Las reflexiones religiosas del Día de la Marmota

Phil vs. Phil

'Atrapado en el tiempo' es una película sobre la auto-redención y los ángeles

Bill Murray, el meteorólogo Phil, y la marmota Phil, pronosticador de pronosticadores
Bill Murray, el meteorólogo Phil, y la marmota Phil, pronosticador de pronosticadores / EFE
Francisco Andrés Gallardo

02 de febrero 2019 - 19:47

“Vamos, no me digas que no te acuerdas de mí, porque yo sí que me acuerdi de ti”, le cuestiona Ned Ryerson al meteorólogo Phil ante de que éste, como San Pedro, le niegue. Sin existir un maleficio explícito que condene al engreído de Connors a sufrir el purgatorio, esta negativa al asegurador de su alma (en otro encuentro le mira el corazón por la solapa), lo llevará a repetir una y otra vez el Día de la Marmota (2 de febrero, día de la Purificación de la Virgen María) hasta su rescate. La película Atrapado en el tiempo, que ha cumplido 25 años y crece en mito y complicidad en cada visionado con las nuevas generaciones, va sobre el sentido de la vida o el uso del tiempo pero también sobre almas salvadoras y redención, por supuesto. Connors en su cadena perpetua pasa por las distintas fases de un cautivo: la negación, la impunidad (o la entrega a los placeres), la autodestrucción, el hastío y la salvación a través de la ayuda de los demás.

Sería un título de cine religioso más recomendable que Los diez mandamientos para repetir en la Semana Santa del siglo XXI. El cineasta Harold Ramis ya convirtió en Cazafantasmas a sus exorcistas molones, donde formaba parte él y este Murray bipolar que tuvo un rodaje endiablado que le costó su amistad. Hacer de Phil fue un tormento como el del propio personaje enjaulado en un invernal bucle de años y años. En la película se seleccionan 34 días, desde la euforia total hasta la mayor hondura depresiva, en este camino hacia la perfección.

Punxsutawney representa un limbo de expiación para un egoísta que se rinde a otro ángel, a Rita (Andie MacDowell), en cuya primera imagen la vemos transparente por el cielo meteorológico del plató del informativo. Phil se queda prendado de este querubín de productora (Qué bello es vivir, El cielo sobre Berlín) que terminará pagando cuando su alma sea perfecta.

Un tipo tan perfecto que como imaginero esculpe en el hielo el rostro de su devoción. “¿Quieres hacer otra toma, pero sin el sarcasmo?”, le pregunta Rita la primera vez. En cada momento Phil es sometido a desafíos para expiar sus defectos y alcanzar así el amor de “la persona más amable, dulce y hermosa de mi vida”, admite el reo, que terminará siendo el gurú del invierno, rodeado de micrófonos de la competencia.

Como San Pedro, en las transfiguraciones del monte Tabor, estará encantado de quedarse a vivir en su purgatorio. Hay muchas metáforas bíblicas por todo el Día de la profeta marmota Phil, un espíritu santo “en forma de rata”. Phil es una tradición estadounidense que se remonta a 1887, que para ellos es casi la Antigüedad salomónica.

Ramis no pudo repetir la sencilla complejidad de esta nevada lucha contra el mal en Al diablo con el diablo. El calvario que afrontó con Bill Murray durante el rodaje se trasluce en la propia historia de un invierno infernal a diez grados bajo cero donde la libertad del individuo por redimirse es capaz de mover el mundo. Y se lo advierte Ned cuando Phil pisa el charco: “...el primer paso es primordial”.

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