Earl Morrall, el apellido clave, de la NFL al rosco de 'Pasapalabra' que ha conseguido Rosa
¿Quién era el jugador de fútbol americano que ha aparecido en la noche del bote?
Estas son las palabras del rosco que ha completado Rosa Rodríguez en 'Pasapalabra' ¿Cuántas habrías adivinado?
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Earl Morrall es un nombre venerado en Estados Unidos como si evocáramos en España a figuras del balón como Gento, Asensi o Gárate, por poner futbolistas que brillaban en España cuando este jugador de fútbol americano era una de las estrellas de la NFL. Ese deportista se ha convertido en el nombre más comentado en estas horas por ser el que ha dado el bote a Rosa en Pasapapalabra. Era el MVP del año 1968, el jugador más decisivo de la liga de este deporte tan yanqui, y cuya leyenda en los registros históricos lo ha llevado al concurso como respuesta (casi) imposible.
Para Rosa Rodríguez, el apellido Morrall vale 2.716.000 euros. Para la historia del deporte, ese mismo apellido es sinónimo de generosidad, entrega a su equipo y la personalidad que contribuyó la única temporada perfecta en la historia de la NFL, totalmente invictos. Si Rosa es hoy la reina de Pasapalabra es porque Morrall fue, en 1972, el "Rey del Flattop" y el salvador de los Miami Dolphins.
Nacido en Michigan en 1934, Morrall no era el típico atlet, era un miembro de la infantería del campo. Aunque fue elegido número dos del draft en 1956 , ganó el MVP de la liga en 1968, aunque su mayor hito fue en principio desde el banquillo. Su papel más crucial llegó cuando tenía 38 años y estaba prácticamente retirado. En 1972 la estrella de los Dolphins, Bob Griese, se rompió el tobillo así que había que buscar un sustituto que tuviera la experiencia y carisma para llevar el peso de la formación. Morrall dio un paso al frente... y ganó los siguientes 11 partidos, manteniendo invicto al club de Miami en una hazaña que no ha sido igualada en la NFL.
Lo que hace a Morrall una figura fascinante en el fútbol americano, según registran las webs especializadas, es porque fue ejemplo de calidad humana. Cuando Griese se recuperó justo antes de la final de la Super Bowl de aquella temporada perfecta, el entrenador, Don Shula, tomó la decisión más ingrata: devolver a Morrall al banquillo. Lejos de polémicas, Earl aceptó su rol con una sonrisa y una frase que define su carrera: “No estoy de acuerdo, pero iré con lo que sea mejor para el equipo”. Esa humildad le valió entrar con honores en la memoria de los aficionados y ganar tres anillos de campeón.
Fallecido en 2014 a los 79 años, Morrall está recordado como un puntal del equipo en el que la veteranía sirve de experiencia para los jugadores jóvenes. Morrall era un hombre que prefería el éxito colectivo al brillo individual. Anoche, su nombre resonó en un contexto muy distinto: el de una profesora coruñesa que, gracias a recordar aquel dato sobre el MVP de 1968, alcanzó su mayor éxito.
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