Miguel Ángel Silvestre sobrecoge con Pablo Ibar

Basada en hechos reales

Movistar + estrena el próximo viernes 'En el corredor de la muerte' sobre el caso del español que aguarda en prisión desde hace 25 años por un asesinato múltiple no aclarado

Miguel Ángel Silvestre como Pablo Ibar en 'El corredor de la muerte'
Miguel Ángel Silvestre como Pablo Ibar en 'El corredor de la muerte' / Movistar
Antonio Martín Guirado (Efe)

11 de septiembre 2019 - 06:00

Tras sus experiencias en series de éxito mundial como Sense8 o Narcos, Miguel Ángel Silvestre regresa a casa con En el corredor de la muerte como Pablo Ibar, sobre el que asegura,tras imbuirse en el papel del recluso: "No soy vidente, pero creo en él".

Movistar+ estrena este próximo viernes En el corredor de la muerte, una serie de Bambú Producciones que retrata la historia de Pablo Ibar, el hispano-estadounidense condenado en EEUU por un triple asesinato en 1994, y la lucha de su familia durante 25 años -el tiempo que lleva en prisión- por demostrar su inocencia.

Silvestre, con acento cubano y desnudando el alma en cada episodio en uno de los mejores papeles de su carrera, es el encargado de interpretar a Ibar en esta miniserie de cuatro capítulos basada en el libro del periodista Nacho Carretero, autor de Fariña, y que repasa los juicios en los que primero lo condenaron a muerte y después, este mismo año, a cadena perpetua.

"La miniserie nos enseña cómo lo vivieron los personajes y creo que se acerca mucho a la realidad", asegura el actor de 37 años, quien reconoce que todo el equipo cree en la inocencia de Ibar.

Incluido él mismo: "No soy vidente, pero creo en él".

"La historia cuenta los hechos tal cual fueron y la gente juzgará también las contradicciones que hubo en el juicio o cómo desaparecieron ciertas pruebas. El público va a conocer mucho más en profundidad una historia que nos marcó", explica el intérprete, que era niño cuando supo del caso por primera vez y reconoce que fue "impactante" comprobar cómo dentro de la ley se podía permitir el "matar a otro ser humano".

"Recuerdo la sensación oscura y el miedo que te genera eso de pequeño", declara. Además, Silvestre defiende que en los juicios a Ibar se presentaron hasta ocho pruebas de ADN y nunca se encontró el del acusado. Y recalca que los forenses faciales encontraron diferencias en el rostro del asesino y el del Pablo (una cicatriz, la mandíbula, las orejas...).

El actor castellonense llega a este proyecto tras sus experiencias en series de éxito mundial como Sense8 o Narcos, y no duda en reconocer que "hay algo de la locura española" que le hace sentir muy bien, lejos de "la obsesión por el trabajo" de los estadounidenses.

"La suerte que he tenido es que rodaba Sense8 y volvía a España con Velvet, así que nunca pasé más de tres meses seguidos en EE.UU.", comenta el actor. "Pero los americanos -agrega- tienen una cosa, con la que puedes estar a favor o en contra, que tiene que ver con la obsesión por el trabajo".

"Eso te hace forzar los límites, pero es algo de lo que te tienes que proteger para cuidar la salud. Hay algo de la locura española que a mí me hace mucho bien, y algo de la determinación en el trabajo de los americanos que también es muy inspiradora para cualquier proyecto al que te enfrentas en la vida", añade.

Silvestre se encuentra en pleno rodaje de 30 monedas, 30 monedasuna serie de terror de Álex de la Iglesia para HBO. Y aunque ahora está disfrutando como nunca, admite que llegó a pensar que no aguantaría el ritmo frenético del director vasco.

"Sus películas son de alto voltaje y creo que en parte son así por su manera de dirigir. Se me salía el corazón del pecho en los primeros días antes de rodar. Fui entendiendo el universo y ahora es como una adicción a la que me costaría renunciar", apunta el actor, que descartó la idea de pedir un papel a su amiga Lana Wachowski (Sense8) en la nueva Matrix.

"Nunca le pediría eso. Pero si me lo pide ella, me tiro de cabeza", dice entre risas este ex jugador de tenis -en su adolescencia- que admira profundamente a Rafa Nadal, reciente ganador del Abierto de EEUU a sus 33 años. "Tiene una mente privilegiada, capacidad de exigencia y de aceptación. Para él, cada punto que juega es lo único que importa. Remonta cosas imposibles y creo que es porque está muy presente. Nos queda mucho Nadal por delante", reflexiona,

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