Patrimonio y turismo

Una fortaleza con misterios

  • Gritos, pasos, murmullos... El imponente Castillo de Santiago de Sanlúcar suma a sus atractivos el interés de expertos y aficionados a fenómenos paranormales.

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Lo inexplicable también habita en el Castillo de Santiago, una de las fortalezas más impresionantes de España. En los últimos años, empleados y visitantes de este emblemático monumento de Sanlúcar han vivido extrañas experiencias que han acabado por interesar a expertos y aficionados a los fenónemos paranormales. Con independencia del escepticismo que siempre arrastra este ámbito del conocimiento humano, lo cierto es que las murallas, pasadizos, mazmorras, salones y demás rincones de este castillo encierran, digamos, atractivos que van más allá de lo puramente histórico y artístico.

La historiadora Carmen Jurado es guía de la fortaleza desde hace más de una década. Un atardecer de agosto de 2010, mientras acompañaba a un grupo de más de 15 visitantes, oyó el “grito desgarrador” de una mujer. “De repente pensé que a alguien le había pasado algo, que alguien se había tirado por la Torre del Homenaje”, cuenta refiriéndose al punto más alto del castillo, el lugar que ofrece espectaculares vistas panorámicas de la ciudad y de la desembocadura del río Guadalquivir. Intentó en vano encontrar una explicación a aquel alarido que no había escuchado en su vida. 

Carmen es la primera escéptica: “soy empírica, muy cuadriculada”. Pero oyó lo que oyó. En otras ocasiones han sido pasos, murmullos, “gente hablando”, “movimientos de muebles”... “No es que oigamos, veamos o presintamos cosas todos los días, pero cuando pasa te quedas un poco impactado”, afirma. Casi acostumbrada ya a esa clase de ruidos, Carmen asegura que “a todo le busco primero una explicación racional, pero cuando llego al sitio de donde procede el sonido y no hay nada ni nadie, me doy media vuelta y sigo con mi trabajo”.

Se han dado casos en grupo, pero ocurre, sobre todo, cuando el castillo está cerrado al público, cuando no hay en la fortaleza más que alguien del personal trabajando solo. En el conocido como Salón de la Capilla a veces saltan los sensores de movimiento de las alarmas de seguridad sin motivo aparente.

María José Gordillo también conoce el castillo como la palma de su mano. Es la limpiadora. Recuerda especialmente cómo durante una visita privada, con la fortaleza cerrada, escuchó el llanto de una mujer. Pero, por lo demás, está habituada a esta clase de experiencias. No tiene miedo. Ni siquiera le inquietan. Para ella, el castillo es un remanso de paz aislado del mundanal ruido.

Y del oído a la vista. Coral García también es empleada del monumento. Un día, en el Aula Maior, al pie de la Torre del Homenaje, vio cómo “se encendieron solas” tres velas. Su padre, que trabajó en unas tareas de limpieza y adecentamiento del castillo, le contó que a finales de la década de los 70 sacaron “muchos huesos” de la zona de la barbacana.

Eso fue mucho antes de que la empresa Officia se hiciera cargo de la gestión de la fortaleza. Desde el año 2006 está en su manos. El proyecto que ejecutó obtuvo la Medalla de Plata a la Rehabilitación en 2007.

El Castillo de Santiago tiene más de cinco siglos de historia. Es de 1478. Mandó construirlo Enrique de Guzmán, II duque de Medina Sidonia. Se cuenta que desde esta fortaleza la reina Isabel la Católica vio el mar por primera vez. Está declarada Bien de Interés Cultural (BIC) desde 1972. Sirvió de cuartel militar, de cárcel e incluso de hospital.

En Cuarto Milenio

Precisamente un curioso hallazgo histórico fue lo que, en primera instancia, atrajo la atención del programa televisivo Cuarto Milenio, del canal Cuatro. Y de ahí al misterio. Dos sanluqueños, el historiador José María Hermoso y el investigador Rafael Montaño, se pusieron en contacto con el equipo del espacio que dirige y presenta Iker Jiménez para informarle de “la única foto existente hasta la fecha de los presos confinados” en el Castillo de Santiago durante la Guerra Civil. La enigmática instantánea, propiedad de Montaño, fue tomada por un alemán perteneciente a la tripulación del torpedero nazi Wolf a finales de septiembre de 1936. Junto a la firma de Jacks figuraba la leyenda ‘Comunistas detrás de los cerrojos y candados en el viejo castillo de Sanlúcar’.

