Domingo de Ramos | El Transporte Llevando la vida a La Merced

  • La cofradía, que este año pudo salir con un sol inmenso, sigue creciendo en todos los sentidos

Jesús del Consuelo, en la calle Merced, bajo un cielo que mezclaba nubles y claros. Jesús del Consuelo, en la calle Merced, bajo un cielo que mezclaba nubles y claros.

Jesús del Consuelo, en la calle Merced, bajo un cielo que mezclaba nubles y claros. / Miguel Ángel González

Este Domingo de Ramos tuvo un sabor diferente en la Basílica de La Merced, quedando en el recuerdo aquel año 2018 en el que la cofradía, ante el riesgo de lluvia, decidió optar por la opción que ofrece la Unión de Hermandades de retrasar su salida procesional una hora. Por supuesto procesionando con total normalidad y pudiendo disfrutar de un domingo extraño.

Por contraposición, y para alegría de los cofrades y hermanos de El Transporte, este año 2019 se ha presentado ideal. Sería las 17:15 de la tarde, justo antes de abrir de par en par las puertas de la Basílica, cuando el termómetro marcaba los 27 grados. Una temperatura agradable, ante un cielo completamente despejado, que protagonizaba un día de ensueño para los cofrades de La Merced.

Como cada año, la Hermandad continúa haciendo una gran labor de crecimiento interno, llegando a procesionar con 324 nazarenos, experimentando así nuevos 24 hermanos unidos a su cortejo con respecto al pasado año. Un gran trabajo de todos los hermanos y del que gran parte de culpa tiene su hermano mayor y capataz del misterio, Manuel Monje.

Y es que esta cofradía mercedaria está creciendo cada año en todos los sentidos. Los capirotes blancos mantuvieron una gran compostura durante las más de ocho horas de procesión.

Por supuesto, el Señor del Consuelo lucía espléndido desde que los primeros rayos de sol lo iluminaban mientras asomaba por la puerta principal de la Basílica. Este año comenzando la primera ‘chicotá’ desde el altar mayor de La Merced, propiciando una imagen inolvidable en el que el Señor y la Virgen se colocaron frente a frente en el interior del templo.

Como viene acostumbrando en los últimos años, desde que se estrenó el nuevo suelo del paso de misterio, el Señor del Consuelo portaba contadas y precisas rosas rojas que acompañaban de forma magnífica a uno de los misterios más largos de nuestra Semana Santa y que, además, estrenaba la corona de Herodes y la orfebrería en plata de los cuatro santos que porta este paso en sus esquinas.

El Señor del Consuelo, que cada año arrastra más público y expectación en torno a él, provocó momentos inolvidables durante la tarde y noche de este Domingo de Ramos. Por ejemplo la Carpintería Baja, la Tornería o la misma recogida por calle Merced, siempre llena de cofrades que no fallan cada año a su cita con esta hermandad.

Por supuesto, cómo olvidar a una de las dolorosas más bonitas de nuestra Semana Santa. Imposible. Madre de Dios de la Misericordia habla por sí sola y cada año son más los que aprecian su belleza y su palio en la calle.

Fue difícil quedarse con un momento de este palio en su recorrido, ya que los numerosos costaleros comandados por Jaime Racero dejaron grandes instantes en la calle, tratando a la Virgen con mucho mimo y finura en cada ‘chicotá’.

Prácticamente a las dos de la madrugada, ya entrados de lleno en el Lunes Santo y con todas –o casi todas– las hermandades recogidas, llegaba la cruz de guía de la cofradía mercedaria. La gran temperatura y la gran afluencia de público, un año más, hicieron mucho más reseñable la entrada de la Hermandad del Transporte en su Basílica de La Merced.

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