Montano, la playa de la Hierbabuena, la piñera, y otros tantos lugares emblemáticos que ha tenido que recopilar para hacer un gran puzle”, y “escoger las casitas blancas, el río, el mar, el sol, el verde, el agua, la sal, el olor de la bajamar y la naturaleza a raudales”. 

Su agradecimiento fue para Arturito, que le ha puesto voz, la guitarra de Álex, los arreglos de Abraham Sevilla y la partitura de David Alba y Christian Okawara.

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