Jalis de la Serna: "Cuando te encañonan varias veces temes que a alguien se le escape un disparo"

El periodista, especializado en reportajes de autor e investigación, encabeza la tercera temporada de ‘Apatrullando’ en La Sexta 

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Jalis de la Serna en el cartel promocional de 'Apatrullando', el espacio de reportajes de La Sexta.
Jalis de la Serna en el cartel promocional de 'Apatrullando', el espacio de reportajes de La Sexta. / ATRESMEDIA
Juan José Gardón

27 de enero 2026 - 11:37

Jalis de la Serna, junto a otros cuatro reporteros, abordarán en la tercera temporada de Apatrullando realidades como el recorrido de la droga desde su incautación, la urgencia de un trasplante de órgano, trabajos al límite o el impacto del turismo masivo, entre otros temas de interés social. El primer reportaje, sobre trabajos al límite, se estrena este martes a las 23:00 horas en La Sexta.  

–¿Cómo afronta la tercera temporada de Apatrullando en La Sexta? –Con mucha ilusión. Hemos hecho ocho temas sociales muy interesantes de momento. Seguimos trabajando en ello con la intención de hacer más reportajes. Todo ello con nuestro estilo de meternos dentro de una realidad y contársela al público sin artificios. Estamos muy satisfechos con el resultado final.

–¿Por qué el nombre de Apatrullando para denominar a este programa? –Al final estamos la mayor parte del tiempo en la calle y nos relacionamos con todo lo que tenemos a nuestro alrededor. Es un poco ese punto de patrulla porque también en ocasiones tocamos temas policiales. Hacemos la misma función que las patrullas de los cuerpos policiales que es ir por diferentes realidades sociales para captar todo lo que nos rodea y transmitírselo a los espectadores. El tema de meter la “a” de inicio es por la canción de la película de Torrente, Apatrullando la ciudad.

–En esta tercera temporada no estará solo, contará con la colaboración de cuatro reporteros que le acompañarán en esta aventura… –Sí, estaré acompañado por David Casasús, Sara Solomando, Miguel Rabaneda e Isabel Balado. Son cuatro reporteros con experiencia que aportan su saber hacer para que los reportajes hayan salido redondos. Cada uno de ellos colabora en parte sustancial de dos reportajes.    

–¿Qué nos puede avanzar de la tercera temporada de Apatrullando? –Hemos hecho un tema que me ha emocionado muchísimo. Es un reportaje sobre un trasplante de corazón de una chica de 21 años. Hemos estado durante todo el proceso. Es un reportaje precioso en el cual desvelamos el magnífico funcionamiento de la Organización Nacional de Trasplantes que nos sitúa como referentes a nivel mundial en esta materia. Nos ha emocionado mucho y también provocará la misma sensación en la audiencia. Hemos hecho otro sobre la comunidad china en España. Son gente que llevan aquí varias generaciones y están perfectamente adaptados a nuestro país, lejos de los prejuicios existentes. Es una comunidad bastante desconocida. Otro también sobre trabajos de riesgo que implica limpiezas extremas. Entramos en un domicilio de una persona con síndrome de Diógenes, los trabajos que se desempeñan en los tanatorios o la labor de un chatarrero. También hemos abordado el tema de los grupos ultra en el fútbol. Hemos asistido a dos partidos con máxima vigilancia policial. Uno de los partidos era el Real Madrid contra el Manchester City de la Champions League y otro de fútbol modesto que enfrentaba al Cartagena con el Real Murcia. Tampoco me olvido de un reportaje muy impactante que nunca se ha hecho en España. En El último viaje de la droga hemos visto cómo se custodia, se almacena y se traslada la droga para su posterior destrucción.    

–¿Cuál ha sido la experiencia más dura que ha vivido a pie de calle? –Cuando estuvimos en el Congo viví una situación de riesgo constante y prolongado durante días. Desde circular por las carreteras y caminos con precipicios de 200 metros a ambos lados de la carretera, a estar expuesto a que te cruces con grupos rebeldes armados que tienen a la población en jaque. También estuvimos en el Donbás, en la primera guerra de Ucrania. En ese momento había muchas armas en circulación y nos encañonaron varias veces para que no grabáramos.  

– ¿Ha temido alguna vez por su vida? –Sí. Cuando te encañonan varias veces al día temes que a alguien se le pueda escapar un disparo. En África la sensación de seguridad es bastante precaria. Puede saltar alguna chispa en cualquier momento y se puede complicar la situación.

–¿Cómo ve la situación actual del reporterismo a pie de calle en la televisión? –Existe una dualidad. Por un lado, lo tenemos complicado porque cada vez es más difícil convencer al espectador para que vea un reportaje a la hora que tú se lo ofreces. Resulta difícil que la gente programe su agenda para ver un reportaje de autor con la competencia del fútbol, series y toda la oferta existente de las plataformas. Por otro lado, el público que está interesado en este género seguramente busca el hueco para verlo en la televisión mientras se emite o lo ven en segundas pantallas a través de Atresplayer.  

–Echando la vista atrás, ¿qué balance hace de su trayectoria profesional? –Yo siempre digo que he tenido mucha suerte porque he podido hacerme un nombre y tener cierto prestigio como reportero tratando asuntos sociales. Lo que hacemos es entrar de un modo muy directo en una realidad social y contarla desde dentro, sin ningún tipo de artificio, y que el espectador lo reciba con la máxima cercanía y empatía. Considero que he tenido la suerte de triunfar en mi profesión.

 

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