Navidad 2019 | La evolución de la Nochebuena de Jerez (V)

Una vuelta de tuerca al modelo

  • La participación de Rocío Jurado como artista exclusiva del volumen IX traspasa el ámbito local y provincial pues supone un éxito rotundo en todo el territorio nacional para la colección

Rocío Jurado y Parrilla, durante una de las grabaciones. Rocío Jurado y Parrilla, durante una de las grabaciones.

Rocío Jurado y Parrilla, durante una de las grabaciones.

Con la llegada de 1989, el Coro de Villancicos de la Caja de Ahorros vuelve a cambiar su elenco. Como en anteriores modificaciones, gran parte del mismo se mantiene, y los cambios afectan a un sector minoritario. Así, José Méndez y Juañares, que habían grabado en el volumen anterior sustituyendo a Fernando Torre y Torrito, desaparecen al año siguiente ante la vuelta de estos dos últimos.

“Yo trabajaba en Cartonajes, y normalmente pedía los días de mis vacaciones para poder ir con Parrilla y me daban facilidades, pero había años que por circunstancias no podía, por eso en algunos volúmenes no estoy”, explica Fernando Torre.

La única que va a permanecer es Chelo Pantoja, que a partir de ahora se convertirá, junto a La Macanita y Mercedes Fernández, en las voces femeninas fijas. Quien no graba es Moraíto, por lo que Parrilla, la única guitarra, se verá obligado a veces a doblar su propio toque.

En este volumen VIII encontramos una novedad importante en la colección nada más iniciar el disco, pues se abre con el poema de Ángel García titulado ‘Villancico del que le llevó al niño las cosas que más quería’. Es el propio autor quien lo recita bajo el fondo musical de una composición de Germán Álvarez Beigbeder, ‘Angostillo’. Una verdadera obra maestra.

Además, en este octavo volumen encontramos villancicos de hondo calado entre el pueblo, como ‘Un pastor lleva una burra’; ‘Entré por la sacristía’; ‘A la orilla del río’; y por supuesto ‘El leru, leru’, quizás uno de los más populares junto con ‘Los caminos se hicieron’ o ‘Mi carbonero’.

Igual de interesante resulta el fin de fiesta por bulerías que Parrilla propone. Como en todos los volúmenes anteriores, el disco se cierra por bulerías, pero nuevamente, el maestro jerezano escribe letras para la ocasión, letras que combina con distintos estilos de cantaores. Así, oímos a Ángel Vargas entonando aires de Manuel Vallejo, a Chelo Pantoja recordando a La Repompa y a La Macanita acordándose de La Perla de Cádiz, un estilo que hemos escuchado a menudo en los pocos villancicos que grabó el gran Camarón de la Isla, todo un seguidor de la desaparecida cantaora gaditana.

Precisamente, Chelo Pantoja recuerda aquellos años con un sentimiento contrapuesto. “Me da pena porque muchos ya no están, pero por otro lado, echo la vista atrás y me da mucha alegría comprobar los momentos que hemos pasado”.

Chelo, que en el disco aparece como Consuelo Rodríguez, “porque el de la Caja, en vez de preguntar a Parrilla cogía el nombre de la nómina”, tiene especialmente marcada en su memoria “los ensayos de los veranos”, en concreto “aquellos años en los que vivía la madre de Parrilla y se ponía a cantar con nosotros, es una imagen que aún recuerdo”.

Este disco, el citado volumen VIII, se cierra con el apunte sinfónico Angostillo, que cuenta con la guitarra de Parrilla y es interpretado por la Royal Philharmonic Orchestra of London hajo la dirección de José María Álvarez-Beigbeder. Escribía Juan Pdedro en un artículo publicado en Diario de Jerez en diciembre de 2009 en recuerdo del guitarrista tras su muerte, que “de las cosas que más orgulloso se sentía Parrilla fue poner su guitarra al tema Angostillo de Germán Álvarez-Beigbeder, previamente grabado en Londres por la Royal Philarmonic Orchestra. Lo hizo en los estudios de Torresonido de Madrid, en el verano de 1989”.

