250 metros cuadrados de un belén monumental

  • Desde una palmera infectada por el picudo rojo hasta la figura de 'la omaíta'

  • ¿Qué esconde el Museo del Belén?

El gran tesoro del belenismo jerezano se esconde en el casco de bodega de la calle Circo. Pocos son los que no se sorprenden al cruzar las puertas del Museo del Belén y se encuentran con una obra de arte, un auténtico belén monumental que recorre seis escenas, desde la anunciación a María hasta la huida a Egipto.

Durante seis meses -"tres de ellos a destajo", confiesa el presidente de la Asociación Belenista, Ramón García- casi medio centenar de personas trabajaron para construir este belén de 250 metros cuadrados, hecho principalmente de poliestireno expandido (porexpan). Se dividieron en grupos de trabajo por escena (con un director cada una y un coordinador general) más un grupo de apoyo para la realización de la vegetación (palmeras hechas con cartulinas, chumberas...).

"Hay mucho lenguaje belenista, desde la figuras (de 32 centímetros) hasta su posición. En la anunciación a María, por ejemplo, está el lirio, la paloma blanca, el manzano como 'la fruta prohibida'... En la anunciación del ángel a los pastores, está el pastor durmiente, la simbología del que pasa de todo", relata García. Todas las figuras, unas 150 aproximadamente, son exclusivas del escultor Pedro Ramírez Pazos para este belén jerezano. En esta obra "todo está medido para que haya equilibrio entre todas las escenografías. Cada director tenemos un estilo distinto de trabajar, pero aquí conseguimos unificarlos para que no hubiera choque".

Hay detalles de este belén que descubre el presidente de la Asociación, como que el ruido del agua (simbolizando la vida) siempre está presente durante el espectáculo audiovisual que dura unos 20 minutos, así como que detrás de una columna de la última escena -la huida a Egipto- hay una palmera infectada del picudo rojo, ¿por qué? Porque durante la realización de este belén hubo una plaga en las palmeras de Jerez y los belenistas quisieron hacer ese guiño. También llama la atención la multitud de figuras que hay de padres con hijos o abuelos con nietos (representando la maternidad), así como una peculiar figura de una señora mayor, en la escena de Belén de Judá, que los belenistas llaman cariñosamente 'la omaíta'. La luz azul brillante y violeta de la entrada de los Reyes Magos persigue dar la impresión de fantasía, como el color rojo de la huida, en señal de dramatismo. "Este belén emociona. Mírame. Lo he construido, lo he visto crecer, sé los trucos que hay por detrás y fíjate", reconoce García con lágrimas en los ojos.

El Museo del Belén se puede visitar en el siguiente horario: de 11 a 14 horas y de 18 a 21 horas, incluidos sábados, domingos y festivos, excepto los siguientes días: 24 y 31 de diciembre por la tarde, y el 5 de enero, que sólo se podrá ir por la mañana.

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