La evolución de la Nochebuena de Jerez La confirmación del proyecto

  • Los volumenes 2 y 3 consagran a ‘Así Canta Nuestra Tierra en Navidad’ como un clásico de estas fechas

  • Desavenencias de la Caja con Juan de la Plata alejan a la Cátedra de la colección en 1984

Los miembros de la Peña Tío José de Paula que grabaron el disco. Los miembros de la Peña Tío José de Paula que grabaron el disco.

Los miembros de la Peña Tío José de Paula que grabaron el disco.

El éxito arrollador del primer volumen sirvió como argumento a la Caja para continuar con el proyecto, financiando la segunda entrega, fijada para la Navidad de 1983. A ello contribuyó también la gran cantidad de letras que se habían recopilado y que se habían dejado en el tintero ante la falta de espacio.

La maquinaria se puso en marcha con los mismos protagonistas, es decir, Juan de la Plata en la producción y Parrilla en la dirección musical y artística. Eso sí, los integrantes del denominado Coro de la Cátedra de Flamencología cambiaron con respecto al primero por distintos motivos. El mismo director de la Cátedra reconoce a los medios que dichos cambios son “por motivos ajenos al coro”.

Así, las voces femeninas las compusieron entonces Isabel Verdugo, que continuaba del primer disco, Victoria Prado, María Junquera y una jovencísima Tomasa Guerrero ‘La Macanita’. De ella hablaba en 1983 Juan de la Plata en una entrevista en Radio Popular. “La chiquita tiene 15 años y es un adobadora del cante de Jerez, aporta flamencura con su voz”.

En el apartado masculino, se mantenían por segundo año seguido Fernando Torre, Jesús Soto ‘El Almendro’ y Tomás Torre ‘Torrito’. También hubo modificaciones en las guitarras, ya que al contrario que en la primera edición, la única sonanta fue la de Parrilla, que dobló con su propia guitarra las interpretaciones cuando fue necesario.

La grabación, como había sucedido en el primer volumen, comienza en junio y supone nuevamente un gran trabajo de estudio y compromiso por parte del grupo. “Han sido muchos meses de sacrificio y ensayos. La grabación se hizo en el mes de junio. Se empezó a ensayar después de Feria del Caballo y a finales de junio se grabó”, explicaba Juan de la Plata en una entrevista grabada en 1983 en Radio Popular y donde habla de este segundo número.

Al hablar del proceso, el director de la Cátedra avanza un dato más en el proceso creativo de cada ejemplar. “El coro aportaba en los textos y al final yo decidía cuál era lo más idóneo. A lo mejor hay gente que al escucharlo puede decir que no es así porque le falta esto y le sobra lo otro, pero en los villancicos hay muchas versiones, y a lo mejor el mismo se canta distinto en Cádiz que en Jerez”.

En total se grabarán once piezas, la última, al igual que en el primer volumen, con un fin de fiesta por bulerías. Sobre la composición de este volumen 2, Juan de la Plata reconoce que “en el primero los villancicos eran más conocidos porque queríamos que fuesen lo más popular posible. En esta ha sido más difícil, pero también los hay, ‘Los Segadores’, ‘Calle de San Francisco’ en su versión arcense o Iban Caminando".

De ellos, Juan se muestra orgulloso de la versión que hace Torrito de ‘Debajo de la hoja’, destacándole “como un hombre muy creativo”, y del villancico llamado en el disco ‘El Pajarito’, una denominación que no comparte. “No sé por qué aparece como El Pajarito porque se llama ‘Estando una pastorcica o La Pastorcita’”. Se trata éste del villancico que Diego Vargas rescató de los cantes de su padre Juan Vargas y que Parrilla versiona por bulerías.

Aunque contento con el resultado, el director de la Cátedra considera en dicha entrevista que “el anterior era más natural, yo no soy amigo de las mezclas ni esos montajes de hoy día porque desvirtúan la frescura que debe tener un disco de villancicos. No obstante, creo que ha ganado en sonoridad”.

Ensalzó la repercusión que el disco ha tenido en la provincia “porque son temas comunes a todo Cádiz”, y hace un guiño a Arcos, reconociendo la labor fundamental en la colección de esta ciudad. “Arcos es la gran madre paridora de todos los villancicos que se cantan en esta provincia, y muchos villancicos que se cantan en Jerez no son de Jerez, son de Arcos. Allí la tradición continúa y se conservan desde hace siglos”.

Asimismo, admite que muchas de las obras añadidas “son villancicos que algunos son anteriores a la reconquista de Alfonso X, y otros que llegaron con los caballeros que trajo éste aquí, que eran oriundos de Castilla. Son letras que se cantan en Castilla y León e incluso en Santander, porque aquí han vivido muchos montañeses”. Por último reconoce que el coro, en esa gira habitual por la provincia “ha empezado a ensayar después de la Feria de la Vendimia”.

Este segundo disco salió a escena en la Navidad de 1983 editándose 1.500 cassettes y 250 discos de vinilos y su coste rondó las cuatrocientas sesenta y cinco mil pesetas de la época. Al igual que el primero, el éxito y la aceptación fue excelente. No obstante, Juan de la Plata considera que “el primero gustó más a la gente que el segundo”.

La serie se convirtió a partir de entonces en un imprescindible de la Navidad hasta el punto de que sucursales de la Caja eran un hervidero de gente con la llegada del mes de diciembre, todos deseando descubrir los nuevos villancicos de la serie. “La Caja, sobre todo de cara a los jerezanos, ganó en imagen y se reforzó notablemente”, comenta Paco Izquierdo, director de márketing de la entidad en aquel tiempo y uno de los ideólogos de la saga.