Parrilla y José María Álvarez-Beigbeder, junto a los técnicos de sonido. Parrilla y José María Álvarez-Beigbeder, junto a los técnicos de sonido.

Parrilla y José María Álvarez-Beigbeder, junto a los técnicos de sonido.

Como de costumbre, el prólogo del disco corresponde a otro nombre ilustre de la literatura, Antonio Gala, y la portada, a Manuel Tosar.

La entrada en la década de los noventa coincide con otro punto de inflexión dentro de la colección. Una vez estabilizada y con una salud de hierro, la saga va a terminar de romper moldes con la aparición de una de las mejores voces que ha dado España, la chipionera Rocío Jurado.

Juan Pedro Aladro sólo tenía palabras de elogio para “la contribución que hizo Rocío a la colección”, pues a su juicio “quedó un trabajo extraordinario”.

De esta forma, el volumen nueve de Así Canta Nuestra Tierra en Navidad va a resultar monotemático, pues será Rocío la protagonista exclusiva del mismo, eso sí, sin perder el aire flamenquísimo del Coro de la Caja de Ahorros liderado por Parrilla.

Tal es el peso de Rocío en esta edición que por primera vez en nueve años de colección la portada no se encarga a un artista, sino que directamente es la tonadillera quien encabeza el disco. El prólogo lo realiza un buen amigo de ésta, el jerezano Manuel Alejandro.

En total se graban once temas, la mayoría de ellos con la voz de la chipionera como eje y los arreglos musicales de José María Álvarez Beigbeder. No obstante, dentro del disco aparece también una perfecta comunión entre el coro de villancicos y Rocío. Esto lo comprobamos en la versión que se realiza del ‘Tarantrán’; ‘El ayayay’ y el ‘Cantaba José’, que en el volumen tres rescata El Mono y para las que Parrilla mantiene la misma línea grabada en anteriores volúmenes, es decir, en muchos villancicos no cambia ni las falsetas.

La voz de fuego de la artista eleva hasta cotas inimaginadas villancicos como ‘Los peregrinitos’, ‘Caminito de Belén’ y sobre todo la majestuosa interpretación del ‘Adeste fideles’, sólo al alcance de grandes como Rocío Jurado.

La cantaora tuvo siempre una buena relación con Jerez como así demuestra el feeling existente en las grabaciones con el Coro de Villancicos de la Caja de Ahorros de Jerez.

Contaba Pepe Torrano, el técnico de sonido de la colección, una curiosa anécdota de la chipionera el día que grabó parte de los villancicos de este volumen. Torrano explica que fue Rocío “quien inauguró las nuevas instalaciones de Alta Frecuencia en la calle Goles. Es más, tuvimos que terminar a toda prisa las obras del estudio 4, donde se grabó, porque venía ese día a grabar”, relata el murciano.

“Recuerdo que llegó medio resfriada y de hecho su hermano nos avisó antes de que seguramente no iba a cantar ese día, que había asistido por respeto al resto de los músicos. Sin embargo, Rocío entró en el estudio y se sentó en el control. De pronto entraron todos y se formó una fiesta encabezada por Parrilla. Fue tal la reacción que me dijo ‘Pepe, prepárame los micros que voy a grabar’. Y así fue, grabó dos temas del tirón, sin ninguna equivocación, y eso era algo que pocos artistas hacen, eso demuestra lo grande que era”, destaca Torrano.

El resfriado que comenta el que fuera técnico de sonido fue la excusa que Rocío y su hermano ofrecieron a los presentes aquel día. Sin embargo, la realidad fue otra bien distinta. ¿Qué había detrás de todo eso? Sencillamente, una serie de influencias que incluso estuvieron a punto de frustrar la grabación del volumen. La chipionera tardó al menos dos horas más de lo previsto en llegar al estudio pensando si terminar o no el proyecto. Había grabado la primera parte en Madrid, y la segunda, lo que quedaba, estaba pendiente de hacerlo con el Coro de Villancicos de la Caja en Sevilla.

