Ildefonso Jiménez, bordador

"En Jerez hay un poco de ignorancia cofrade"

  • El bordador repasa en una entrevista lo que han sido sus 20 años al frente del taller · Reconoce que "aún no me siento profeta en mi tierra"

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Ildefonso Jiménez García (Jerez, 12-7-1969) lleva ya 20 años al frente de su taller de artesanía cofrade. Por él han pasado verdaderas joyas de nuestra Semana Santa como la Vela del Santísimo Cristo de la Expiración o, más recientemente, el manto de La Virgen de la Encarnación, de la hermandad del Santo Crucifijo. Puede presumir de ser pionero a la hora de montar en Jerez un taller profesional de bordados en una época en la que empezó solo y “en la que había que demostrar muchas cosas, porque la mentalidad del cofrade jerezano tiraba más para Sevilla”, pero ahora tiene al frente a nueve personas (catorce en los meses previos a la Semana Santa) a las que ha enseñado el oficio.

¿Quién fue el maestro de Ildefonso Jiménez?

Yo aprendí directamente de José Guillermo Carrasquilla, de él aprendí mucho, de composición de tejido... Aprendí en Brenes también, pero sobre todo con la casa Carrasquilla, tanto con el padre como con las hijas. Nunca trabajé con él, pero cada vez que tenía un problema me abría las puertas.

¿Sigue algún modelo a la hora de trabajar?

Mi formación es autodidacta, pero a medida que pasa el tiempo vas conociendo a profesionales que llevan mucho tiempo y mucha tradición en Sevilla y que te van orientando, te van diciendo cómo se teje una pieza, como se restaura. Aún así, aún teniendo la técnica de los grandes maestros, siempre tu mano aporta algo. De hecho hay gente que reconoce mis cosas de lejos aunque, dicen que mi aire se nota.

¿Cuándo empieza Jerez a confiar en Ildefonso?

Yo no me considero aún profeta en mi tierra, aunque hemos hecho cosas muy importantes aquí. Pero desde hace 20 años no hemos parado jamás por no tener trabajo, siempre ha sido un chorreo contínuo. Por esa parte si me puedo sentir orgulloso y satisfecho de que las hermandades hayan confiado en nosotros, pero todavía no siento ese respaldo, pero no solo de las cofradías, es que Jerez es así para todo. Aquí tiene que venir la gente de fuera para apreciar lo bueno que hay.

Lo que está claro es que fuera confían en usted, de hecho ya ha llegado a trabajar para Sevilla capital para la Hermandad de la Resurrección.

Exactamente, hicimos el guión, y ya tenemos presentado el proyecto de paños de bocinas y del techo de palio. El proyecto es muy ambicioso y a largo plazo y después de Semana Santa ya empezaremos con alguna cosa. En la provincia de Sevilla también hemos trabajado para Mairena del Aljarafe y Cantillana, en la Hermandad de la Asunción. En nuestra provincia hemos trabajado para Cádiz, Puerto Real, San Fernando, Chiclana, Chipiona, Algeciras, Conil... Y para fuera de nuestra comunidad, para Mallorca, Barcelona, Toledo y Madrid.

¿Suelen venir las hermandades con una idea preconcebida y a eso hay fajarse o le dan libertad a la hora de trabajar?

En cuanto al dibujo, al diseño que se va a realizar, muy pocas veces traen algo. Hay veces que sí, que traen dibujos que se pueden hacer porque el que lo ha dibujado sabe de bordado y se puede llevar al tejido, pero ya digo que son muy pocas las ocasiones. La mayoría de las veces dejan que intentes encajar tu idea con la hermandad. Para mí es más fácil en Jerez porque las conozco perfectamente, se cual es su estilo, su forma y dificilmente me puedo equivocar en diseñar algo que no sea acorde con lo que hay.

¿Con qué trabajo ha acabado más satisfecho?

