TV-Comunicación

"Ante un micrófono en directo lo que siento es respeto, no impresión"

  • Tercera generación de informadores deportivos, cree que la fuerza de la estirpe Prats se encuentra en el dominio de la voz, la sencillez y el empeño en formarse

Prats Chacón en una reciente gala deportiva promovida por su cadena. Prats Chacón en una reciente gala deportiva promovida por su cadena.

Prats Chacón en una reciente gala deportiva promovida por su cadena. / mediaset

Lo pueden ver en los informativos y en las conexiones deportivas de Telecinco. A punto de cumplir los 33 años, es la tercera generación de un nombre y apellido unidos a los logros y sinsabores del deporte español. En esa parcela Matías Prats Chacón se encuentra "muy a gusto".

-En su caso las comparaciones familiares más que odiosas, son inevitables.

En las comparaciones salgo perdiendo porque mi abuelo y mi padre son excepcionales"A mi abuelo lo he estudiado en la Universidad porque es la voz del siglo XX en España"

-Y en esas comparaciones salgo perdiendo, claramente. No me puedo comparar ni con mi padre ni con mi abuelo porque ambos son excepcionales. Mi trayectoria profesional ha ido de menos a más, sin saltos abruptos, en una línea muy lógica. Tengo 32 años y en cualquier comparación familiar salgo perdiendo.

-Sólo los mayores pueden recordar más vivamente a su abuelo, aunque retransmitió los toros en Antena 3 hasta entrados los años 90.

-Era muy brillante, con una capacidad de oratoria asombrosa. Tenía una mente privilegiada y fue un pionero que puso muy alto el listón. Se formaba continuamente.

-¿Es su referente sobre cómo comunicar?

-Mi abuelo trasciende las épocas. Es un maestro. Lo he estudiado en la Universidad porque fue la voz del siglo XX en España. Lo estudié como alumno y también ahora como profesor. Trabajó mucho y tenía mucha credibilidad.

-Parece que dejamos a un lado a su padre con todos esos premios que reconocen su credibilidad e influencia ante el público.

-A él se le llena la boca de elogios cuando habla del abuelo. Mi padre es una gran comunicador porque desprende sencillez. Es una persona que nunca ha desprestigiado a nadie. Él siempre me recomendó que hiciera mi propio camino.

-¿Qué rasgos unirían a las tres generaciones?

-Tal vez el dominio de la voz. El énfasis en la formación. Ellos siempre han escuhado mucho y se han fijado en todo y es lo que intento hacer.

-A usted no le debe impresionar ni un plató, ni un micrófono, ni un estadio...

-Pues es verdad, no me impresionan porque lo he mamado. Lo que tengo es respeto, no impresión, cuando estoy en directo.

-¿Qué impresión tiene cuando en el caos de un acontecimiento deportivo se enciende el piloto rojo?

-Siempre hay que buscar la naturalidad, porque la cámara lo capta todo. Pienso en el que está en el sofá. A pie de césped, cuando sólo tienes unos segundos, recurro a la pregunta que le gustaría hacer cualquier espectador. Tengo claro que nunca se debe buscar el lucimiento, sino hacer una buena entrevista. Que lo que se cuente, en cualquier circunstanacia, sea interesante.

-¿Cambiaría los deportes por la información política?

-En deportes estoy muy cómodo. Me gusta el fútbol pero también el ciclismo, el tenis. Empecé muy joven en Radio Marca y allí había que espabilarse. La radio me enseñó la profesión y siempre es muy buena manera de comenzar en el periodismo.

-También se formaría de la mano de su familia.

-Ellos me llevaban a muchos acontecimientos, pero no para que aprendiese a la fuerza, sino porque me gustaba. Yo estaba en el desenlace de aquella liga que perdió el Depor, con el penalti de Djukic. No se me olvidan las finales de Copa. Con mi abuelo iba al Calderón y yo he salido del Atleti.

-Ante el currículum de la familia, desde el gol de Zarra, ¿Qué acontecimientos ha cubierto usted para añadir?

-He estado en los últimos Mundiales, en las Copas de Confederaciones, he seguido a Rafa Nadal. Me faltan los Juegos Olímpicos. Y por supuesto me hubiera gustado vivir la pasión de Barcelona 92.

-Tras aquellos Juegos su padre pasó del deporte a la información general.

-Contó grandes hazañas. Había narrado mucho tenis, esquí, golf. Me di cuenta que era el mejor en aquella tarde del 11-S. Con el aplomo, la seguridad, no precipitarse en ningún momento, saber repartir entre el equipo... Fue una lección de experiencia y de periodismo.

-Para complementar a Zarra y Marcelino, a su padre le hubiera faltado cantar algún gol de los títulos de la selección.

-Hubiera sido un honor, pero él reconoce que hay gente que narra fútbol mucho mejor. Ensayaba mucho cuando tenía que narrar un partido de fútbol. Los Prats siempre hemos estado aprendiendo porque lo importante es no ir de sobrado.

-¿Usted no lo ha tenido más fácil, además de con su apellido?

-Nunca he entrado en un despacho para pedir nada. Yo me dedico a trabajar en la redacción todos los días.

-¿Y si tuviera que pasar a otra sección?

-Me gustaría probar como corresponsal o con el reporterismo de calle. Pero con el deporte ya hay mucho por hacer. Me encanta la experiencia de un Tour, de una Vuelta, de un Giro. Vuelves destrozado, pero es apasionante.

-Pero en los informativos apenas hay sitio para lo que no sea fútbol

-Sí, hay que dar hueco a otros deportes y ahí creo que todos tendríamos que poner de nuestra parte. El espectador demanda tanto fútbol que lo demás queda secundario. Y merecería que en España nos aficionarnos de verdad a otros deportes. Los gigantes del fútbol lo acaparan todo porque sus partidos congregan a 6 millones de espectadores, pero no puede ser que concentren el 80% de los informativos. Además del baloncesto, tantos tenistas, Contador, Carolina Marín, Javier Fernández...

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