“Conocí muy bien a Rocío, porque estuve con ella más de 25 años trabajando. Aquel día alguien, no sé quién, intentó convencerla de que no grabara, diciéndole que ella era una estrella y que tenía demasiada entidad para hacer aquel disco. Como se dejaba influenciar por cualquiera estuvo varias horas decidiendo qué hacer, pero afortunadamente se arrepintió y decidió acudir al estudio”, recuerda José María Álvarez Beigbeder, director musical.

Afortunadamente, todo quedó en una anécdota y el desarrollo de la saga continuó como se esperaba. Hasta el propio presidente de la compañía discográfica CBS, que tenía los derechos de Rocío Jurado, quedó encantado con el resultado y nada más escucharlo mandó a llamar a Juan Pedro Aladro para firmar el contrato y dar luz verde.

Detrás de la grabación de Rocío Jurado en este volumen IX estaba la mano de José María Álvarez Beigbeder, apodado ‘David’ Álvarez Beigbeder, según relata el propio protagonista, “porque mi hermano Manuel Alejandro me dijo que el nombre era muy largo, por eso decidimos ponernos David”.

El compositor se unió al proyecto unos años antes tras “la insistencia de Juan Pedro Aladro”, comenta. “Yo trabajaba como director de la orquesta de la Infantería de Marina en San Fernando y un día apareció por allí Juan Pedro para explicarme el proyecto y tratar de convencerme para que le ayudara. Me convenció y he estado colaborando con la colección hasta el concierto que se hizo hace unos años en el Villamarta”.

Como ha ocurrido con el propio Parrilla o La Macanita, José María Álvarez-Beigbeder también creció “conforme la colección se fue desarrollando. Llegué sin saber y poco a poco me fui formando”, asegura.Al hablar del volumen nueve, José María se inspiró “en una rapsodia de villancicos que había hecho mi padre (Germán Álvarez Beigbeder)” y confiesa que para él “fue un reto porque era la primera vez que Rocío Jurado iba a hacer un disco de este tipo”.

“Trabajé durante varios meses con Augusto Algueró, porque en este disco no hay orquesta sino que todo está hecho con sintetizadores. Con el tema de los teclados, por ejemplo, estuvimos casi mes y medio”, afirma.Se editaron 50.000 copias y por primera vez, la colección traspasa las fronteras del ámbito local y provincial y consolidándose “como un éxito a nivel nacional”, recuerda José María Álvarez Beigbeder quien reconoce que “a día de hoy, y han pasado casi treinta años, todavía se siguen vendiendo discos porque sigo recibiendo derechos”.

La propia Rocío Jurado afirmaba años más tarde, según cuenta el director musical, que “era uno de los discos que más le gustaba”.

De la grabación en sí y todo lo sucedido en torno al disco también existen numerosas anécdotas. Una de ellas la relata el relaciones públicas de la Caja, Pepe Soto Ríos, y es un ejemplo más de la buena relación entre miembros del coro y la Jurado. Sucedió “el día que íbamos a presentar el disco en Jerez. Rocío llegó con una hora y media tarde y con cara de pocos amigos, pero conforme pasaron las horas se fue sintiendo tan a gusto que terminó cogiendo el avión bailando por bulerías porque Parrilla y el resto del coro fueron a acompañarla hasta el aeropuerto. Es una vivencia inolvidable”.

Sobre Así Canta Nuestra Tierra en Navidad, José María Álvarez- Beigbeder considera que “es una colección única, un auténtico tesoro, porque no solamente abarca el terreno musical sino también el de la poesía y la pintura aplicadas al terreno de la Navidad. Sinceramente, me siento orgulloso de haber participado, como también lo han hecho mi hermano Manuel Alejandro y mi padre, todos entramos de lleno en la historia con esa colección”.