Hay muchos y además no tienen por qué ser de mucho volúmen. Ahora mismo se me viene a la mente el banderín de Belén de la hermandad de las Tres Caídas. Eso fue un reto, porque la Junta de Gobierno me dio plena libertad. Ellos querían una cosa muy buena y así me lo pidieron y la verdad es que salió una pieza fantástica, muy buena. Está prácticamente tejido en hojilla y con imaginería en milanés, que es muy complicado. Y, por supuesto, la réplica de la túnica del San Juan de los Judíos, que es una de las mejores cosas que hemos hecho en esta casa y la restauración de la Vela del Cristo.

¿Qué entraña más responsabilidad? ¿Una restauración o la concepción de una nueva pieza?

Son cosas distintas, porque cuando tu haces una pieza nueva, eres tú el que aporta, el que está poniendo algo nuevo delante de la gente. Y como esto es algo subjetivo, te puede gustar o no, aunque hayas respetado los criterios de diseño, de estilo... Al margen de que eso se haya confeccionado correctamente. En cuanto a la restauración, ahí no aportas nada, pero sí tienes que seguir un protocolo de restauración que tienes que hacer correctamente para no estropear lo que tienes entre manos. Nosotros ahora hemos entregado un trabajo de mucho volúmen, el manto de la Encarnación, en el que hemos seguido escrupulosamente el protocolo de restauración: limpieza, restauración y montaje. Las piezas que no admiten restauración porque ya están muy pasadas, hay que sustituirlas con la evidente diferencia de tono en cuanto al material que se utiliza, porque lo antiguo es antiguo y lo nuevo, es nuevo. Por eso mismo se tiene que notar, no solamente que se note, es que se tiene que notar. Y eso ha sido un poco el caballo de batalla nuestro, porque me ha sido muy difícil hacer entender a gente que no está acostumbrada a ver restauraciones que eso es así. No sé si pensaban que el manto iba a quedar completamente nuevo o completamente antiguo, y eso no es así.

¿Hay entonces un poco de incultura en las cofradías?

Sí, hay un poco de ignorancia cofrade. Nos hemos encontrado con gente que pensaba que conocían del tema y he visto que no conocían tanto. Pero siguiendo con el manto de la Encarnación, yo tengo una total tranquilidad porque sé que el trabajo lo hemos hecho perfectamente. Una restauración de bordado es así, pero en Jerez, en Madrid y en Sevilla. Yo entiendo que no todo el mundo tiene que saber, pero es muy fácil hacer una crítica gratuíta sin tener conocimientos. No hemos hecho esto lo mejor que sabemos hacer, sino lo mejor que se puede hacer, y hemos escuchado comentarios que, la verdad, nos han dolido.

¿Y usted, es muy crítico con sus trabajos? ¿Ha encontrado fallos quizás viendo cosas de sus comienzos?

Yo siempre digo que no me arrepiento de lo que hemos vivido. Hace 20 años mi creatividad daba hasta ahí y es lo que se hizo. Hoy estamos más maduros, más hechos, son 20 años de oficio y a la hora de diseñar se nota más el aplomo, el lápiz va más al sitio y a la hora de realizar lo mismo, no lo afrontas igual, ahora lo afrontas con una seguridad que no tenía antes. Pero crítico, claro que soy crítico, pero también veo que hay dibujos de hace quince años que veo que siguen siendo fantásticos. Por ejemplo, ahí tienes el Senatus de la Buena Muerte. No quiero ser egocéntrico, pero no he visto un Senatus como ese. Es más, hace un par de años hicimos cuatro trabajos inspirados en aquel Senatus, con lo cual sigue estando vigente y cuando se ve por la calle sigue sorprendiendo por el tipo de diseño y el corte, y aquel fue de los primeros trabajos. La exigencia siempre tiene que estar, igual que el afán de superación.

¿Qué opina de los trabajos realizados en Sevilla para nuestra ciudad?

