Enigmas escolares

Sardá y el rescate de los gallifantes

  • 'Juego de niños', un éxito en las tardes dominicales de finales de los 80, regresa a La 1, los sábados por la noche. Fue el debut en TV del radiofónico Javier Sardá

Javier Sardá y José Corbacho, anfitriones de 'Juego de niños' Javier Sardá y José Corbacho, anfitriones de 'Juego de niños'

Javier Sardá y José Corbacho, anfitriones de 'Juego de niños' / RTVE

Antes de los gallifantes Javier era conocido sólo como “el hermano de la Sardá”. Rosa María. Era un guionista de los programas de humor y entrevistas de la entonces esposa de Josep María Mainat, alma de La Trinca y futuro multimillonario con Gestmusic.

Los primeros programas de la familia se veían sólo en el llamado circuito catalán de TVE, como Festa amb... y de ahí Rosa María pasó a verse en toda España con Ahí te quiero ver, cuando en 1985 dio el salto acompañada del pobre de Honorato.

La figura de Javier creció en RNE, sobre todo con La bisagra, acompañado de él mismo, el señor Casamajó. Debutó en la televisión algo tarde, cuando ya era popular en las ondas. Con 32 años, muy juveniles en apariencia, debutó con Juego de niños, relevando a Tina Sáinz. Era el 7 de octubre de 1990 cuando se puso a regalar los gallifantes, hermanos de Cobi, del diseñador Javier Mariscal a los concursantes que sabían descifrar los enigmas infantiles.

Esos gallifantes con los colores del Cádiz han evolucionado a una estatuilla plateada que es la que esta noche se pone en juego enLa 1. TVE ha rescatado el alma de uno de sus programas renovadores cuando todavía gozaba del monopolio, aunque en la etapa de Sardá ya se enfrentaba a las nacientes cadenas privadas. Aquel concurso iba los domingos a la sosegada hora de la merienda, como una broma cómplice del televisor, que se convertía en guardería con mirada de El principito.

Este reto del rescate de Sardá, los gallifantes y los niños (con niños de antes, ya talluditos, y de ahora) es una reclamación de los tiempos cuando la cadena pública era capaz de refrescar la pantalla con imaginación, buen gusto y presupuesto ajustado. José Corbacho será el compañero de presentación, para un programa más largo, un show que incluye pruebas físicas y más invitados. Esta noche, a las diez, se enfrentan Miguel Ángel Muñoz y Berto Romero.

Toda la vitola blanca de Juego de niños terminó de difuminarse con los años para Sardá. El siempre polemista es habitual de las tertulias de La Sexta, tras un deriva errática por todas las cadenas desde que cerró (voluntariamente) Crónicas marcianas hace ya catorce años.

Después de aquellos primeros gaillfantes que le dieron la popularidad, Javier encontró su siguiente oportunidad en las autonómicas, Canal Sur incluida, relevando a su hermana en Ole tus vídeos, espacio producido por su familia política, una Gestmusic que iba disparada a controlar el entretenimiento en la TV de España.

Compaginando con la SER cuando se convirtió en su gran fichaje con La ventana, él y la voz de Casamajó aparecerían después en Antena 3 para comentar los vídeos de pifias de Todos somos humanos y fajarse en varios programas de TV-3 como Tot per la audiencia, por donde andaba un tal Andreu Buenafuente que le empujó a echar el candado marciano.

Los macrodebates de Moros y cristianos, en Telecinco, le dieron el pasaje para sustituir a Pepe Navarro tras las noches del Mississippi, en 1997. El radiofónico y amable cuñado de Juego de niños, con sus hermanos Mainat (Josep Maria y Joan Ramon) y Toni Cruz, levantaron entonces Crónicas marcianas, un late show que comenzó sarcástico y descreído y que terminó siendo una merendola nocturna sobre los realities de Telecinco.

Como si un espectro de Dickens se le hubiera aparecido ante la cama, Sardá desanda su camino para volver a su simpático punto de partida. Y se ha muy sentido joven diciendo lo de “has ganado 30 gallifantes

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