Cofradías ¿Cofradías de secano? No, gracias

  • La lluvia también forma parte de la memoria de los cofrades

  • Muy pocas son las cofradías que se han salvado de un fuerte aguacero en la calle

Un penitente de las Tres Caídas intenta cruzar la calle con charcos. Un penitente de las Tres Caídas intenta cruzar la calle con charcos.

Un penitente de las Tres Caídas intenta cruzar la calle con charcos. / Pascual (Jerez de la Frontera)

No es un tema maldito. Forma parte de la memoria colectiva y en alguna ocasión, incluso, forma parte del anecdotario de la hermandad. El pasado Miércoles Santo las cofradías se descompusieron a primera hora de la tarde noche tras aparecer un panorama que apuntaba a lluvia. Todas se volvieron a excepción del Soberano Poder que pudo culminar su estación de penitencia sin que le cayera ‘la mundial’. Las Tres Caídas fue la única cofradía que no salió a la calle.

Pero la lluvia no es patrimonio reservado de unas cuántas cofradías. Ni un suceso que le haya ocurrido sólo a las más intrépidas que salen pase lo que pase. Prácticamente todas las cofradías de Jerez se han mojado. Unas más que otras. Pero salvarse totalmente de la amenaza del agua, se podría decir que ninguna se ha librado sin contar con las fundadas en los últimos veinte años.

Haciendo un recuento y dejando a un lado a las nuevas cofradías, casi todas han temido por el líquido elemento que no es ácido, pero hace daño y descompone los cortejos.

Precisamente el Miércoles Santo ha sido la jornada menos castigada por la lluvia. Eduardo Velo, cofrade de la hermandad de Loreto, atina al decir que “los Miércoles Santos han sido los de menos lluvia según apunta la estadística. Sin embargo, es curioso que los pocos que ha llovido ha sido desde primera hora de la mañana”. Las Tres Caídas, hermandad de esta jornada, es una de las que apenas le ha llovido. Se recuerda un año en el que cayó una pequeña llovizna de vuelta el Señor por la plaza Belén. El paso de palio aguantó un poco de tiempo en la Catedral. Finalmente el Nazareno Caído se recogió en San Lucas mientras que el palio llegaba sin problema a su templo minutos después. Se recuerda el año 2016 el que las cofradías no salieron a excepción del Prendimiento que se volvió al llegar a la Asunción y Santa Marta y Tres Caídas que llegaron antes de las once de la noche, momento en el que se preveía que llovería. Y llovió. A Santa Marta le cogió recogiéndose y las Tres Caídas no le mojó.

Otra cofradía a la que le ha caído poca agua es la Amargura. Tan sólo se recuerda una grande en el año 1957. Fue a la salida de Los Descalzos. Había una nube amenazadora sobre el templo. Alertados por la negritud del estratos, la junta llamó a La Parra. “No hay problema. Es una nube que va de paso”. Pero no fue así. Una vez el palio en la calle le cayó un gran aguacero y el misterio volvió a paso de ordinaria por Medina para arriba.

La hermandad de la Sagrada Cena tampoco ha sido muy castigada por el agua. Manuel Muñoz Natera asegura que “desde que tenemos unas predicciones tan ajustadas es muy complicado mojarte”. Sin embargo, sí se recuerda el único año en el que la cofradía de San Marcos estuvo a punto de mojarse. “No fue mucho pero sí hubo un año en el que nos quedamos un tiempo en la Catedral para salir después hasta San Marcos sin problema”, asevera Natera.

Por otro lado, una cofradía que no se recuerda una gran mojada es la de Loreto. “En el año 1969 la hermandad salió y cuando la cruz de guía estaba llegando a la Rotonda de los Casinos, con la Virgen ya en la calle, se volvió el cortejo porque comenzó a caer la mundial”, asevera Eduardo Velo. No obstante, en las primeras salidas de la cofradía a mediado de los cincuenta, los más veteranos recuerdan una gran mojada. “Al parecer la Virgen llevaba un manto de la Soledad y fue un problema para la cofradía mojarlo”, comenta Eduardo que habla de oídas, pues se habla de una década que ya pocos recuerdos quedan. En el año 1985, la cofradía se refugia en la Catedral para volver el Sábado Santo.

Otra cofradía que poco se ha mojado ha sido la de las Angustias. La cofradía de negro ha amagado la tromba de agua en algunas ocasiones. Se recuerda un año en el que salió de la Catedral por el camino más corto para su capilla y no se mojó. En el año 2016 se volvió desde Santo Domingo, pero tampoco se mojó de una manera considerable. Los más veteranos no recuerdan una mojada a excepción del año 1982 en el que la cofradía fue sorprendida por la lluvia en la calle Higueras. Fue un año en el que se mojaron todas las del Domingo de Ramos. Como anécdota, hace cinco años, en el rosario de la aurora que se hace en septiembre, se mojaron por la calle Pañuelo de la Yedra.

Otra curiosidad que tiene que ver con la cofradía del antiguo humilladero, fue que en el año 1945, junto con la hermandad de la Coronación, procesionaron en la jornada del Lunes Santo al llover ostensiblemente el Domingo de Ramos.

En definitiva las lluvias y los partes meteorológicos forman parte de la geografía sentimental de los cofrades. Nunca llueve a gusto de todos. Y en Semana Santa, menos aún. Prácticamente todas han sentido el temor del agua en la calle. Por muchos planes de lluvia que los diputados mayores de gobierno lleven bajo el brazo.

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