Yo he visto trabajos que vienen de Sevilla fantásticos y otros que, con todo el respeto del mundo, son un bodrio, y se venden como una maravilla. Pues mire usted, no. Son un mamarracho, aquí y en Pekín.

¿El bordador más grande?

Te podría hablar de tres. El número uno, sin duda, fue Juan Manuel Rodríguez Ojeda, porque además de regentar un taller de bordado, fue el que diseñó y cambió la Semana Santa andaluza por completo. La pasó del decimonónico al estilo juanmanuelino. De Juan Manuel siempre oigo cuatro cositas, pero es que en realidad lo cambió todo. De Juan Manuel es un invento que hoy lo vemos muy normal y que no lo era hace tanto y que son los besamanos. La ropa nueva de la Centuria; la disposición de la Virgen en el paso de palio; la proporción de la candelería; la proporción del manto; el rostrillo de las vírgenes tal y como lo conocemos hoy; el diseño de manto, bambalinas y techo a juego; aportar el eje simétrico en los diseños... El cambio del decimonónico al estilo juanmanuelino es cuando se pasa de trabajar siempre en negro y azul marino al verde, rojo, blanco, tisú de plata... Empieza a abrir un abanico tremendo de posibilidades e inmediatamente lo hace suyo el resto de cofradías de Andalucía. Juan Manuel abre la puerta a una posibilidad nueva. Una vez que fallece en el año 33 y pasa la mala época de la Guerra Civil, empiezan a florecer, para mi gusto, dos de los mejor talleres que han existido nunca, que son los de Guillermo Carrasquilla y Esperanza Elena Caro. Carrasquilla domina una serie de puntos y Elena Caro también en su campo otros, pero cada uno de ellos eran geniales. Había una combinación tremenda que fue Elena Caro-Gómez Millán, la primera bordando y el segundo dibujando, y luego a esta combinación se añadió Cayetano González. Esperanza muere en el año 82 y a partir de ahí, el esplendor cofrade sevillano empieza a decaer, y aún no levanta cabeza. Aún no ha salido nadie que destaque por encima de estos elementos.

¿La mejor pieza de bordado?

Aquí en Jerez, hay un par de sallas. La del Desamparo, de Elena Caro es insuperable por muchas copias que se quieran hacer. Y una de la Virgen de los Dolores, también de Caro. Son obras maestras insuperables. En cuanto a Sevilla hay dos cosas o tres que me llaman poderosamente la atención. El techo y bambalinas de las Angustias de la Hermandad de la Buena Muerte y los paños de Bocina de la Macarena. No he visto nada mejor que eso, es insuperable. Por decir una pieza más, los respiraderos de la Virgen del Socorro de la hermandad del Amor, son impecables. Lo demás, para mi gusto, está por debajo.

¿Se ha notado la crisis también en este sector?

Sobre todo en cosas pequeñas de particulares, como túnicas, ahí si se ha notado muchísimo. La gente antes venía, se tomaba medidas y se empezaba a trabajar. Ahora lo estudian todo para ver de qué manera les puede salir más rentable. En cuanto al bordado, no mucho. Sí que hay un cierto miedo, una prevención, pero ten en cuenta que nosotros no trabajamos inmediatamente. Nosotros tenemos firmado los trabajos de un año para otro. De hecho ahora estamos haciendo lo que firmamos hace dos años. Vamos con adelanto o atraso según se mire.

Vamos, que las hermandades pagan puntual y escrupulosamente.

Bueno... Hay hermandades muy formales, otras que lo son pero que realmente no pueden y otras que tienes que ir un poco detrás de ellas.

¿Sigue dando puntadas?

Ya doy menos. Lo que me gusta es el trabajo de campo, estar metido en el bastidor, ir planteando, abrir faena. Pero no por nada, sino porque tengo una plantilla bastante amplia y eficiente y lo que tengo que hacer es ir planteando casi a diario lo que tengo que hacer. Además. la gestión pura y dura de la empresa me lleva mucho tiempo.

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