Semana Santa

Una madrugada casi inesperada

  • La ausencia de lluvias propició una 'Noche de Jesús' con todas las cofradías en las calles de Jerez

Pocos lo hubieran augurado días antes. Las previsiones meteorológicas estaban equivocas. O quizá fueron los famosos vientos del 'golfo'. O también que Cristo quiso hacer encontradizo con sus devotos. Lo fundamental fue que a pesar de las malas previsiones, la Madrugada del Viernes Santo se desarrolló con total normalidad.

La primera en anunciar su salida fue precisamente una de las corporaciones que menos arriesgan cuando la lluvia amenaza. Por tanto, la noticia de que el Santo Crucifijo de la Salud salía finalmente era toda una garantía de que la noche se presentaba sin grandes riesgos. Inmediatamente, desde La Plazuela, se hacía lo propio y la Esperanza de la Yedra Coronada salía a las calles después de que el pasado año no pudiera hacer su estación de penitencia.

Con esta situación tan decidida, las Cinco Llagas también se iba a la calle y la jornada ya tenía todos los visos de tener a la totalidad de las cofradías de camino a la Catedral jerezana.

El paso del Santo Crucifijo fue casi de puntillas. Tiró hacia adelante la cofradía de San Miguel y pareció que estuvo casi en tierra de nadie. Con una separación más que considerable con respecto a la famosa banda de cornetas y tambores de la cruz de guía del Nazareno. Mención especial al magnífico exorno floral de iris morados oscuros del Crucificado de José de Arce. Y la Santísima Virgen con un rostrillo espectacular.

Jesús salió a demostrar un año más donde se encuentra la solera jerezana. Jesús Nazareno que da nombre a esta jornada, con su cofradía perfectamente montada.

Igualmente ocurría con las Cinco Llagas que lució a su Madre de la Esperanza tras la restauración que se está llevando en los talleres de S&S. En unos días, volverá a dichos talleres la guapísima Dolorosa para proseguir con su restauración.

Y así, la Buena Muerte que volvió a sembrar de silencio y fervor callado a todo su barrio de Santiago.

Con la Esperanza de la Yedra iba toda una muchedumbre. El misterio de la Sentencia destacó por la magnífica túnica del Señor que el pasado año no pudo estrenar. Dejó sorprendidos a muchos por esta grandísima obra de los talleres de bordados de Santa Bárbara.

En definitiva fue una noche para enmarcar. Sin mucho frío y con ausencia del molesto viento. Nadie lo hubiera dicho. Son las cosas de Dios. Y porque Él lo quiso, hubo Madrugada en Jerez. Con cofradías de altos vuelos y gran lucimiento.

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