“Será un pregón de bandas, capirotes, chicotás y pasos”

Entrevista al pregonero de la Semana Santa 2019

A pocas horas para que suba el telón y comience el pregón de la Semana Santa de 2019,

su pregonero se sincera y promete a los asistentes que saldrán con ganas de ver cofradías

Ángel Luis Rodríguez Aguilocho pronunciará mañana el pregón de la Semana Santa.
Ángel Luis Rodríguez Aguilocho pronunciará mañana el pregón de la Semana Santa. / Miguel Ángel González
Manuel Sotelino

06 de abril 2019 - 05:00

-Tacho, Pepe Vegazo, Antonio Gallardo Monje y Antonio Gallardo Molina; ahora usted. La Soledad va bien en su lista de pregoneros.

-Vamos bien. Sí que es cierto que ellos son de otra hermandad y además de la Soledad. Quizá sea yo el que tiene como su primera hermandad a la Soledad. Bueno, yo junto con Antonio Gallardo Molina. Pero es cierto que en la Soledad vamos bien en esa lista.

-Se ha comentado incluso en el seno de la hermandad. Que lo suyo es distinto porque tanto usted como su familia sois de toda la vida de la Soledad.

-Siempre hemos sido una familia muy involucrada en la hermandad. Yo fui miembro de junta y también lo ha sido mi hermano. Ahora mi sobrino es también miembro de la junta y mi madre es la camarera del Señor del Descendimiento. Salimos toda la familia y yo soy hermano desde que tenía dos años. No somos hermanos de nómina sino de los que estamos allí durante todo el año.

-Además sois una familia del barrio o de la feligresía.

-Mi madre presume al decir que hasta cuatro generaciones suyas han vivido entre Pozo Olivar, Ponce y Lealas. Eso imprime carácter.

-¿Le da vértigo este compromiso? Usted tampoco se ha prodigado mucho.

-Por supuesto que da vértigo. Esto es distinto y no tiene nada que ver con lo que he hecho. El pregón del Rocío fue como jugar en casa. Levantaba la mirada y de los cuatrocientos que veía conocía a casi todos. Además la gente va al pregón a pasarlo bien y es otro ambiente. Esto es otra historia. Es un foro mayor y hay mucha gente que no sabes qué quiere escuchar. Desde los fanáticos de los pregones que van a ir a medirte las décimas hasta el que va para ver qué vas a decir de su hermandad. Y también amigos míos que vendrán a verme. Es un compromiso muy grande y muy bonito.

-¿Se veía usted en el Villamarta?

-Te haces a la idea. Desde que comencé en esto ya te metes en la rueda y hasta siendo yo consejero, por aquello de las propuestas de los hermanos mayores que hizo Pedro Pérez cuando fue presidente, aparecía yo en algunas quinielas. Algo que siendo yo consejero me negué tajantemente que fuese nombrado. Después ya me fui fuera y me desconecté del asunto. Pero después hice el pregón del Rocío y ya comienzan los comentarios de que yo lo puedo dar en cualquier momento. Pero nunca te haces a la idea de que te va a tocar. Es un privilegio muy grande para un cofrade.

-Cómo será el pregón de Ángel Luis Rodríguez Aguilocho, ¿muy personal, muy jerezano o muy cofrade?

-Pues creo que has dado con los tres puntales del pregón. Será vivencial porque contaré muchas cosas. Me considero cofrade y nadie me va a contar qué son las cofradías. He sido consejero, miembro de junta de gobierno, soy costalero, saco dos túnicas, auxiliar y capataz de pasos... Tengo vivencias suficientes. También será un pregón muy jerezano porque he vivido unos años fuera y ahora siento de una forma especial la ciudad. No será un pregón teologal. No soy un estudioso en la materia y creo que tampoco el pregón tiene y debe de ser una homilía. Será un pregón de bandas, de capirotes, de chicotás y de ponerle las pilas a la gente para que salgan con ganas de ver a la Borriquita.

-Y el verso.

-Claro. Pero no tanto. No soy poeta. Pero habrá verso también junto con la prosa.

-Pero se dice que usted domina bien la escritura.