Está documentado que el 28 de septiembre de ese año llegó a esta ciudad gaditana un buque nazi perteneciente a la flota enviada por Hitler para proteger la ayuda militar que Alemania envió a Franco. Durante una visita, el capitán de navío Hans Erdmenger fue agasajado por las autoridades locales con una comida en uno de los restaurantes de Sanlúcar. En ese contexto realizó Jacks aquella fotografía.

La difusión de tal instantánea por parte de este periódico en julio pasado tuvo una repercusión inmediata: algunos familiares identificaron a sus difuntos, sacando a la luz “testimonios olvidados sobre la represión franquista en la provincia que aún hoy tiene aspectos muy desconocidos”, destaca Hermoso.

Tomando como punto de partida esa fotografía de reos republicanos, el equipo del programa grabó durante tres días en la fortaleza sanluqueña. Bajo la coordinación de Clara Tahoces, recogió testimonios y llevó a cabo tanto psicofonías como una experiencia de aislamiento, además de la presencia del sensitivo Aldo Linares junto al doctor Manuel Martín-Loeches.

Cuarto Milenio dedicó una hora al Castillo de Santiago en su emisión del pasado 6 de enero, que, con una cuota de pantalla del 6%, tuvo una audiencia de un millón de personas, sin contar, por supuesto, los visionados a la carta a través de las plataformas, internet y las redes sociales.

El programa de Iker Jiménez propuso a sus telespectadores entrar en “un lugar imponente e impactante que tiene muchos secretos, quizá demasiados”. Planteaba así una experiencia de “historia, investigación y misterio” para tratar de encontrar una explicación a las voces, los pasos y demás ruidos extraños. A la Torre del Homenaje, el Aula Maior y el Salón de la Capilla se unía así como “punto caliente” el Salón del Duque, el lugar donde fueron fotografiados los presos.

La Guerra de la Independencia Española (1808-1814) fue otro intenso periodo histórico en la vida del Castillo de Santiago. Según subraya Carmen Jurado, a la fortaleza llegaron 1.000 prisioneros de la Batalla de Bailén que estuvieron un tiempo hacinados entre sus muros. Este conflicto ha interesado a investigadores como Hans-Dieter Zemke, un historiador alemán que visitó Sanlúcar siguiendo el rastro de un antepasado suyo de nacionalidad polaca que formó parte de las tropas imperiales.

El monumento más visitado

La repercusión que ha tenido la difusión de dicho espacio ha sido considerable. Carmen asevera haber sido “la primera sorprendida”. “Vienen muchos visitantes atraídos por el programa, pero, sobre todo, por el castillo, porque bastante gente no sabía que en Sanlúcar había una fortaleza de estas características, única”, apunta. A su juicio, Cuarto Milenio “ha servido de vía para que muchísima gente descubra el hecho de que en Sanlúcar hay un castillo maravilloso”. En este sentido, resalta que “a los seguidores de este tipo de programas les ha impactado y la verdad es que el castillo sale precioso, porque realmente es precioso”. De hecho, según apunta, “los visitantes se quedan verdaderamente impresionados cuando vienen al castillo, porque se dan cuenta de que es mucho mejor de lo que han visto en los medios”.

Con todo, el misterio que rodea a esta espectacular fortaleza no ha venido más que a aumentar exponencialmente el interés turístico que suscita desde su apertura al público hace ya casi 15 años, llegando a alcanzar también a esa otra clase de público. El Castillo de Santiago “es el monumento de Sanlúcar que más visitas recibe al año”. También el que más horas de apertura tiene: sólo cierra tres días, aparte de las jornadas en las que acoge algún evento. Porque la fortaleza sanluqueña luce también como un incomparable escenario en diversos acontecimientos que se llevan a cabo a lo largo del año.

Las audioguías han dado una nueva dimensión a las visitas, en las que, por cierto, los niños gozan de una consideración más especial si cabe por parte de Officia. De hecho, la empresa está promocionando en la actualidad visitas escolares al castillo con el objetivo de captar la atención del mayor número posible de centros y difundir esta joya patrimonial entre los más pequeños.

El historiador José María Hermoso, que, junto a Rafael Montaño, ha puesto ahora su granito de arena para dar a conocer aún más la imponente fortaleza, califica de “enorme” la proyección mediática y turística que ha adquirido este monumento y, con ello, el patrimonio de Sanlúcar.

Historia con misterio o quizá fantasía. En cualquier caso, un lugar encantador

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