Tras el agua, el viento

Un vendaval pone Jerez boca abajo

  • Diez minutos con vientos huracanados de más de 110 kilómetros por hora llenan la ciudad de árboles caídos · Dos mujeres reciben impactos en la cabeza, si bien afortunadamente sólo sufren heridas leves

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El temporal de viento y lluvia que ayer asoló Jerez dejó numerosísimos daños por toda la ciudad, especialmente en forma de árboles caídos, ramas desprendidas, así como daños en fachadas y cristaleras especialmente. En lo personal, dos mujeres resultaron con heridas que requirieron del preceptivo traslado al hospital del SAS después de que el desplome de sendos árboles les alcanzaran. Una de ellas resultó herida en la calle Cádiz y otra en la avenida Tomás García Figueras. Afortunadamente, ninguna de ellas requirió de ingreso hospitalario.

El panorama meteorológico cambió drásticamente a las doce del mediodía, cuando un día que hasta entonces se mostraba tranquilo y lluvioso a intervalos se tornó en la antesala de un mal episodio de una película de desastres en la que pudieron llegar a padecerse desgracias personales si bien se padecieron traslados al hospital.

Apenas diez minutos de rachas de viento huracanado de más de 110 kilómetros según los servicios meteorológicos llevaron el caos a Jerez ayer al mediodía. Apenas media hora antes, el Consorcio Comarcal de Bomberos contabiliza apenas tres actuaciones desde la medianoche del pasado martes al miércoles, en las que lo más destacable era un turismo que salió ardiendo en la entrada de la barriada rural de Las Pachecas al borde de la una de la madrugada. A las 12,05 horas, la situación había cambiado radicalmente: "Estamos atendiendo seis intervenciones y otras seis han quedado a la espera". Eran los primeros momentos de un vendaval que no cesaría de generar actuaciones de todo tipo hasta pasadas las dos de la tarde.

Los primeros minutos del vendaval provocaron vuelos de sombrillas y sillas en las terrazas, especialmente en las del centro urbano, así como que la fuente de la Rotonda de los Casinos lanzara al aire el agua de su surtidor, si bien éste en vez de caer en la fuente lo hacía en la misma puerta de la tienda 'Zara', localizada a más de diez metros de distancia. Fueron consecuencias menores de lo que aconteció en casi cuarenta puntos de la ciudad.

El caso más grave se produjo en la avenida Tomás García Figueras, donde una señora de 68 años quedó atrapada en el vehículo que ocupaba después de que una rama con la envergadura de un árbol se desprendiera frente al popular 'Bar Coca', ubicado al pie de las conocidas como 'torres de García Figueras'. Su marido, Manuel, de 70 años, había estacionado para comprar medicinas y cuando llegó el coche ni se veía. El dueño del bar rescató a su mujer levantando ramas.

En la avenida Álvaro Domecq se contabilizaron hasta tres desprendimientos de árboles y ramas, uno de los cuales cayó sobre un turismo que quedó seriamente dañado. La retirada de los restos fue realizada por el equipo de taladores que estos días acomete dichas tareas en la mayor arteria de la ciudad.

Uno de los sucesos más destacado del vendaval radicó en la barriada de Las Torres donde, según fuentes de la asociación vecinal 'Bellos Horizontes', la caída de otro gran árbol causó daños a unos siete coches allí aparcados, "con la gran suerte que no se han producidos daños personales", algo a tener muy en cuenta "pues se trata de un lugar muy transitado por la vecindad", apuntó el presidente de los vecinos de Las Torres, Ángel Galán.

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