Cofradías Oído a la calle

  • El empedrado de muchas calles del centro histórico ha podido perjudicar el esfuerzo físico de los costaleros durante los días de procesiones en la pasada Semana Santa

La plaza Esteve es una de las zonas que más ha maltratado a los costaleros. La plaza Esteve es una de las zonas que más ha maltratado a los costaleros.

La plaza Esteve es una de las zonas que más ha maltratado a los costaleros. / Pascual (Jerez de la Frontera)

Sacar pasos en Semana Santa sigue estando en el centro de muchas de las tertulias cofrades. Las cofradías han ido solventando desde sus propios orígenes los problemas que se planteaban en distintas épocas dentro del ámbito de la costalería. Si nos vamos hasta los orígenes, las imágenes eran portadas por los mismos  hermanos penitentes que sacaban crucificados de manguilla, muchos de ellos de caña, en una especie de estandarte. Después vino la horquilla. Y con ella, las andas las sacaban los propios hermanos como cargadores. Hoy en día, tenemos las esencias de aquellos años en las cofradías de Jesús Nazareno y el Cristo de la Expiración.

Con la sevillanización de la Semana Santa, los pasos comenzaron a portarse por abajo. Se colocaron faldones a las andas y una sujeción en el suelo por cuatro zancos. Apareció la parihuela y los hombres se metían dentro para llevar a cabo el trabajo de carga en las distintas carreras. Con este nuevo sistema se impusieron las cuadrillas profesionales con capataces como “El Papi”, la saga de los “Sacrificios” o la de los “Gorrión”. Gente curtida generalmente en el trabajo de la bodega que sacaban una cofradía a cambio de un jornal.

Y así hemos venido tras la época de los hermanos costaleros a la afición por sacar pasos. Cuadrillas semiprofesionalizadas que a los mandos de un capataz sacan esta o aquella cofradía.

Se trata de distintas épocas en las que las hermandades han sabido evolucionar a los tiempos y buscar soluciones posibles si llegaba el momento en el que nadie quisiera portar un paso.

Sin tener que hacer comparación alguna con otros tiempos que probablemente fueron peores, al posible problema costalero en la Semana Santa se le añade un peligro más. Si se quiere, con una rápida solución, pero un problema. El estado de las calles en la ciudad. Las calles siempre han tenido sus caídas y  se recuerda entre costaleros la leña que da esta o aquella calle para la corriente cuando el piso se convierte en semicircular por aquello de las aguas cuando llueve.

Sin embargo, el asunto se centra ahora en los continuos desniveles del empedrado de determinadas calles que hacen peligrar el buen estado físico del costalero. Este año, sin ir más lejos, se comenta que ha sido una Semana Santa con muchos costaleros lastimados. Que un costalero se dé de baja puede responder a distintos motivos. Pero sin duda, si es posible evitar alguno, sería muy positivo para todos.

Cristina Seijo es fisioterapeuta. Al plantearle el problema del costalero en determinadas calles de la ciudad, la especialista afirma que “aunque las lesiones más frecuentes en los costaleros se centran en la sobrecarga muscular, las contracturas o las inflamaciones en las articulaciones, el terreno irregular se suma a estos peligros al que se somete el cuerpo a través del esfuerzo físico”. En este sentido, Seijo ahonda comentando que “todas las articulaciones de miembros inferiores sufren sobrecargas por la inestabilidad del terreno”.

Martín Gómez Moreno, capataz que saca varias cofradías durante la Semana Santa, también alerta del peligro que supone para el costalero el trabajo en situaciones que son muy complicadas. “He tenido que pasar por zonas como Esteve en algún ensayo en el que difícilmente hemos podido atravesar la zona”, comenta Gómez Moreno. Además, el capataz también alerta sobre lugares que entran dentro de la carrera oficial y que supone un gran esfuerzo para todos los costaleros, con independencia del paso que saquen. Algunos con muchos kilos encima. “Me refiero a la zona de Santa Isabel y Visitación en la que las cuadrillas tienen que hacer un gran sobreesfuerzo por lo complicado de la calle al tener desniveles. Pero si se le añade que el piso está en unas condiciones muy malas, todo se agrava”, sostiene Martín Gómez.

Este año, ya no sólo han sido las zonas de Esteve y Visitación, sino Corredera, Mamelón, José Luis Díez. Y todo esto dejando a un lado barrios  históricos como las zonas de San Mateo o San Lucas en la que el empedrado está en condiciones lamentables.

Cristina Seijo plantea para estos problemas añadidos tratamientos preventivos. “Sabiendo que el recorrido de una cofradía transcurre por terrenos irregulares, lo ideal sería hacer un tratamiento preventivo para contrarrestar este tipo de lesiones. Me refiero a ejercicios propioceptivos de los miembros inferiores. Especialmente en la zona de los tobillos que es posiblemente la zona que más sufre ante este problema”, sostiene la fisioterapeuta.

Para futuros años se presupone que algunas zonas estarán ya en unas condiciones mejores. Esteve y Corredera serán sometidas a unas profundas reformas en las que la calzada también será un elemento sustituido. Se ha hablado incluso del asfaltado de la zona. En cualquiera de los casos, a los problemas de medidas de los pasos para entrar por determinadas calles, reviradas, sortear puertas de templos o llevar perfectamente el cuadrante de relevos, a los equipos de capataces este año también se les ha planteado el problema de las malas condiciones de algunas calles. Los pasos, se sacan gracias a la fortaleza física del costalero. Al oficio y a la capacidad de sufrimiento cuando hay que amarrarse al palo y apretar los dientes. Si fuese posible al menos un piso mucho más cómodo muchos hombres se ahorrarían  lesiones como consecuencia de una mala pisada. Detalles y perfiles que harán que nuestra Semana Santa sea más grande si cabe.

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