Sin embargo, la llegada de 1984 va a traer consigo una novedad importante con respecto a las anteriores ediciones de la colección, la ausencia de Juan de la Plata. El periodista jerezano, que hasta entonces había sido decisivo en la recopilación de villancicos y en la puesta en marcha del denominado Coro del Aula de Folklore de la Cátedra de Flamencología, no participa en la tercera entrega por desavenencias entre las partes.Su ausencia, pues hasta ahora había sido uno de los hombres fuertes del proyecto junto a Juan Pedro Aladro y Manuel Parrilla, obliga a la Caja de Ahorros de Jerez a dar un golpe de efecto para que la colección no pierda calidad alguna.

De este modo, y tras muchos quebraderos de cabeza, la apuesta definitiva la avala Mariano Ruiz Carretero y se llamará ‘Peña Tío José de Paula’, que será la única entidad que durante los 37 años de la serie grabe como tal.De forma consensuada se consigue un grupo potente en el que solamente continuarán, con respecto a los dos anteriores volúmenes, el citado Parrilla de Jerez con su guitarra, La Macanita, Tomás Torre ‘Torrito’ y Fernando Torre.

Las caras nuevas serán entonces Mari Carmen García, José Vargas ‘El Mono’, Fernando y Curro de la Morena, Manuel Soto ‘El Sordera’, Juan Morao (que únicamente participó como guitarrista en esta edición) y Mercedes Fernández, que se unía a su marido Gregorio Fernández, encargado del compás y la zambomba.

A estas dos figuras, Juan Pedro Aladro las reconoce como “básicas”. El primero por “su aportación al ambiente, estaba pendiente a todo”, y a la segunda porque era con la que Parrilla ensayaba todo y después se lo enseñaba a los cantaores (risas). Tenía muy buena voz y mucho gusto”.

El verano vuelve a ser punto de encuentro de artistas en los estudios Alta Frecuencia de Sevilla para grabar diez nuevos temas (El salga usté; Estaba Santa María; El maldito Calderero; La Tarara; Ay que oló; Tonadas viejas; Madroños al niño; Que ya por aquí, que ya por allá; Cantaba José; y Los gitanos y los pastores -fiesta por bulerías-).

La personalidad que irradian voces como las de Fernando y Curro de la Morena, El Mono y sobre todo El Sordera convierten a este tercer volumen “en el más flamenco de la colección”, apunta Juan Pedro Aladro.

Además, en palabras del productor, en esta tercera entrega sobresale otro nombre propio, el de Parrilla de Jerez. A su juicio, el guitarista “se llevó cada villancico al sitio justo”, y admite que al igual que la colección, Parrilla “crece a la misma velocidad, demostrando así lo gran músico que era. Era una persona especial, muy artista”.

De todos los villancicos grabados sobresalen la chanza burlesca del Maldito carderero, una adaptación exquisita del romance que realiza Curro de la Morena por bulerías. Su personalidad engrandece la grabación hasta hacerla irrepetible, casi como un himno de la Nochebuena por bulerías de Jerez. Tampoco podemos olvidarnos de La Tarara, repleta de sátira y ternura, o Estaba Santa María, recordada a través de Tío Parrilla.

La intrahistoria de la tercera grabación engloba también la aportación de José Vargas ‘El Mono’, gitanísimo en el villancico Cantaba José, una vieja canción que el santiaguero interpreta a petición propia “porque lo había escuchado de toda la vida en su familia”, relata Aladro, y cuyo sonido posee resquicios de viejas alboreás. De éste último, el propio productor admite que “es el mejor festero que ha tenido Jerez en un par de generaciones”.Igual de curioso es el popurrí de ‘Tonadas viejas’ que aglutina a aquellos villancicos de letras picantes que durante la dictadura franquista sufren tremendas modificaciones en su contenido (como se puede comprobar en algunas grabaciones de Lola Flores, por ejemplo), pero que para la ocasión y después de un gran trabajo de adaptación por parte del grupo, recupera su esplendor. Hablamos de El Curita, La Micaela y El Río de Cartuja, “villancicos que tuvimos que cortar porque eran muy largos y temíamos caer en la monotonía”, explica Aladro, y que destacan por su extraordinario compás y viveza musical.

Contaba Fernando de la Morena en una entrevista publicada en 2012, que aquel disco “se grabó en un ambiente maravilloso, Parrilla incidía mucho en las cosas y sabía perfectamente a quién le iba cada villancico, por eso salió tan buen producto”.

El jerezano recordaba entonces con especial cariño el villancico ‘Los gitanos y los pastores’, porque “suena a Jerez puro, es una bulería con mucho regusto”.

No era para menos porque estamos ante un fin de fiesta enciclopédico, con el compás de La Macana, Fernando y Curro de la Morena, El Mono y un punto y final de Sordera en el que mete por fiesta “Los caminos se hicieron” de manera impecable.

Tal fue el calado de la colección en el tercer año de vida que este volumen abandonó el escenario habitual de presentaciones, el auditorio de la Plaza de las Marinas, para hacerse en el propio Teatro Villamarta. “Se tuvieron que hacer varias sesiones y en el estreno el fin de fiesta por bulerías fue apoteósico, todo se improvisó poniendo al teatro en pie”, relata Paco Izquierdo.

Esta tercera grabación cuenta con el prólogo literario de Manuel Ríos Ruiz, la portada la ilustra Manuel Muñoz Cebrián y como en los anteriores cuenta con el listado de letras de todos y cada uno de los villancicos. Además, la consistencia del proyecto se manifiesta en otro dato, el aumento del número de ejemplares. En esta ocasión se editan 2.000 cassettes, quinientos más que en el segundo, y 500 discos de vinilo, cincuenta más que un año antes.

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