-Eso lo agradezco que me lo digan. Pero todavía más cuando me han dicho que tengo una forma muy personal de escribir. El estilo para mí es más importante que la técnica. En Jerez hay mucha gente que escribe bien, pero tener estilo es lo que más me congratula. En definitiva tener tu propia personalidad.

-¿Ha sentido el aliento de tu hermandad?

-Por supuesto. La hermandad se ha volcado porque me considero muy de la Soledad. El desayuno, por ejemplo, a pesar de ser un día complicado por estar de besamanos la Virgen de la Soledad, será allí el domingo si Dios quiere. No han permitido que nos fuéramos a otro sitio. Mi otra hermandad es la del Santo Crucifijo y aunque sólo llevo unos años siendo hermanos de allí también me han tratado maravillosamente. Se hizo un almuerzo y vinieron hasta seis ex hermanos mayores de la hermandad. O sea que sí me he visto muy respaldado con mis dos hermandades.

-En la Soledad hasta el punto de pedir el cambio del día al sábado por la noche.

-Eso fue un pequeño lío en el que se metió mi hermano mayor sin tener en cuenta la repercusión que podía tener el asunto. Pero he de decir que no es algo que Alfonso Muñoz de pronto se inventara. Está ese debate desde hace años. Un debate en el que no entraré. Si acaso, lo haré el día 8 de abril por la mañana.

-¿Cómo ha vivido usted esas Cuaresmas en la ‘diáspora’?

-He vivido cuatro Cuaresmas fuera. Una fue en Zaragoza y fue muy extraña para mí. Zaragoza tiene cincuenta hermandades, que no es algo baladí. Pero no es la que nosotros sentimos y vivimos. La viví muy en la lejanía. Desde el teléfono y desde internet. Después en Huelva ya era otra cosa. Allí ya pude recuperar parte de nuestra Cuaresma porque me permitía venir aunque está lejos. Pero tuve que dejar cuando me fui a Zaragoza el cargo de consejero, era capataz del Señor de las Tres Caídas y fue un suplicio sacar al Señor. Y también era auxiliar de Martín Gómez en varias cofradías. Era insostenible compatibilizar todo desde Zaragoza.

-Le presenta su sobrino.

-Le di muchas vueltas al asunto. Podía haber elegido a gente muy cercana a mí que son cofrades y sobre todo que se manejan bien en los atriles. Pero al final pensé que tenía que ser alguien de la familia. Mi sobrino nos representa a todos. Es miembro de la junta de la Soledad, es cofrade y es el primer sobrino de la casa y eso es importante. Es un poco tímido y sé que le va a costar pero estoy convencido de que lo va a hacer muy bien.

-¿Qué es para el pregonero la Semana Santa?

-Para mí la Semana Santa marca el calendario. Yo cuento los años antes o después de Semana Santa. Por supuesto que después hay vivencias muy cercanas como el Rocío o la Navidad que es una fiesta que me encanta. Pero la Semana Santa es el eje. La Cuaresma me marca bastante. Y además una Cuaresma que en cierta forma me marca mi hermandad de la Soledad porque las fechas son siempre las mismas para los actos.

-Una pregunta muy clásica ¿Va usted a mencionar a todas las hermandades?

-Me lo han preguntado en todos los sitios. Se mencionan a todas, pero es imposible tratar a todas de una forma extensa. Hay que entender que hay muchas cofradías y hay que pensar también que al pregón se va a ver precisamente la maravilla que es la fiesta que viene pero no a escuchar qué dice de cada una. Es imposible. Hace falta este punto de madurez. Yo citaré a unas pero quien haga el pregón el año que viene hablará de otras.

-Me cuentan que usted tiene un sentido del humor muy particular ¿Habrá algún momento para la sonrisa?

-Eso dicen, que tengo un humor muy inglés. Sí; algo habrá con algún golpecito más irónico. Eso le dará sal al relato. Sobre todo para que no sea tan plano. Mi deseo es que la gente que venga salga habiendo pasado un buen rato. El otro día lo leí entero para unos amigos y me dijeron algo que me encantó que fue eso precisamente. Que se lo habían pasado bien y que se les hizo corto. Así que la dinámica será esa porque así soy yo.

