El control paterno de internet no basta para evitar los riesgos a los menores

La brecha digital que separa a los hijos de sus progenitores pone en peligro a los jóvenes que acceden a la red · Los problemas más habituales son la sustracción de cuentas y el acoso sexual

Un agente controla información a través de la Red.
Un agente controla información a través de la Red.
Agencias / Barcelona

12 de junio 2012 - 05:01

Muchos niños y adolescentes se mueven por internet "sin cinturón de seguridad", ya que los controles parentales de los ordenadores domésticos son insuficientes para alejarles de los riesgos en la red, avisan los expertos policiales Oliver Tauste y Pere Cervantes en su libro manual Tranki pap@s.

La brecha que separa a los más jóvenes, nativos digitales, de sus progenitores, habitualmente de "cerebro analógico", sigue creciendo, lo que genera que muchos chicos, cada vez a edades más tempranas, se muevan libremente navegando o en las redes sociales, en el ordenador de casa, a través de un "smartphone o una tableta, expuestos a los peligros de "la otra cara de internet".

En Tranki pap@s, el policía nacional Oliver Tauste, y el funcionario del Ministerio del Interior Pere Cervantes, que participaron y coordinaron operaciones contra la corrupción de menores en internet, ofrecen un manual de consejos para padres para evitar que los menores acaben siendo víctimas de abusos en la red.

"Ignorar el mundo virtual de sus hijos o dejarlo en manos del azar es el mayor de los riesgos, por ello abogamos por el edúcate para educar", remarcó Pere Cervantes.

El libro tiene como eje argumental las dudas ante el mundo digital de Jacinto, un padre ficticio de una adolescente de 13 años, que sirven de ejemplo de estas cuestiones que cada vez surgen más en el ámbito familiar.

Los autores explican que los mayores riesgos para los menores en internet son los denominados ing: el grooming, acecho de un adulto o groomer a menores a través de internet o teléfono móvil para conseguir un encuentro; o el hacking, la sustracción de contraseñas, claves o passwords de acceso a cuentas de e-mail y perfiles de redes sociales.

A estos hay que añadir el ciberbullying, el acoso producido entre menores mediante vejaciones o insultos utilizando las TIC, en lo que puede suponer un delito contra la integridad moral, y el sexting, el envío de fotografías o vídeos de contenido sexual, especialmente por telefonía móvil.

Este último fenómeno, señaló Tauste, no es propiamente un delito, pero hecho por menores puede dejarle en una situación vulnerable, ya que las imágenes pueden caer en manos de pederastas y boylovers.

Según estos expertos, muchos padres no adoptan las medidas de prevención elementales. "Desconocen la realidad virtual de sus hijos, ignoran lo que hacen en internet, por eso preguntamos a los padres: "¿sabes o crees que sabes lo que hacen tus hijos en la red?", cuestionó Tauste.

El primer paso es que padres y educadores se "pongan al día urgentemente" con el mundo virtual y establezcan una serie de "normas de consenso", como que el ordenador esté en una zona común de la casa (para evitar el mal uso de las web cam) o gestionar el horario y uso de los smartphones (con conexión 3G o wifi).

"Todo ello junto a la principal de las herramientas: el diálogo entre padres e hijos", insistió Cervantes, mientras que Tauste remarcó que los controles parentales son útiles si se utilizan adecuadamente y no como única vía, "ya que pueden ser eliminados o sencillamente los menores pueden conectarse desde otro equipo no controlado". Los autores remarcaron que la habilidad tecnológica es fundamental para el desarrollo personal y social de los niños, pero que nunca debe dejarse este aprendizaje en manos de los propios menores.

Hay riesgos que tienen que ser especialmente ponderados, como la utilización de las webcam, porque su mal uso pone en riesgo la indemnidad sexual del menor. "Más que limitar preferimos el uso del término gestionar, explicar los motivos de su restricción o de su alcance", afirmó Cervantes.

Tauste señaló por su parte que vetar el acceso de los menores a internet y a una red social puede suponer actualmente su "aislamiento social", por lo que es difícil determinar cuándo es necesario utilizar este castigo.

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