Domingo de Ramos en Jerez | Las Angustias La Piedad del Domingo se engrandece

  • La escolanía del Oratorio Festivo es ya un emblema de la cofradía

  • Este año se han cumplido 45 años de hermanos costaleros

Es elegancia. La última cofradía en poner su cruz de guía el Domingo de Ramos en Jerez nos tiene acostumbrados al gusto estético. Y este año, de nuevo, lo ha conservado. La capilla del Humilladero abría sus puertas sobre las siete de la tarde y, de forma coetánea, se hacía el silencio en la plaza de las Angustias, en su barrio.

Se vislumbraba entre el incienso a los titulares, obras de Alfonso Gabino y Ramón Chaveli, situados imponentes en la nave central del templo dispuestos para su salida. Al singular sonido de las campanas se le unían las idiosincrásicas notas del Oratorio Festivo que, como cada año, antecedía al único paso de la cofradía. La coral de voces blancas de los niños es ya todo un emblema de ‘los Siete Cuchillos’ que lo acompaña en sus casi seis horas de recorrido.

El adjetivo es solemne. Las trabajaderas afloraban el andar delicado del único paso de la cofradía de negro que detenta una de las canastillas más imponentes de la ciudad. La Dolorosa, junto a su hijo yacente en el regazo, procesionaba flanqueada por cientos de claveles de color rojo ‘sangre de toro’ colocados a la perfección que simbolizaban la pasión en el Monte del Calvario.

Con casi 250 nazarenos, que vestían la túnica de cola negra con alpargatas y cinturón de esparto, los tramos de hermanos estaban organizados a la perfección. El buen discurrir se hizo evidente a escasos minutos de su salida, en la calle Higueras, tras una de las primeras revirás guiadas por Joaquín Bernal, afianzado y habitual ya al martillo de la cofradía.

Este 2019 han restaurado algunas insignias como el banderín de la juventud y, además, se han cumplido 45 años desde que la corporación formara, allá por 1974, la primera cuadrilla de hermanos costaleros de Jerez y prescindiera así de contratar a profesionales para sus salidas. Muchas manos han hecho ya sonar el llamador desde entonces, pero siempre han mantenido la modestia que les caracteriza.

Momento mágico también el que se vivía en la plaza León XIII, donde una representación de la corporación del Santo Crucifijo esperaba a la Hermandad. Es una de las acciones más destacables que simbolizaban la esencia cofrade de unión entre hermanos y unos de los puntos más reseñables del recorrido tras su salida de la Carrera Oficial.

La recogida, alrededor de la una de la madrugada, fue uno de los denominados momentos imponentes de la jornada con cientos de personas agrupadas en las inmediaciones de Las Angustias. Los cirios de color tiniebla junto con toda la candelería del paso encendida iluminaban a los titulares a tan solo unos metros del dintel de la puerta de su templo. Se creaba así una vez más ese clímax solemne y peculiar de cada año.Comenzó, entonces, ese sentimiento de anhelo entre devotos y cofrades. Surgieron los últimos rezos tras los respiraderos que acompañaron la chicotá que culminó la Semana Santa de 2019 para Las Angustias.

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