Reencuentros en la cuarta fase

Escuchar el cine

Una caja conmemorativa reúne los 7 discos que grabó Bernard Herrmann con sus bandas sonoras para el sello Phase 4 Stereo (Decca). Otra incluye los 12 discos de la serie 'Classic Film Scores' de Charles Gerhardt para RCA.

Hitshcock y Herrmann en una imagen promocional de finales de los años 50.
Hitchcock y Herrmann en una imagen promocional de finales de los años 50.
Manuel J. Lombardo

02 de septiembre 2021 - 07:00

Todo buen aficionado a la música de cine debe atesorar en su colección de discos alguno de aquella extraordinaria serie Phase 4 Stereo lanzada por el prestigioso sello Decca entre 1961 y 1979, más concretamente alguno de los siete que grabó y dirigió el gran compositor Bernard Herrmann (1911-1975), de quien ahora se cumplen 110 años de su nacimiento, al frente de la National y la London Philharmonic Orchestra, la mayoría de ellos con suites extraídas de sus propias bandas sonoras y otros con un selecto repertorio de clásicos cinematográficos de referencia para quien fuera responsable de las celebradas músicas de Ciudadano Kane, Vertigo o Taxi Driver.

Para conmemorar esta efeméride, acaba de salir al mercado una caja con nuevo diseño que incluye todas aquellas grabaciones remasterizadas a partir de las cintas analógicas originales, siete compactos que revelan, en extraordinario sonido estéreo con sus correspondientes efectos duales propios de la época, las distintas facetas músico-dramáticas del gran maestro norteamericano.

Así, el disco 1 incluye las suites arregladas por él mismo de sus grandes thrillers hitchcockianos: Vertigo, Psicosis, Marnie la ladrona, Con la muerte en los talones y Pero, ¿quién mató a Harry? El segundo incluye sus scores más clásicos como Jane Eyre, Las nieves del Kilimanjaro, Ciudadano Kane, El hombre que vendió su alma y Swing Your Partners, mientras que el tercero y el quinto están dedicados a sus partituras para el cine fantástico y de misterio, donde se encuentran algunas de las más inventivas de su repertorio en términos de escritura y orquestación, muchas de ellas inspiradas por los efectos visuales de Ray Harryhausen, tales como Viaje al centro de la tierra, Simbad y la princesa, con su famosa lucha contra el esqueleto, Ultimátum a la Tierra, todo un hito en la música para la ciencia-ficción con sus hallazgos electrónicos, Fahrenheit 451, su elegíaco acercamiento al universo de Ray Bradbury de la mano de Truffaut, La isla misteriosa, Jasón y los argonautas y Los tres mundos de Gulliver.

El repertorio herrmanniano de la serie y esta caja se completa con un quinto CD ocupado íntegramente por la que sería su penúltima banda sonora, Obsesión, de Brian de Palma, revisitación de Vertigo en cuya música el compositor despliega todo su furor romántico a través de una escritura exuberante marcada por un memorable vals y la presencia estelar del órgano.

Pero Herrmann fue también un gran valedor del repertorio del siglo XX en su faceta de director de orquesta para grabaciones discográficas. Prueba de ello son los dos CD que completan la caja, el primero dedicado a músicas para adaptaciones cinematográficas shakesperianas (Hamlet de Dmitri Shostakovich, para el filme de Kózintsev; Ricardo III de William Walton, para el de Laurence Olivier; y Julio Cesar de Miklós Rózsa para la adaptación de Mankiewicz), y el segundo a otra de sus grandes pasiones, la música británica, representada por compositores como Constant Lambert (Anna Karenina), Arnold Bax (Oliver Twist), Arthur Benjamin (An Ideal Husband), William Walton (Escape Me Never), Ralph Vaughan Williams (49th Parallel) o Arthur Bliss (Things to Come).

Gerhardt y la rehabilitación de la música de cine

La rehabilitación y el prestigio cultural de la música de cine le deben mucho a la labor de Charles Gerhardt (1927-1999) al frente del proyecto discográfico del sello RCA-Victor ‘Classic Film Scores’, que recuperó entre 1972 y 1978 en nuevas grabaciones y suites arregladas ex-profeso algunas de las bandas sonoras esenciales del Hollywood clásico en todo su esplendor post-romántico listo para formar parte de los nuevos repertorios sinfónicos de la escena de concierto.

Le toca también el turno a una reedición remasterizada (ahora con licencia Sony) de todos aquellos memorables discos en una caja que sale al mercado a un precio realmente apetecible (12 CD por 33 euros) y que contiene una a una todas aquellas joyas que cualquier aficionado se sabe de memoria: las músicas cinematográficas de Korngold, Steiner (incluido el score íntegro de Lo que el viento se llevó), Tiomkin, Waxman, Herrmann, Newman o Rózsa, agrupadas alrededor de cada compositor o entremezcladas en discos dedicados a estrellas de la época como Humphrey Bogart, Bette Davis o Errol Flynn, o a los principales géneros del studio system, del cine de aventuras al drama histórico.

Las prestaciones de la National Philharmonic Orchestra, The Ambrosian Singers o el John Alldis Choir siguen sonando a gloria.

Esencial Joe Hisaishi

El japonés Joe Hisaishi ha repartido lo mejor de su talento entre el universo Ghibli de Miyazaki o Takahata y las torsiones iconoclastas de la comedia y el ‘yakuza-eiga’ de Takeshi Kitano, también en numerosos filmes, incluido El maquinista de la general de Buster Keaton, que han contado con su magisterio neo-clásico para la melodía y la orquestación. Ahora dos discos dobles (Decca) agrupan suites y temas de sus filmes más conocidos y también de otros por descubrir.

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