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El marxismo y los juegos malabares

El marxismo y los juegos malabares El marxismo y los juegos malabares

El marxismo y los juegos malabares

Las crisis periódicas del capitalismo traen a colación viejos espectros que recorren Europa, al menos espectros conceptuales. Si a ello añadimos el centenario de la Revolución Rusa y los ciento cincuenta años de la publicación de El Capital, tenemos todos los ingredientes para que aparezcan montones de libros dedicados a "la actualidad de Marx".

A pesar de todo lo ocurrido en el siglo XX, o quizás por ello, la obra de Marx sigue siendo atractiva para los jóvenes intelectuales de hoy. Hay varias razones de carácter filosófico. Aporta una explicación global de la realidad, donde se combina lo descriptivo y lo normativo. Encaja muy bien con el naturalismo científico. Ofrece un marco teórico para las ciencias sociales: las herramientas conceptuales básicas de Marx permiten analizar los procesos económicos y políticos de la globalización, la cultura de masas y las nuevas tecnologías de la información. También son muy útiles para comprender los fanatismos religiosos, la geopolítica y la ecología. Y no es mera teoría, sino praxis transformadora, porque el horizonte es la justicia y la libertad.

Los filósofos marxistas, o marxianos, sostienen que lo mejor que le ha podido ocurrir al pensamiento marxista es que el socialismo real haya desaparecido. Sólo así es posible volver a Marx sin intermediarios ni escolásticas soviéticas o maoístas. Asistimos a un renacimiento del pensamiento de Marx, un filósofo al que debemos, ante todo, una actitud crítica radical, un modelo de intelectual moderno, y quizás no tan sistemático como nos han hecho creer las simplificaciones de los manuales.

Y no se trata de volver a realizar una hermenéutica de los textos, ya que se generaría una nueva escolástica. Volver a Marx implicaría retomar su enfoque para abordar los problemas sociales de hoy, un enfoque despojado de los lastres metodológicos de su época y enriquecido con los conocimientos de las ciencias naturales y sociales: abandonar la dialéctica hegeliana y adoptar la metodología científica.

La editorial Pasado y Presente acaba de publicar "Marx 2020", de Ronaldo Munck, doctor en Sociología Política por la Universidad de Essex. A lo largo de sus nueve capítulos el autor es capaz de plantear los principales núcleos temáticos del marxismo de hoy. En el primero, aborda el complejo laberinto del discurso marxista, desde sus orígenes hasta la posmodernidad. En los siguientes habla de ecología, desarrollo, trabajadores, feminismo, cultura, nación y religión. En el último escribe acerca del marxismo y el futuro de nuestras sociedades. Ronaldo Munck explora lo que Marx dijo o no dijo sobre cada asunto, cómo aprovecharon esa ambigüedad sus seguidores y cómo pueden utilizarse hoy las diferentes soluciones teóricas para abordar los problemas que nos interesan.

Volver a Marx implica volver a pensar. Porque de sus ambigüedades puede nacer la incertidumbre. Volver a pensar, por ejemplo, sobre el papel de la cultura. Lejos de las simplificaciones economicistas y reduccionistas, Gramsci recordó que la hegemonía se gana en el ámbito simbólico, en el terreno de las ideas, aunque estén al servicio de las relaciones de producción vigentes. Volver a Marx implica volver a pensar, por ejemplo, qué entendemos por desarrollo económico. Marx vivió una época, heredera de la Ilustración, en la que no había límites, los recursos parecían infinitos y la conciencia ecológica no había surgido. Volver a Marx supone preguntarse por el sujeto de la revolución, por el nuevo concepto de trabajo en un mundo globalizado.

¿Para qué puede servir que nuestros alumnos conozcan mínimamente a Marx? ¿Es una mera reliquia utópica? A lo mejor el Marx real, el que escribía en prensa, el de la Internacional, el del Manifiesto, el del Capital, el amigo de Engels… A lo mejor ese Marx sigue oculto, tapado por tanta hermenéutica, oscurecido por los dogmatismos… Es su actitud crítica, ilustrada y científica la que puede ser útil en nuestras aulas, la que puede evitar todo engaño, toda injusticia, una actitud que analiza la realidad material para desvelar las verdaderas causas de este maldito teatro.

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