Al año siguiente, 1991, la saga prosigue, en su volumen X, sin demasiados cambios. El elenco artístico no sufre modificación alguna con respecto al VIII. Viejos romances como el de Gerineldo son recuperados para la ocasión, en un disco en el que sus villancicos han quedado en un segundo plano. Los más conocidos son ‘Camina la Virgen Pura’ y ‘Mi amigo’ porque otros como ‘Mira cómo se pasea’ o ‘Desempiedra tu calle’ casi se desconocen actualmente. Como en el volumen VIII, Parrilla prosigue con su fin de fiesta por bulería de cosecha propia, haciendo pequeños homenajes a grandes del cante, esta vez a La Paquera, Isabelita de Jerez, el Niño Gloria y nuevamente La Perla de Cádiz.

La llegada de 1992, un año especial en nuestro país, será especialmente contradictorio para la colección, ya que por primera vez desde 1982, no se editará disco. La Caja se había volcado meses antes de la Navidad en el disco 'Jerez canta a Manuel Alejandro', con artistas de primera categoría, y decide no sacar disco por diversos problemas.

Habrá que esperar entonces hasta 1993 para volver a escuchar a los componentes del coro, esta vez, en el volumen XI, con la participación de dos artistas invitados, La Paquera y José Mercé. Además, supondrá un cambio significativo en el elenco artístico al que después de varios años se incorporarán caras nuevas, como la de Marcos Domínguez.

Como ya ocurrió en el volumen nueve con Rocío Jurado, se repiten villancicos pero esta vez se modifca la instrumentación, llegando a confeccionar Parrilla falsetas específicas para algunos de ellos. Es el caso de ‘El Marinerito Ramiré’, ‘El Terebol’ o ‘Una pandereta suena’ modificados con respecto al volumen uno. De dicha grabación sobresale la aportación de José Mercé, que por primera vez participa en la colección. El cantaor jerezano tenía muy buena relación con Juan Pedro Aladro y José María Álvarez-Beigbeder, de hecho había contribuido al éxito, meses antes del disco ‘Jerez canta a Manuel Alejandro’.

El jerezano dejará para la historia dos villancicos lujosos, ‘El villancico del Gloria’, con las guitarras de Parrilla y Moraíto, y ‘Los campanilleros de Manuel Torre’, en otro gran ejemplo de su madurez artística.La Paquera, por su parte, repetirá con ‘Los quintos, mare’ y ‘Orillo, orillo’, un villancico que con el tiempo ‘heredará’ Tomasa La Macanita.

El siguiente volumen, el XII, grabado en 1994, será de transición, y con villancicos recopilados de citas anteriores, caso de ‘Iban caminando’, ‘Los segadores’ o  las ‘Coplas de Campanilleros’, muy habitual en el acervo folklórico de otros puntos de Andalucía. Entre ellos destacará una bulería titulada ‘Nochebuena Flamenca en el patio’, que interpretan Ángel Vargas y La Macanita’ y que se dedica a Torrito “porque hacía todos los cantes y cosas suyas”, recuerda su sobrino Fernando Torre.

El modelo cambiará de nuevo en 1995 cuando Juan Pedro Aladro apuesta por incorporar por primera vez a la colección una grabación realizada en directo en el Teatro Monumental de Madrid justo un año antes, en diciembre de 1994, en un mano a mano entre Carmen Linares y José Menese. No obstante, el Coro de la Caja de Ahorros mantendrá su sello, pues el trabajo recoge también villancicos interpretado por éste, donde al margen de Parrilla y Moraíto en las guitarras, y las voces de Ángel Vargas, Mercedes Fernández, María Junquera, Torrito, Fernando Torre y Marcos Domínguez, y una cara nueva como la de Alfonso Carpio 'El Mijita', además de la zambomba clásica de Gregorio. Además, participarán los jerezanos Bernardo y Juan Parrilla con violín y flauta.

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