-La banda municipal no estará.

-Es una pena. Y quiero dejar claro que no ha sido una decisión mía. La tomó el consejo. Consultándome a mí pero no he sido yo quien pidió que no vinieran. Tengo que añadir que ciertamente es una pena que esté en horas tan bajas.

-¿Cómo ve usted el estado actual de las cofradías?

-En estos días me han dicho que yo era el pregonero que las cofradías necesitaban ahora. Soy una persona tranquila y huyo de la polémica. Así que parecía que mi nombramiento era como un bálsamo. Yo pienso que hay una parte mala y otra que no lo es tanto. Por un lado le damos carnaza a aquellos que no nos quieren cuando nos enfrascamos en algunos debates. Después hay una parte buena. Y es que las hermandades están vivas y sus hermanos sienten a sus cofradías y la viven todo el año. Las hermandades son entes vivos. Quizá las formas no son muchas veces las más correctas. Hay este tipo de cosas que no son positivas pero hay que decir también que las hermandades tienen muchas cosas muy importantes.

-¿Será un pregón reivindicativo?

-No. Igual hay alguna frase suelta que podría sonar a reivindicativo. Pero el pregón no tiene ese perfil.

El minicuento se convirtió en un cuento de verdad

José Vegazo Mures

“Tengo un amigo al que le gusta escribir. Vaya tío raro… No escribe por dinero ni fama. No escribe por encargo o por antojo. Escribe solo cuando tiene un motivo, o cuando le apetece.”

Él sabe que desde hacía tiempo sonaba en todas las quinielas para subir al Villamarta, pero como es un tipo humilde, no les hacía mucho caso. Es imposible, decía. Apenas escribo unos minicuentos una vez al año, que sólo buscan hacer felices a aquellos que pierden su tiempo leyéndolos por Navidad.

Pero aquellos minicuentos fueron creciendo, y sus historias, reales o no, iban calando entre la gente. Y le llegaron pregones, y los bordaba. Lo hacía con esa facilidad tan suya, tan característica, de hacer lo difícil, fácil. Métrica cuidada en los versos, décimas con un ritmo endiablado, y una prosa siempre viva, siempre fresca, siempre elegante.

Y encima, declamaba como hablaba. Sin aspavientos, sin buscar nada artificial. Naturalidad por encima del éxito, o mejor dicho, el éxito de la naturalidad. Y esos pregones se fueron alternando con otros minicuentos, con otras historias, que le condujeron hasta la Concha, donde pregonó, con la misma brillantez, la romería del Rocío.

Afrontó aquel reto con la única intención de que los asistentes soñaran con la Virgen del Rocío, con las arenas del Coto, con su toque de guitarra siempre suave, siempre elegante, siempre suyo…

Y lo consiguió. Como consiguió emocionar a toda su hermandad de la Soledad cuando pregonó un aniversario histórico, y todo lo puso en las manos de su Virgen, que sostienen el clavo con la misma entereza que él sostiene su propia vida.

Pero esos minicuentos seguían vivos, y aunque no aparecieron en el Villamarta cuando presentó en 2016 a un hermano suyo, - no de sangre, sí de todo lo demás-, revolotearon por el patio de butacas, siempre presentes en el corazón de quienes lo escuchaban.

Ya ahí, todos sabíamos que esos minicuentos, y su autor, merecían de sobra pregonar nuestra Semana Santa.

Jerez hace justicia con el autor de estos minicuentos, y le ha nombrado su pregonero. A cambio, le ha pedido que haga el esfuerzo de que sus minicuentos, dejen de ser pequeños relatos, para pasar a ser el gran relato de nuestra Semana Mayor.

Un verdadero cuento, con el que puedan soñar todos los cofrades de Jerez.

A este amigo, yo sólo le pido un favor. Que por muy pregonero que seas, y que serás, porque lo bordarás… cuando llegue diciembre, no te olvides de quién eres de verdad. Eres mi hermano, Ángel Rodríguez Aguilocho.

Y yo siempre, siempre, esperaré tus minicuentos, porque los necesito para ser feliz por Navidad. Jerez te espera. Tuyo es el Villamarta. Y tuya es la palabra.

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