Navidad

¡‘Exagerao’!

  • Miles de personas copan al primer fin de semana fuerte de zambombas de la ciudad, que provoca numerosas retenciones y colas en los parkings

Imagen desde el piso superior de la zambomba en la peña de La Bulería. Imagen desde el piso superior de la zambomba en la peña de La Bulería.

Imagen desde el piso superior de la zambomba en la peña de La Bulería. / Miguel Ángel González (Jerez)

“Uy, uy, uy, esto a mí me emociona”. El primer fin de semana fuerte de zambombas en Jerez ha empezado así, fuerte. La fiesta salpica diferentes puntos de la ciudad, la ruta promete. En la peña de La Bulería se hace el silencio cuando las niñas de la academia de la bailaora Carmen Herrera se animan a bailar y a cantar. Era complicado hacerse un hueco, pero arrimándose un poquito se conseguía.

Virginia es policía, nacida en Cádiz pero residente en Jerez desde hace dos años. Confiesa que es una friki del flamenco, “¡si es que en mi casa tengo hasta un tablao!”. Muere por las zambombas, le encanta el ambiente que le rodea, “y se ve a gente de todas las generaciones, de todas las edades. Se respira tradición. Me gusta”. 

En la calle Empedrada hay zambombas para elegir. Una carpa a las puertas de la Hermandad de la Yedra cobija a numerosas personas que han venido de multitud de puntos del país, incluso del extranjero, que son habituales en el Festival de Jerez y ahora también de la tradición jerezana.  De Cádiz a Lucena, hasta Madrid, pasando por Pamplona y llegar a Marsella. Todos quiere vivir esta fiesta. “Vengo ya desde hace años, pero mi amiga es la primera vez que viene a una zambomba de Jerez. Somos de Cádiz y nos encanta el ambiente. Y hoy (por este viernes) aguantaremos hasta.... que tengamos que coger el tren de vuelta”, ríen.

Caminito de San Miguel, por la calle Barja, se escuchan retumbar las zambombas. En la puerta de la iglesia, en el exterior, se pasean los pestiños y las copas de jerez. Es  media tarde y el ex ministro Miguel Arias Cañete se despide de su familia hasta el día siguiente. Tiene una cena con la Cospedal y hay que reservarse.

Mientras tanto, la gente se sigue divirtiendo en la zambomba de la Hermandad del Santo Crucifijo, esperando la llegada de la noche, cuando las zambombas empiezan a tomar otro color bajo la luz de las farolas. 

Al otro lado de la ciudad, por la zona de San Mateo, las bodegas Fundador acogen la zambomba de la Hermandad del Rocío. Allí, un grupo de 26 amigos de la misma hermandad de Valverde del Camino se lo pasa “¡exagerao!”. “Es el segundo año que venimos y la verdad es que nos encanta. Qué ambiente, qué bien se está. Nosotros allí también hacemos una zambomba. Pero como las de aquí, ninguna”, cuentan mientras entonan los villancicos del coro Voces Jerezanas y comen alguna que otra carmela. 

Cerquita, en San Lucas, la Hermandad de las Tres Caídas hace lo propio. Mesas en la calle, palmas, gente en la escalinata y el ritmo inconfundible de la zambomba en manos de Fosco. “El que mejor toca la zambomba de Jerez”, bromea, “es chiquitita pero es el stradivarius de las zambombas”, se enorgullece. “¡Venga, vamos a alegrar!”, enciende el coro Voces de Nuestro Barrio. Un grupo de amigos de Sevilla viene de ruta desde Cádiz de ver a El Kanka y han pasado por Jerez. Han recalado en la bonita plaza de la iglesia de San Lucas. “Yo vengo desde hace ya diez años por lo menos, pero ella es la primera vez. Y repetirá, seguro. Nos encanta el ambiente, pero ya este sábado nos tenemos que volver. El Betis manda”. 

La Hermandad del Perdón tiene la Ermita de Guía con más animación que nunca. Luces, globos, mesas, cante... Las familias se arremolinan en torno a la candela mientras los niños juegan en el césped, sin entender muy bien por qué toda aquella fiesta gusta tanto a su papás. Ya lo sabrán. 

El tráfico se complica en estos días. Y es que hay quien pretende aparcar en la misma puerta de las zambombas. Los coches hacen colas en los parkings del centro. Ciertamente, la ciudad vive el colapso de las zambombas, del puente y de la Navidad, en general.

En la zona de Cristina se acumula el ‘trabajo’: la zambomba del bar Cristina y la de la Hermandad de la Oración en el Huerto, bajo la ‘niebla’ del puesto de castañas, que dota de un ambiente más navideño si cabe. Sigue la cosa en calle Bizcocheros con la Hermandad de Loreto, en la plaza del Carmen con la Hermandad homónima, plaza Plateros, delante de la iglesia de la Victoria... Y lo que queda, hasta Navidad.

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